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Prohíben vender tomates en el Mercado Central por una semana

Guillermo Moreno quiere frenar el alza del producto; negocian un acuerdo por el precio
Mercedes Colombres
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23 de septiembre de 2011  

Fiel a su estilo, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, vuelve a intentar frenar los precios de los alimentos con técnicas poco ortodoxas. Esta vez eligió prohibir la venta de tomates por una semana en el Mercado Central para evitar la especulación que origina la suba estacional del producto.

"El Mercado Central de Buenos Aires suspende por una semana la comercialización de tomates, medida justificada por la suba momentánea en el precio que todos los años se da en estas fechas, debido a la rotación de las zonas de cultivo", dijo el escueto comunicado que salió de una dirección de e-mails denominada Prensa del Mercado Central, que estaría vinculada con la dirección del mercado, que está en manos de hombres fieles a Moreno, como su gerente, Guillermo Cosentino.

No es la primera vez que el tomate le da un dolor de cabeza a Moreno. Ya en 2007, en 2008 y 2010 se produjeron importantes subas cuando a esta altura del año empezó a escasear la producción del Norte, cuando aún falta un mes y medio para que entren los tomates bonaerenses en el mercado. Y si bien desde ayer la venta está prohibida en el Central, el fenómeno se puede apreciar en supermercados o verdulerías, adonde el kilo se puede llegar a pagar hasta $ 18, más del doble de lo normal.

Tampoco es la primera vez que Moreno manda a Cosentino a prohibir la venta de un producto para evitar las subas en el Mercado Central. Según contó un experto del sector que pidió reserva de identidad, desde que el funcionario puso gente de confianza a controlar esa plaza se producen este tipo de prohibiciones, que ya se aplicaron otros años a la lechuga o a la papa, también con el fin de evitar subas fuertes en los valores.

"En el mercado ya están todos acostumbrados a estas prácticas, y a nadie le importan, porque lo que pierden con un producto lo compensan con los otros. Estas cosas le sirven a Moreno para negociar acuerdos de precios y para mantener a raya el índice de precios, ya que el Indec toma los precios del Mercado para hacer el índice de inflación", dijo el experto.

Sea por el Indec, sea por los acuerdos, lo cierto es que Cosentino y otros funcionarios recorren diariamente el Mercado para controlar puesto por puesto que nada suba en exceso. Y negocian personalmente con los puesteros cuando algún precio crece en forma llamativa.

La maniobra de prohibir la venta de tomates es simbólica. "Los tomates que se rechazan en el Central se pueden vender en otros mercados concentradores o supermercados (que compran directamente a los productores) a cualquier precio", dijo un horticultor que dejó de venderle al Mercado por las pérdidas que le generaban las maniobras de Moreno.

La Nacion habló brevemente con Cosentino. "Estamos negociando, tal vez haya marcha atrás en la medida, pero por ahora no puedo decir nada", explicó. Después de ese llamado, su teléfono fue respondido sólo por un contestador, pero su frase reforzaría la sospecha de que la prohibición es tan sólo una maniobra para convencer a los puesteros de hacer un acuerdo de precios.

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