Presión por los autos importados

Algunas automotrices de Alemania recurrieron al embajador de ese país para que mediara ante el Gobierno
Alejandro Rebossio
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11 de febrero de 2011  

Las automotrices alemanas no pueden creer que desde hace diez días no puedan ingresar en el país los autos que importan de fuera del Mercosur, en general de alta gama. Están seguras de que sortearán el freno que les impusieron la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, pero no saben cuándo.

Por lo pronto, ejecutivos de algunas de ellas, como Mercedes-Benz, se reunieron esta semana, por un lado, con Moreno y, por otro, con el embajador de su país en Buenos Aires, Günter Kniess. Esperan que el jefe de la legación diplomática intervenga en su defensa, según reconocieron en algunas compañías. Directivos de BMW se vieron con Giorgi.

En la Argentina operan cuatro automotrices alemanas. Dos son fabricantes e importadores: Mercedes-Benz, también propietaria de Smart, y Volkswagen (VW), que además tiene Audi y Seat. Dos sólo traen vehículos del exterior: BMW, que asimismo cuenta con Mini, y Porsche, que tiene una participación en VW, pero opera como una empresa separada.

A diferencia de Mercedes-Benz, Volkswagen no recurrió a la embajada sino que concertó una reunión con Moreno para la semana próxima. El presidente de Volkswagen Argentina, Viktor Klima, siempre mantuvo una relación directa con la jefa de Estado, Cristina Kirchner. A VW apenas le frenaron algunos pocos autos en la Aduana, mientras que se cuentan por 300 los vehículos con la estrella en el capot que esperan por entrar.

La barrera del Gobierno excluyó a los autos que provienen de países que mantienen acuerdos de liberalización comercial en el sector, como México. Afectó también a empresas de otras nacionalidades, como las japonesas Subaru, Honda -que este año comenzará a fabricar autos en el país- y Mitsubishi, la surcoreana Kia, la norteamericana Chrysler, la sueca Volvo y las ahora indias Jaguar y Land Rover, de Tata Motors.

Giorgi y Moreno pretenden que se reduzca el fuerte aumento de la participación de los autos importados en el mercado local, que subió en 2010 del 58 al 62%, algo que impactó en la caída del 28% del superávit comercial y que preocupó a la Presidenta. Los funcionarios pretenden que las automotrices equilibren un poco las exportaciones e importaciones de la extrazona y que para ello bajen un 20% las compras externas, además de elevar los envíos. En VW aducen que ellos cumplen con ese balance porque exportaron el año pasado 5000 pick-ups Amarok a Europa.

El mayor problema es de las compañías que sólo importan. Fuentes vinculadas a la negociación especulan con que BMW monte una armaduría de motos en la Argentina. Otra opción es que las importadoras desarrollen en la Argentina proveedores de, por ejemplo, las alfombras de plástico de los autos. La decisión del Gobierno es mantener el freno a la importación hasta que las empresas presenten un plan para equilibrar el comercio.

Además, Giorgi pidió ayer a los fabricantes de maquinaria agrícola que sustituyan importaciones por US$ 450 millones. Les ofreció financiarles inversiones con los créditos del Fondo del Bicentenario. En diciembre, funcionarios de Venezuela vinieron a comprar 1000 equipos, pero las fábricas respondieron que sólo podían ofrecerles 400.

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