Por la incertidumbre con el dólar, la economía frenó su recuperación en marzo

Francisco Jueguen
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22 de mayo de 2019  • 16:19

El discurso que enarboló el Gobierno en los últimos meses sobre una recuperación desde fines de 2018 se quebró con los datos oficiales de marzo. Ese mes la elevada volatilidad del dólar no sólo frenó el leve avance mensual que la actividad venía mostrando sino que situó su nivel por debajo incluso del que registraba en noviembre, mes en el que supuestamente -según el equipo económico- la recesión había tocado un piso.

El silencio en el Ministerio de Hacienda -no buscó dar ninguna interpretación, como suele hacer habitualmente- fue el reflejo fiel de cómo se leyó internamente el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) que cerraba el tercer mes del año. Para los economistas privados, el dato fue peor al esperado, pese a que sacó a relucir la incipiente recuperación del campo.

Justamente, este sector es ahora la apuesta. Hoy, por caso, desde las huestes oficiales hacían circular una información de la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC), que señalaba que la "cosecha récord de granos generará un incremento de casi el 40% del transporte". Sin embargo, todo promete ser heterogéneo: FIEL informó que el Índice de Producción Industrial (IPI) se clavó en torno al 0% desestacionalizado en los primeros cuatro meses.

"El Gobierno es voluntarista con su mirada de la economía. Para ellos marzo va a ser definitorio. Ahí va a empezar un mayor crecimiento. A nosotros las cifras no nos dan igual. Con estas tasas de interés, presión impositiva, y baja del consumo interno va a ser muy complicado que empecemos con números en verde", había dicho en enero pasado, Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). Anoche, en el festejo de los 100 años de FCA en la Argentina, algunos industriales señalaban que la volatilidad del dólar en marzo podría replicarse si la economía brasileña sigue sin arrancar y el real se devalúa. A esto se suma la cada vez mayor incertidumbre política.

No fueron pocos quienes recordaron la incertidumbre que volvió a generar la extrema volatilidad cambiaria (+11% de suba del dólar) que sufrió el país en marzo para explicar el freno abrupto. Fue en ese momento, cuando las tasas venían en pleno descenso durante el "veranito" financiero de enero y febrero, que volvieron a trepar fuertemente. Sólo un mes después, el 29 de abril, el Gobierno pudo implementar la flotación sucia.

La gran esperanza del oficialismo en las últimas semanas, luego de los negativos datos mensuales de la construcción y la industria en marzo, era que la recuperación del campo hubiera ayudado para el que el trimestre no cayera. Pero no alcanzó. Cerró con una caída de 0,2% respecto al cuarto de 2018.

El EMAE de marzo cayó 6,8% frente al mismo mes del año pasado, cuando la economía crecía tras del triunfo electoral del Gobierno en 2017 y antes de que se desatara la crisis cambiaria. El indicador tuvo una caída de 1,3% en la medida mensual desestacionalizada, que mostraba leves avances desde diciembre pasado. El último mes del año había avanzado 0,4%. En Enero, un 0,5% y en febrero, 0,1%.

De los 16 sectores que mide el EMAE, casi todos mostraron variaciones interanuales negativas, excepto dos. Uno fue el de Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que reflejó un significativo avance de 10,8%. A esta altura, el año pasado, la sequía ya golpeaba al campo. El otro rubro que vio una mejora fue el de Enseñanza, que tuvo un aumento de un 1%.

"El dato de marzo fue realmente negativo, sobre todo el desestacionalizado. Es una caída muy fuerte", dijo a LA NACION, Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina. "Estamos en un peor nivel que en noviembre del año pasado, cuando se pensaba que se había tocado el piso de la actividad. Se marchitaron los brotes verdes. Enero y febrero fueron un veranito", agregó.

"Esto tuvo que ver con la incertidumbre cambiaria y la suba de tasas de interés. Estamos en el piso, pero lo peor es que no hay claras señales de recuperación más allá de lo que suceda en el segundo trimestre con la cosecha", completó el economista.

"Es un dato peor a lo esperado", coincidió Melisa Sala, de la consultora LCG. "En un contexto recesivo, la inestabilidad cambiaria que volvió a darse en marzo explica esta nueva contracción. Caídas apenas mayores se registraron en los meses de septiembre y noviembre cuando la corrección cambiaria había sido más pronunciada", recordó Sala, que agregó que además los meses de diciembre y febrero fueron corregidos a la baja y que la economía opera en niveles de similares a los de finales de 2010 y principios de 2011.

Sala dijo que la inestabilidad cambiaria de marzo "posiblemente arrastre secuelas" en abril. "Si se recupera la estabilidad cambiaria podría aún haber espacio para pensar en una tracción del sector transable", pese a que la inflación no deja recuperar ingresos. La economía caerá un 2% para LCG, bastante más del -0,5% proyectado por el Gobierno.

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