Por la crisis, se consume menos nafta y más gasoil

También avanza el GNC; desde que comenzó la recesión, la venta de nafta cayó un 34%
Francisco Olivera
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25 de diciembre de 2001  

"Le puse gas... Abandoné la tortura." Cristián Méndez, empleado de la agencia de carga marítima Transaltic, siente sus bolsillos aliviados desde el día en que convirtió su Wolksvagen Senda 92, naftero, en vehículo con gas natural comprimido (GNC). "Abandoné la tortura. Antes gastaba 40 pesos por semana en nafta. Ahora, apenas 17 pesos, y lo uso para ir a trabajar, cosa que antes no hacía."

Méndez, que tiene 24 años y decidió dejar de consumir nafta a principios de este año, confirma la tendencia de reducción de gastos actual, paradigmática en el mercado de los combustibles: el GNC y el gasoil han desplazado parcialmente a la nafta en el último año.

Según la Cámara de la Industria del Petróleo (CIP), el consumo de nafta cayó un 9,4% entre los primeros 10 meses de 2000 y el mismo lapso de 2001. La venta de gasoil, en cambio, subió en ese período un 4,9%, y la de GNC, según cifras elaboradas por la Cámara Argentina del Gas Natural Comprimido, trepó en los últimos dos años alrededor de un 3 por ciento.

"Son los efectos de la caída de la actividad económica y la falta de efectivo en el bolsillo -dice Juan José Aranguren, titular de la Cámara de la Industria del Petróleo y vicepresidente de comercialización de Shell-. Ahora hay más autos en el país que hace cuatro años, pero la gente los usa menos. La gran cantidad de lluvias que hubo este año contribuyó también para que se empleara menos el automóvil."

En rigor, no son tan recientes las penurias para el mercado de la nafta: desde que comenzó la recesión, hace cuatro años, el consumo de este derivado del petróleo disminuyó un 34%. Y ese descenso alcanza a casi un 40% en los últimos 10 años.

La Argentina tiene hoy alrededor de siete millones de vehículos en circulación repartidos, a grandes rasgos, de la siguiente manera: 4.500.000 nafteros, 1.750.000 gasoleros y 730.000 con gas.

En el sector del gas afirman que el GNC se ha convertido en una alternativa interesante cuando no alcanza el sueldo o se cuenta con poco dinero disponible. Y agregan que, cada mes, casi 8000 usuarios le incorporan a su vehículo un equipo de gas. La cifra no es para desestimar en estos días, si se considera que actualmente se venden apenas 16.000 automóviles 0 km por mes en todo el país.

Leve repunte

"Hemos tenido un leve repunte en la venta en los últimos años, pero no fue mayor porque los autos cada vez consumen menos", señaló Fausto Maranca, secretario de la Cámara Argentina del Gas Natural Comprimido y directivo de la firma GNC Galileo. La tecnología y los motores austeros hicieron que esta industria perdiera, a pesar del repunte en la venta, un 15% de facturación en los últimos 12 meses.

En la actualidad, convertir un vehículo naftero a unidad con gas cuesta alrededor de 1000 pesos. Una vez instalado el equipo, se puede recorrer, según el modelo y el modo de uso, hasta 270 kilómetros con el tanque lleno.

Así lo entendió hace dos semanas Carlos Silva, de 50 años, en su domicilio de Almagro, cuando transformó su Peugeot 505 modelo 92 con motor a inyección. "Tengo que bajar gastos. Y, la verdad, no me arrepiento: le lleno el tanque con 4,60 pesos. Si no lo hacía, podía sacarlo mucho menos."

En busca de ganancias

La mala situación económica argentina obliga a las petroleras a buscar la rentabilidad por otros costados.

Hay, en estos tiempos, dos tendencias principales que muestras las compañías en pos de obtener ganancias. Una es la explotación de los centros de compras de las estaciones de servicios, que significan el 40% del negocio. Incluso, en algunos puntos de venta de la Capital Federal -por caso, los ubicados en las avenidas Libertador o Figueroa Alcorta- esa relación llega al 50 por ciento.

La otra estrategia consiste en incrementar el porcentaje de estaciones de servicio propias, en detrimento de las concesionadas.

La española Repsol YPF, por caso, que maneja el 45,6% del mercado de combustibles, prevé aumentar del 6 al 20% sus puntos de venta propios en los próximos cuatro años. El objetivo de la ex empresa estatal es llegar a un escenario similar al que posee en España, donde el 25% de las estaciones le pertenece.

Esa medida incrementaría considerablemente las ganancias, ya que, en la actualidad, un 10% de los resultados de una estación de servicio le corresponden al operador.

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