Pese al ajuste, Buenos Aires tendrá déficit

Según un estudio del Centro de Estudios Bonaerenses, el desequilibrio proyectado para este año será de 1804 millones de pesos
Según un estudio del Centro de Estudios Bonaerenses, el desequilibrio proyectado para este año será de 1804 millones de pesos
Pablo Morosi
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27 de agosto de 2001  

LA PLATA.- Desde 1998 hasta hoy, la provincia de Buenos Aires sufrió una constante reducción de sus ingresos sin que se haya producido una contracción en el gasto capaz de frenar el vertiginoso aumento de su déficit fiscal. Esto más el cálculo erróneo de algunas variables serían los principales motivos que arrastraron a la provincia al delicado panorama financiero en que se encuentra.

Tal es la conclusión que se desprende de un trabajo sobre la situación económica provincial realizado por el Centro de Estudios Bonaerenses (CEB), donde se estima que el déficit bonaerense proyectado para todo 2001, con el ajuste incluido, rondaría los $ 1804 millones. El dato surge del análisis de los compromisos presupuestarios del distrito para la segunda mitad del año, que llegan a 6492 millones (de junio a diciembre).

Si de ello se restan los montos previstos por el plan de reducción del gasto provincial, que afectará unos $ 280 millones en partidas de personal y otros $ 220 millones en el ajuste estructural de la administración, las erogaciones alcanzarán hasta diciembre próximo los $ 5992 millones.

Así, mientras en la primera mitad del año el déficit llegó a $ 660 millones, para el resto del período -según la proyección del CEB- habrá que sumar otros $ 1144 millones. Esto representa casi $ 400 millones más de los $ 1428 millones que se estimaron en el presupuesto provincial 2001.

El estudio se pregunta por las razones que llevaron a que las cuentas provinciales no cerraran. En primer lugar se señala el error en el cálculo de crecimiento de los ingresos tributarios propios. Mientras el presupuesto bonaerense previó un aumento en la recaudación propia del 8,3%, en los hechos se registró una caída cercana al 5%. Esto es: se pensó percibir gravámenes por $ 4446 millones y la proyección sobre la base de los guarismos registrados hasta hoy alcanzaría a unos 4026 millones.

En junio último, los ingresos fiscales de la provincia cayeron un 6% respecto del mismo mes de 2000. En julio, la baja alcanzó al 15%, según los registros de la Contaduría General bonaerense (el gobierno oficializó la caída del 13,7% de la cosecha de impuestos provinciales).

También se sobreestimaron los recursos provenientes de la Nación, que, según la estimación oficial, se incrementarían en un 5,2%. Lo cierto es que estas partidas sufrieron una disminución del orden del 3%. "Buenos Aires tiene todos los problemas de la economía nacional, con menos instrumentos a su disposición", considera el ministro de Economía bonaerense, Jorge Sar- ghini. Explica que "Buenos Aires subsidia el sistema federal bajo la razón de que tiene mayor capacidad para recaudar".

Para el ministro, la fuerte caída en la recaudación, que es extensible al resto del país, responde básicamente a la falta de crecimiento de la economía y al cierre de los mercados de crédito.

Ocurre que, hasta 1997, todo parecía funcionar: ese año, el gasto de la provincia de Buenos Aires se incrementó en un 19 % respecto de 1996, pero hubo, al mismo tiempo, una suba en los recursos del 33% (unos 1376 millones de pesos), que produjo un superávit de 530 millones. Algo que, desde entonces, no volvió a ocurrir.

Un trabajo realizado por un equipo coordinado por el diputado Jorge Remes Lenicov (PJ), que por entonces era ministro de Economía provincial -durante la gestión de Eduardo Duhalde-, hizo una serie de proyecciones con la hipótesis de un crecimiento continuo de la economía nacional del 4% anual desde 1998 hasta la actualidad. En dos variantes analizadas, las finanzas provinciales resultarían estar hoy equilibradas o, en el peor de los casos, con un déficit de financiamiento no superior a los $ 330 millones.

La aguda y sostenida recesión económica es, precisamente, el argumento de mayor peso con que el gobierno provincial transfiere la principal responsabilidad por la crisis a la administración nacional.

"La recaudación viene cayendo desde hace tres años como producto de la menor actividad económica, y cuando esto sucede lo natural es acceder al mercado de capitales, que hoy está cerrado no sólo para la provincia sino para el país, por eso hemos tenido que tomar estas medidas que, con una economía en crecimiento, no hubiesen sido imaginables", se cansa de repetir Sarghini.

Contra el ajuste, el Patacón

El ministro alude al recorte de salarios y el pago parcial con bonos para empleados y jubilados bonaerenses. "Esas medidas se pensaron con equidad, y hemos buscado este instrumento del Patacón como un mecanismo amortiguador del ajuste y de la recesión", sostiene.

"Si en la Argentina hubiera seguido habiendo crédito no tendría ninguna incidencia el déficit fiscal de la provincia", responde el gobernador Carlos Ruckauf al ser consultado sobre la herencia recibida de Duhalde: un déficit de $ 2300 millones.

No obstante, agrega: "Si el problema fuera sólo de Buenos Aires no estaría en conflicto el 80% de las provincias. Por supuesto que si no hubiera tenido déficit hubiera sido más cómodo, pero no hubiera hecho más que atrasar la agonía".

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