Por un nuevo escándalo interno renunció un gerente de Aerolíneas

Se detectó que 15 pilotos se capacitaron en Auckland en lugar de usar el simulador en Ezeiza
Francisco Olivera
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30 de diciembre de 2009  

Otro escándalo en Aerolíneas Argentinas. Cuentas que no cierran, información poco clara y, cómo no, una pelea gremial. El desencadenante, revelado por una inspección interna, volvió a ser insólito: a pesar de tener disponible un simulador de vuelo para Boeing 737-500 en Ezeiza, la compañía decidió hacer la instrucción de sus pilotos en Auckland, Nueva Zelanda. Se pagaron viáticos en dólares, automóviles y traslados para 15 aviadores y sus mujeres durante un mes. La situación provocó ayer la renuncia del gerente de Operaciones de la empresa, Daniel Rivas.

Después de algunas semanas de tranquilidad, los ánimos volvieron a crisparse. "Fue una interna de pilotos, como siempre. Renunció Rivas por razones personales", se limitaron a explicar oficialmente, ayer por la tarde, en Aerolíneas. Tampoco confirmaron si, como trascendió, el episodio había conseguido sumar al particular retiro voluntario al gerente de Flota, Alberto Cárrega.

Tantas vaguedades contrastaron con un creciente bullicio interno que puso nombres y apellidos. Daniel Biró, el gerente de Línea 737-500 (hermano de Pablo, adjunto de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, que conduce Jorge Pérez Tamayo), fue acusado por Rivas, el hombre que finalmente dejó la empresa, de haber contratado el simulador en Auckland. Desde la gerencia de Operaciones se pedía su renuncia por "desfalco". Biró estaba en estos días, según dijeron en APLA, de vacaciones.

Pérez Tamayo habló ayer rápidamente con Juan Pablo Schiavi, secretario de Transporte, y con Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas. A ambos, según dijo a LA NACION el propio sindicalista, les advirtió dos cosas: que no se podía echar a un trabajador que estaba de vacaciones sin antes pedirle explicaciones y que las decisiones sobre la contratación de simuladores de vuelo no eran tomadas por Biró, sino por Marcelo Reche, gerente de Instrucción, y aprobadas por la gerencia de Recursos Humanos.

Resultado de la negociación: quien dejó el cargo no fue Biró, a quien en APLA llaman Birolita , sino Rivas. Teóricamente, una aerolínea no puede volar sin gerente de Operaciones. Ayer se le pidió a Rivas, por lo tanto, que demorara su partida dos semanas.

La mano en la lata

"Si hay algún tipo que metió la mano en la lata, yo voy a ser el primero en echarlo de APLA. Pero ésta no me la banco -contestó anoche, ante la consulta, Pérez Tamayo-. Las comisiones de servicio las firma Recursos Humanos. Si hay alguna anormalidad, tienen que hacerse cargo." El piloto dice que el simulador de Ezeiza estaba completo, que sólo tenía disponibilidad durante la noche, lo que les quitaba a los alumnos más días de servicio. "Se gana más disponibilidad haciéndolo de día en otro lado", sostuvo.

Se trata, en rigor, de una cuestión cara al interés de los nuevos empleados estatales. Como el único simulador de Aerolíneas es el del Boeing 737-500, los pilotos de ese modelo suelen quejarse de ser los únicos que no hacen el entrenamiento en el exterior.

No hace falta ser un experto aeronáutico para advertir las diferencias de costos de viáticos entre el trayecto Capital Federal-Ezeiza y el de Buenos Aires-Auckland. Sólo por ir a Miami a hacer una instrucción, cada piloto cobraba, semanas atrás, 10.000 dólares por mes. Aerolíneas emplea a alrededor de 1000 aviadores que hacen dos cursos por año. Son 2000 viajes anuales en clase ejecutiva.

Los Boeing 737-500 de la compañía son 17. Según los especialistas, el simulador de Ezeiza, un joint venture entre Aerolíneas y el fabricante de Seattle, tiene capacidad para 35 aeronaves. "Con un simulador sobra", evaluó un especialista del sector.

Para colmo, como si nunca ocurriera, el escándalo casi termina esta semana en nuevos paros. "Amenazaron anoche [por anteanoche], pero se solucionó", contestaron en Aerolíneas. Pérez Tamayo dice que no existió tal cosa.

En cambio, fuentes de la compañía encontraron en ese conflicto las razones de un retraso de 25 minutos que, en la noche del lunes, tuvo un vuelo a Roma. Al parecer, ante el pedido de renuncia a Birolita , todos los instructores amenazaron con dejar sus cargos y, por lo tanto, los que estaban por despegar se consideraron inmediatamente a sí mismos "pilotos rasos". Eso obligó a convocar más personal para acompañar a los copilotos.

"No hay paros previstos", tranquilizó anoche Pérez Tamayo.

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