Perez Companc ajusta sus cuentas

La caída del precio del petróleo empujó al grupo a recortar sus inversiones
La caída del precio del petróleo empujó al grupo a recortar sus inversiones
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5 de septiembre de 1998  

Oscar Vicente sostiene con fuerza el timón de Perez Companc. No corren tiempos tranquilos para el segundo grupo empresarial del país: durante el último año el precio del petróleo, su principal producto, cayó más de un 40%, y en la petroquímica, otra de sus grandes apuestas, la baja fue del 13 por ciento.

La tormenta ya golpeó los números del segundo productor de crudo de la Argentina. En los primeros seis meses de 1998 obtuvo un resultado neto de US$ 113 millones, lo que significó una caída de más del 26% con respecto a los US$ 153 millones del mismo período del año anterior.

Vicente -CEO del grupo y mano derecha de su principal accionista, Gregorio Perez Companc- no pierde la calma, pero tampoco el tiempo. Como primera medida, recortó en un 30% su plan de inversiones por US$ 500 millones para este año en el upstream (exploración y explotación de hidrocarburos).

"Se trata de una demora de acuerdo con la evolución de los precios, no de un recorte definitivo -explica el ejecutivo durante una entrevista con La Nación . Probablemente vamos a retrasar alguna inversión en exploración que no esté cerca de la línea de producción, pero lo que seguro no vamos a tocar son los pozos en los que estamos confirmando reservas." Otras herramientas elegidas por el holding para equilibrar sus cuentas son los seguros de precios (que le dan un valor fijo a su crudo durante un determinado período de tiempo) y una mayor actividad en el downstream (refinación y comercialización de petróleo).

Perez Companc, que nació en 1946 como una empresa de transporte marítimo, fue uno de los protagonistas del proceso de privatizaciones encarado por el gobierno de Carlos Menem. Ingresó en el negocio telefónico (a través de una participación en Telecom), en el transporte y la distribución de gas (con Transportadora de Gas del Sur y Metrogas), y en el sector eléctrico (con Transener y Edesur). También se quedó con el 3% de las acciones de YPF y algunas áreas hidrocarburíferas marginales.

La diversificación le dio buenos resultados:de una facturación de US$ 200 millones, a principios de los noventa, pasó a más de US$ 1600 millones apenas siete años después.

Un nuevo giro

Sin embargo, el grupo ha decidido volver a las fuentes y concentrarse en la energía. "En todo su espectro", aclara Vicente. Esto se traduce en actividades en el petróleo, el gas y la electricidad, tanto en producción como en transporte y distribución.

Este giro estratégico en los negocios de la compañía llevó a la venta de Alto Palermo SA (Alto Palermo Shopping, Buenos Aires Design Center y Hotel Intercontinental) y del Banco Río.

Hace poco más de un año, la venta del 35% de la entidad al Santander dejó en la caja del grupo US$ 694 millones. Un dato que da cuenta del buen momento en el que se cerró el negocio: desde entonces -crisis de las bolsas de por medio- la acción del banco cayó un 40 por ciento.

"Estamos analizando los países más que los sectores", comenta Vicente sobre los próximos pasos del grupo.

Perez Companc tiene 42 áreas de exploración y explotación de hidrocarburos en el Cono Sur. Sus máquinas ya llegaron a Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela y preparan su desembarco en Brasil.

"No es que estemos dejando la Argentina, lo que pasa es que acá las áreas están más maduras y ya no queda mucho más por hacer."

Pero el foco del holding en la energía no es un principio absoluto. Como explica Vicente, "puntualmente podemos salir de algún nicho".

Fue lo que pasó con Metrogas: hace algunas semanas la compañía vendió el 25% que tenía en la sociedad controlante de la distribuidora de gas a British Gas y Astra, hoy en manos de la española Repsol. "Eramos el socio más chico, nos hicieron una oferta muy atractiva y aceptamos la oferta."

-¿Les interesan las acciones de YPF en manos del Estado?

-Nos interesa mantener nuestra relación con YPF, lo que no tiene nada que ver con nuestra participación accionaria. Somos un accionista chico, y el 15% de YPF son 1500 millones de dólares. En principio, no estamos interesados.

-¿Por qué no participan de la licitación de las centrales nucleares?

-Porque si existen otras alternativas para obtener energía, no son un buen negocio. Si fuéramos como Francia, que no tiene petróleo... Pero nosotros tenemos una buena combinación de centrales hidráulicas, de plantas de ciclo combinado. Si yo mido inversión contra inversión, y riesgo contra riesgo, las centrales atómicas no compiten.

Una de las alternativas que se barajan para los próximos meses es la venta del 13,5% que Perez Companc tiene en Telecom. "Todavía no lo tenemos decidido -se ataja Vicente-. Es un buen negocio, así que no tenemos ningún apuro."

En el mercado también se habla, cada vez con más fuerza, de la venta de SADE, la compañía de ingeniería y construcciones del grupo. Pero Vicente se niega a hacer algún comentario sobre esta operación.

Lo que sí quedó fuera de la lista de prioridades del holding es la cotización de sus acciones en Wall Street. "No es un proyecto fundamental para nosotros. Es probable que volvamos a analizarlo en el largo plazo, y que a medida que vayamos creciendo terminemos concretándolo. Pero no tenemos apuro."

Sin miedo al cambio

Vicente ingresó en Perez Companc hace 30 años, como ingeniero petrolero. Hoy, desde su sillón de CEO y vicepresidente ejecutivo, cultiva el bajo perfil que caracteriza a todo el grupo. Sobre todo a la hora de tocar temas que van más allá de la industria petrolera y la economía. Sin embargo, durante la entrevista con La Nación se animó con algunas definiciones políticas.

Para romper el hielo, su visión sobre la marcha de la economía. "Está bien, pero todavía hacen falta unos cinco años de consolidación de todos los grandes sectores. Las telecomunicaciones y el transporte, por ejemplo, tienen que afianzarse en su eficiencia y en su operatividad."

El ejecutivo cree que otra cuenta pendiente son los entes reguladores. "Todavía hay algunas cosas a las que los empresarios no estamos acostumbrados. Pensamos que en los entes podemos poner algún amigo, y esto tiene que ser muy transparente. Tienen que ser organismos autónomos, integrarse con gente profesional y tener una buena relación con el Congreso, que es el que los controla. Las reglas del mercado son muy lindas, pero en algunos servicios no alcanza solamente con la competencia." En cuanto a las reformas impositiva y laboral, Vicente rechaza las propuestas que impulsa el Gobierno, la última de las cuales ya es ley. -¿Lo asusta la posibilidad de un cambio de fuerzas políticas en el Gobierno? -Menem hizo un trabajo espectacular. Ahora es importante el cambio, lo que vendrá con las elecciones, porque, en definitiva, de eso se trata la democracia. No me interesa el signo del próximo gobierno, sólo espero que mejore lo que se hizo bien. Porque ahí estuvo el mérito del Presidente: no entró en la revisión de lo que se había hecho mal, no se quedó en el pasado, sino que por primera vez miró para adelante y puso en marcha una transformación por la que ya quedó en la historia.

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