Para redoblar la apuesta económica y cultural

Son más de 50 empresas encabezadas por el príncipe heredero Felipe de Bélgica
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22 de octubre de 2000  

BRUSELAS.- Mañana llegará a la Argentina la misión comercial belga más importante que haya visitado nuestro país, encabezada por el príncipe Felipe de Bélgica y la secretaria de Estado y Comercio Exterior, Annemie Neyts.

Serán más de 50 empresas vinculados con el sector portuario, el transporte, los bancos, las telecomunicaciones, el dragado, la ingeniería, el medio ambiente, la alta tecnología y la investigación, que junto con funcionarios y autoridades, tienen como objetivo afianzar la integración y elevar el nivel de las relaciones comerciales bilaterales.

La visita, que finaliza el 27 del corriente, excede lo protocolar y responde, en realidad, a la intención del país europeo de considerar la Argentina como "país foco", de la misma manera que lo hace con Rusia, Corea del Sur y Canadá, destinos con los que busca reforzar lazos. En cada caso, se crea un foro de diálogo con representantes de ambos destinos, donde se trabaja conjuntamente en seis áreas principales: política, economía, universidad, ciencia, cultura y defensa. Para ello, firmarán mañana un acuerdo con el presidente Fernando de la Rúa.

La Argentina, por su ubicación estratégica en América latina, resulta de especial interés para Bélgica, que se encuentra en plena etapa de expansión económica y pregona una política de puertas abiertas.

El intercambio comercial bilateral totalizó el último año los 619,715 millones de dólares y el saldo fue superavitario para la Argentina en 55,437 millones de la misma moneda. Nuestro país le vende a Bélgica alimentos, grasas y aceites, y también metales comunes y máquinas, que hicieron que las ventas al país europeo aumentaran en un 7,28 por ciento en 1999.

Bélgica, por su parte, exporta a la Argentina productos químicos y plásticos, esencialmente, y vehículos, máquinas y productos minerales.

Las inversiones en nuestro país llegan a los 2000 millones de dólares aproximadamente y la intención de la misión, claro está, es reforzar esta cifra y aumentarla, mientras observa con ojo clínico el mapa político actual de nuestro país. Algunas de las firmas que acompañan al príncipe Felipe ya hicieron negocios en la Argentina, como Jan De Nul y Dredging Internacional, Solvay, Tractebel, CMI, Automatic Systems y ERG, entre muchas otras, pero existe un abultado número de empresas pequeñas y medianas interesadas en la cooperación bilateral, que hacen el valor agregado de esta visita.

"Las Pyme son muy eficientes en la exportación y aquí, cada región en la que está compuesta Bélgica -la flamenca, la valona y Bruselas- trabaja para ellas, digamos que ocupan gran parte de nuestra atención", explicó Neyts.

Una muestra

En los talleres del grupo de ingeniería y servicios CMI, en la región de Valona, un papel identificador descansa en unos largos tubos que pronto serán enviados al puerto. Se lee "Tucumán-Argentina", y se trata de las calderas que esta compañía desarrolló para la planta eléctrica de ciclo combinado de la provincia.

CMI proporcionó a nuestro país, a principios de los años 80, 130 locomotoras y ahora, además del proyecto de Tucumán, tiene en manos otros dos, que estarían relacionados con la posibilidad de abastecer de energía a Brasil.

Otra firma con proyectos en la Argentina es Jan De Nul, encargada junto con socios locales del dragado y del mantenimiento del Río de La Plata y del Paraná hasta Santa Fe. Algo inquieto por los últimos cambios políticos en la Argentina y por el futuro del dragado en la hidrovía Paraná-Paraguay, el presidente Jan De Nul suspiró y meneó la cabeza en un gesto que reforzó su opinión: "En la Argentina está todo por hacer..."

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