Pese a la restricción de dólares, el Gobierno importó más gas del que se necesitaba

Por un error de cálculo, durante la primera parte de este mes sobró el fluido que llega por barco, el más caro, y provocó problemas en el mercado local
Pablo Fernández Blanco
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23 de noviembre de 2013  

Desde el 9 de octubre hasta el 8 de noviembre ingresaron cuatro cargamentos de Gas Natural Licuado (LNG, según sus siglas en inglés) provenientes del Caribe y Asia al puerto de Bahía Blanca. Otros tres barcos ingresaron entre finales de octubre y principios de este mes en la terminal de Escobar. Esos convoyes, y otros que seguirán llegando en diciembre, son los actores principales de una saga de desencuentros en el sector energético que derivó en una presión mayor sobre las cuentas nacionales.

Pocos días antes del cambio de Gabinete , que llegó con el objetivo de reducir la salida de dólares entre sus principales premisas, la energía provocó una nueva paradoja. Por un error en la estimación de la demanda de noviembre -se calculó a finales del año pasado-, se importó más gas por barco (el más oneroso) del necesario, algo que obligó a diversos organismos a cargo de la gestión cotidiana del sistema a reasignar recursos.

Además de los perjuicios sobre la balanza comercial, el desliz derivó en un conflicto importante en la plaza local: Cammesa, la compañía administradora del mercado eléctrico mayorista, encargada de proveer de combustibles a las centrales térmicas, canceló de inmediato compras de fueloil (un combustible alternativo al gas) a las refinerías locales (entre las principales están las plantas de YPF, Esso -Axion-, Shell, Petrobras y Oil) para consumir los volúmenes importados de gas, que se pagan en dólares y a un precio mayor.

La historia continúa. Por cuestiones técnicas, la imposibilidad de vender el fueloil obligó a algunas petroleras a reducir el procesamiento de petróleo y, por lo tanto, bajar la producción de naftas y gasoil, que también se importan en una proporción creciente.

Intervención oficial

Frente al reclamo de las empresas, el secretario de Energía, Daniel Cameron, puso fin al entuerto: a través de diversas notas enviadas en la semana del 11 de noviembre al vicepresidente de Cammesa, José Sanz, a las que tuvo acceso LA NACION, le ordenó a la empresa mixta que "dentro de la razonabilidad que la operación del sistema permita", tome los volúmenes disponibles de fueloil en el mercado local. Cammesa acató la instrucción de inmediato. Pero para ello debió cerrar el grifo a las importaciones desde Bolivia, más baratas, para volcar al mercado el LNG.

La importación de gas natural licuado, que llega de ultramar a los puertos de Escobar y Bahía Blanca, está en cabeza de tres empresas. Cammesa es la que organiza el despacho eléctrico y el abastecimiento de combustibles a las centrales. Junto a Enarsa planifican la compra de gas, que luego realiza YPF por cuenta y orden de la anterior.

El valor del LNG es sensiblemente mayor al de sus alternativas. De acuerdo con fuentes privadas, en promedio cuesta 16,5 dólares el millón de BTU, un 37,5% más que los US$ 12 del fueloil, el combustible que momentáneamente se dejó de consumir. En tanto, el gas de Bolivia ronda hoy los US$ 10.

En su nota, Cameron le advirtió a Cammesa que "la capacidad disponible para estoquear este producto [el fueloil] ha disminuido en forma persistente en las últimas semanas". Y puntualiza que esa situación condujo en algunos casos a "reducir procesamiento de petróleo crudo, con la consiguiente disminución de elaboración de naftas y gasoil, para evitar un posible paro total que tendría consecuencias mucho más perjudiciales para el sistema".

Más adelante, la nota señala que "en la situación importadora en la que se encuentra nuestro país con respecto a los consumos de naftas y gasoil, agregando a esto que esas compras se realizan exentas del pago del impuesto sobre los combustibles líquidos y el gas natural, con el consiguiente esfuerzo del fisco, no es posible generar situaciones que impliquen disminución en el procesamiento del crudo nacional".

De acuerdo con los números del Indec difundidos anteayer, las importaciones de energía se llevaron US$ 10.304 millones entre enero y octubre. Y según la Secretaría de Energía, el único organismo que lleva estadísticas con un alto grado de discriminación por producto, las compras de LNG al exterior fueron de US$ 3280 millones para el mismo período; es decir, un 32% del total.

UN ERROR MUY COSTOSO

  • Corto plazo

    A fines del año pasado se definió el plan de importaciones de gas por barco que se realizaría este año, que durante este mes superó las necesidades
  • Marcha y contramarcha

    Cammesa ordenó suspender el consumo de fueloil, pero la Secretaría de Energía ordenó reestablecerlo por temor a un mal mayor
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