Por decreto suben el gasto y el déficit

Por la insuficiente recaudación, el Gobierno utilizó el aumento de la cuota del FMI y los recursos de la Anses; igual habría rojo fiscal
Jorge Oviedo
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26 de noviembre de 2009  

Por un decreto de necesidad y urgencia, Cristina Kirchner modificó el presupuesto 2009 de manera tan profunda que prácticamente lo hizo de nuevo, mostrando que varias de las disposiciones de la ley eran una ficción. El superávit de $ 9000 millones prometidos cuando se hizo la ley sólo podía lograrse si no había aumentos salariales a las Fuerzas Armadas y de Seguridad, si no se aplicaba movilidad alguna a los jubilados y si se hacía una fuerte reducción de los subsidios a los consumos de transporte, energía y combustible, lo que habría causado fuertes tarifazos.

A ello se sumaron anuncios presidenciales, como la asignación universal por hijo, realizado también por decreto, y algunos otros gastos adicionales. Por ello debieron aumentarse en unos $ 25.000 millones los gastos, los que según las más de 500 planillas anexas al decreto publicado anteayer, no están completamente financiados.

Entre la utilización de los Derechos Especiales de Giro (DEG) entregados por el FMI a la Argentina como país miembro, que aportan unos $ 10.000 millones, más lo que aporta la Anses, se llega a unos $ 21.500 millones. Quedaría entonces un "bache" de 3500 millones, que significarían una reducción igual del déficit.

Pero el detalle es que según los datos que entregó la Secretaría de Hacienda al presentar el proyecto de presupuesto 2010, este año los recursos tributarios serán inferiores en alrededor de $ 27.000 millones a los presupuestados. De este modo, los Kirchner perderían el invicto en materia fiscal y tendrían un indisimulable déficit fiscal, que podría superar los $ 20.000 millones.

El decreto 1801 muestra a las claras que las cifras de 2009 eran irreales. El monto de incremento de gastos en áreas ineludibles, como los pagos al personal, es tan alto que no deja lugar a dudas. Al disponerse incrementos salariales en las Fuerzas Armadas y de Seguridad además se acrecienta el monto de pago de los haberes de retiro. Con una inflación anual de más del 10% pretender mantener los haberes congelados no parecía razonable.

El déficit operativo de Aerolíneas y la necesidad de solventar gastos corrientes de Enarsa, el Ferrocarril Belgrano, los trenes metropolitanos y el subterráneo porteño se llevaron también sumas importantes.

En el caso de Aerolíneas es notable que el aumento del gasto de operación (sueldos, combustibles y otros) sea de $ 389 millones (más de un millón por día) y también la forma en que se financia. El Tesoro aumentó su partida en $ 189 millones, mientras que los restantes $ 200 millones la compañía los obtuvo al consumir en gasto cotidiano lo que tenía para hacer inversiones.

Algo parecido pasó con otras obras, como las que debían realizarse para la construcción de algunos acueductos regionales en Chaco, Bahía Blanca y Salta, pero ello se debió a que no se consiguieron los créditos externos con los que se previó financiarlos.

Algunos puntos salientes del decreto son:

  • Las dos Cámaras del Congreso recibieron poco más de $ 130 millones adicionales y además se incrementaron los recursos para la biblioteca y la imprenta parlamentarias.
  • La Jefatura de Gabinete obtuvo poco más de $ 314 millones adicionales.
  • Uno de los más perjudicados por las modificaciones es Amado Boudou, que apenas pudo aumentar sus partidas para pagar más personal, pero debió resignar obras de mejora de los edificios que ocupa la cartera. También hubo recortes en partidas para equipamiento informático.
  • A Débora Giorgi le fue mejor y se llevó $ 40 millones más.
  • Las Abuelas de Plaza de Mayo recibieron un aumento de partida de casi $ 1,8 millones.
  • El Ministerio de Planificación recibió autorización para aplicar $ 818,3 millones más a empresas de transporte, $ 366 millones más para subterráneos y trenes, 300 millones para los productores de petróleo crudo y algunos destinos políticos. Por ejemplo, incrementó en $ 265 millones el programa Techo Digno, unos 135 millones adicionales para repartir entre provincias y municipios y más de 330 millones adicionales para el Fondo federal Solidario.
  • Muchos de los gastos en destinos sociales recibieron muy importantes aumentos. No está claro si, en ese caso, estaban presupuestados ridículamente bajos en la ley y hubo que actualizarlos, como pasa con los salarios, o si, en cambio, se trata de un sinceramiento de gastos de la campaña o bien, de la recomposición del poder que lanzaron los Kirchner tras la derrota en los comicios.

    Por ejemplo, la cartera de Desarrollo Social tiene un aumento muy alto de la autorización para gastar, que supera los $ 1361 millones, y hay incrementos de partidas de 50 millones para los piqueteros, de 185 millones para repartir entre cooperativas, de 165 millones para entregar a gobernadores e intendentes y que los gasten ellos en políticas sociales.

  • Otro gran perdedor es el campo, ya que en el rubro Obligaciones a cargo del Tesoro, los montos para pagar subsidios crecieron sólo $ 59 millones.
  • También queda en evidencia que los cálculos previos de gasto eran fantasiosamente bajos al ver que las partidas para universidades nacionales aumentan más de 1000 millones de pesos.
  • En general, el decreto demuestra que los Kirchner no quieren por nada del mundo hacer un ajuste para reencaminar la economía, y que han recurrido a comprometer activos y subir el endeudamiento con tal de no reducir el gasto público o tener que actualizar las tarifas de la energía y el transporte de manera generalizada.

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