Política de marchas y contramarchas, versión 2014

Juan Carlos de Pablo
Hay una "desesperación" oficial por defender las reservas y conseguir dólares, dice Ferruchi
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29 de junio de 2014  

El actual estancamiento, cuando no la caída, del nivel de actividad económica, junto al aumento de la tasa de inflación, sin haber sufrido las consecuencias de un colapso mundial, volvió la mirada a los análisis que durante la década de 1960 y la primera mitad de la de 1970 tuvieron lugar en la Argentina con respecto a las políticas de marchas y contramarchas (en inglés: stop and go).

Al respecto entrevisté al argentino Ricardo Jorge Ferruchi (1946-2003), graduado en las universidades de Buenos Aires y de Roma, quien en la reunión anual de la Asociación Argentina de Economía Política celebrada en 1978 presentó una monografía en la que analizó las políticas económicas en términos de la secuencia liberalismo-estructuralismo, enfoque que luego desarrolló en varios libros.

-¿Quiénes protagonizaron los análisis de las marchas y contramarchas?

-Por orden alfabético, Oscar Braun, Mario Simón Brodersohn, Marcelo Diamand, Carlos Federico Díaz Alejandro, Eprime Eshag, Aldo Ferrer, Leonard Joy, Richard Mallon, Carlos María Moyano Llerena, Juan Vital Sourrouille y Rosemary Thorp. El primer capítulo de la Memoria del Banco Central de 1938, surgida de la inconfundible pluma de Raúl Prebisch, constituye un valioso antecedente.

-¿Cuál era la idea, en aquel entonces?

-Que las recuperaciones del nivel de actividad económica se detenían por el estrangulamiento externo, como se denominaba entonces al hecho de que, a raíz de la mayor absorción local de bienes exportables y la caída del poder adquisitivo del dólar, las ventas al exterior de bienes no alcanzaban para financiar el aumento de las importaciones de materias primas y productos intermedios que demandaba la referida recuperación del PBI.

-¿Y por qué no se adoptaban medidas correctivas?

-Los citados análisis combinaban consideraciones políticas y estrictamente económicas. Las primeras tenían que ver con la debilidad de los gobiernos de turno, para implementar cambios en los precios relativos, o redistribuir el ingreso utilizando herramientas fiscales más que el mecanismo de precios.

-Parecería que en 2014 enfrentamos el mismo problema.

-Sí y no. No, porque, a diferencia de lo que ocurría en la década de 1960 y la primera mitad de la de 1970, ahora existe muchísimo capital financiero, que permite financiar desequilibrios en la cuenta mercaderías, o en la cuenta corriente, de la balanza de pagos. En la época de Arturo Frondizi esto era impensable.

-¿Por qué existe el problema entonces?

-Antes dije sí y no. Ya expliqué el no, ahora tengo que explicar el sí. Hoy existe muchísimo capital financiero, pero en el mundo y en las tenencias privadas, no a disposición del gobierno de turno. La falta de credibilidad en las acciones públicas, una constante argentina (salvo honrosísimas excepciones), también rige actualmente. Ésta es la razón por la cual se habla de "desesperación" oficial por defender las reservas del Banco Central, apurar a los exportadores para que liquiden divisas, obstruir las remesas al exterior por beneficios y dividendos, etcétera.

-A todo lo cual debe agregarse la reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos.

-Pero sin exagerar. No veníamos fenómeno y siendo envidiados por el resto del mundo, y resulta que a raíz de la decisión judicial a la que usted se refiere, en la Argentina 2014 hay recesión e inflación crecientes. La fuerte caída de la demanda de bienes, particularmente durables, como autos, motos, etcétera, no puede ser explicada por las decisiones del juez Thomas Griesa.

-¿Y entonces?

-A la nutrida agenda del equipo económico, que tiene que ser abordada por un gobierno debilitado y con fuertes problemas de credibilidad, se le acaba de agregar un ítem más. Como en el caso de Botnia y la Corte Internacional de La Haya, aplicar patrones de comportamiento argentinos a las instituciones que funcionan en otros países con frecuencia plantea diagnósticos erróneos, de los cuales surgen estrategias que no generan los resultados deseados.

-Recordado Ricardo, muchas gracias.

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