Pedro Lacoste: "La tasa de inflación no ayuda a corregir la distribución del ingreso"

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3 de febrero de 2007  

-¿2007 será un buen año para la economía?

-Será el de mayor crecimiento de esta expansión. El Gobierno tiene muchos instrumentos y todos los incentivos para que este sea un año memorable con el desempleo cayendo hacia su tasa natural. La contracara será una tasa de inflación ya cómodamente enquistada en los dos dígitos que, por cierto, no ayuda a corregir la distribución del ingreso, que seguirá siendo muy regresiva con relación a lo que vivimos en el pasado.

-¿Cómo las elecciones afectan a la economía?

-En los meses previos alentarán una política fiscal muy expansiva, que junto con una política monetaria pasiva, seguirá generando presiones inflacionarias. Los controles de precios irán en aumento, con el riesgo de ir produciendo señales de precios distorsionadas que afectan la calidad y el destino de la inversión y, por lo tanto, de nuestra tasa de crecimiento de mediano plazo.

-¿Cómo incidirá la crisis energética?

-En un equilibrio tan fino como el que transita nuestro país en materia energética, la habitual influencia del clima se potencia, dificultando las predicciones. Existe una inconsistencia entre pretender seguir creciendo al 9% y no alentar más las inversiones en el sector. Los cuellos de botella energéticos son así una amenaza latente e inevitable, que no debiera aguar la fiesta de 2007, pero que podría condicionar mucho el segundo mandato.

-¿Habrá más trabajo? ¿En blanco?

-Sí, habrá más trabajo al ritmo de una economía que sigue creciendo. Difícil es precisar si la dinámica será mayor en el segmento formal o el informal. Esto llevaría a una discusión más amplia respecto de políticas más específicas que tiendan a que la exclusión social se termine. Y esto es responsabilidad tanto de la dirigencia política como empresarial, hasta ahora amparadas en una actitud pueril -lamentablemente muy extendida en nuestra sociedad- que ve a los más humildes como responsables de sus propios infortunios y no como víctimas de su falta de oportunidades.

-¿Tendremos menos inflación?

-Con una demanda ebulliciente por el círculo virtuoso del crecimiento y una brecha de producto -la diferencia entre el producto potencial y el que efectivamente se produce- que, a diferencia de 2002, hoy ya no existe, las políticas fiscales y monetarias expansivas producen inflaciones de dos dígitos. Los controles enmascaran esta realidad a un costo fiscal importante, por lo que en los meses previos a las elecciones éstos se incrementarán. Ya en 2008, la situación se puede tensar, obligando a algunos sinceramientos de precios que nada bien le harán a las expectativas de inflación de la población. Cuando esto ocurra, será difícil contener los aumentos de precios sin caer en un enfriamiento de la economía.

-¿Qué pasará con los salarios y los impuestos?

-En una economía con una pésima distribución del ingreso, una altísima rentabilidad empresaria y un elevado crecimiento, es lógico y deseable que se recuperen los salarios reales. Lamentablemente, con expectativas de inflación no contenidas, la discusión se embarra, ya que no se sabe si se discute por el ajuste del ayer o las mejoras del mañana. En materia impositiva es lamentable que no se haya aprovechado la bonanza fiscal para reducir un impuesto tan regresivo como el IVA, en lugar de seguir repartiendo subsidios distorsivos y poco transparentes a algunos sectores económicos.

-¿Qué cambio haría si fuera ministro de Economía?

-Haría innumerables cambios enfocados a un solo objetivo: asegurar para la economía argentina un sendero de crecimiento estable para los próximos 15 años. Estamos desaprovechando una gran oportunidad de afianzar las bases de nuestra economía, y esto involucra tanto aspectos de la política monetaria y financiera como de la política fiscal y comercial del país. Deberíamos maximizar la cantidad de instrumentos de política económica para evitar caer en nuestros típicos ciclos de boom y depresión. En cambio, estamos exacerbando la euforia, concentrados en el cortísimo plazo, sin querer entender que la crisis económica de 1998-2002 ya quedó atrás, y que ya hace un par de años deberíamos haber comenzado a trabajar en el país del mediano plazo.

-¿En qué invertiría US$ 1 millón?

-Sueño con poder contestar algún día que los invertiría en pesos a largo plazo a una tasa nominal fija de un dígito. Eso será cuando tengamos un Banco Central que se preocupe por el bien de todos cumpliendo con su carta orgánica que le exige defender el poder de compra del peso, no del dólar.

-Qué hará este verano?

-Excursiones por el desierto de Atacama, en Chile, y por el sur argentino.

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