Propuesta para un país desarrollado: superar las grietas

Miguel Acevedo
Miguel Acevedo LA NACION
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4 de septiembre de 2019  

Las conmemoraciones son mucho más que una fecha anclada en el pasado. Son también parte de los puentes hacia el futuro que necesitamos construir. El Día de la Industria reafirma cada año la vocación transformadora de todos los que formamos parte del sector. Y en este presente signado por las dificultades económicas, los activos de la economía productiva nos muestran el horizonte hacia el que necesitamos dirigirnos.

El desarrollo productivo de la Argentina contiene respuestas sólidas para el corto y el largo plazo, pero requiere de una condición fundante: la unidad nacional a partir de los consensos. Consensuar significa terminar con dilemas irreductibles que han agrietado nuestra historia. La antinomia entre capital y trabajo, porque deben crecer juntos; la tensión entre mercado interno o externo, porque ambos se potencian recíprocamente; la oposición entre industria, agro y servicios, cuando los tres sectores convergen en el objetivo de agregar más valor argentino. Para reiniciar nuestro crecimiento tenemos que superar estos falsos dilemas y evitar crear otros nuevos.

La Argentina no tiene que discutir entre modelos de país, sino acordar un modelo que permita desarrollar y distribuir a partir de la riqueza que genera, que incluya a partir del empleo, que aumente todas sus capacidades productivas y que apueste a ser un protagonista en la Cuarta Revolución Industrial, que estamos viviendo.

Este año se cumplen 25 años de nuestro último gran acuerdo nacional: la Constitución de 1994. Nuestra Carta Magna es precisa y desde su propio Preámbulo nos llama a la unidad nacional. Sin unidad, aun en la diversidad, es difícil que podamos cumplir los demás objetivos que la Constitución sabiamente nos impone.

Por eso en estos momentos difíciles de nuestro país es imprescindible que la dirigencia política redoble sus esfuerzos para buscar y encontrar consensos básicos que nos acerquen a la unidad y nos encaminen a un mejor futuro.

Las fechas históricas nos ayudan a poner en perspectiva lo que hacemos. Y, además, a reflexionar sobre cómo transformar la adversidad en oportunidad. Allí donde existe un problema, las mujeres y los hombres industriales siempre ponemos toda nuestra capacidad para solucionarlo. Con racionalidad, con esfuerzo, con compromiso, con método y con trabajo conjunto. Siempre buscando que al final de la línea de producción generemos algo superador, algo que dé la talla del desafío propuesto.

El año próximo año se cumplen 120 años de la organización del primer Congreso Industrial. En los albores del siglo XX, aquellos industriales abrieron una agenda de propuestas productivas para debatirlas y convertirlas en la esencia propositiva que hoy es parte de nuestro ADN sectorial. Como entonces, los industriales de hoy estamos proponiendo una agenda de trabajo para un programa que, de una vez por todas, desarrolle todo el potencial argentino. Es nuestro mayor deseo que el aporte sirva a quienes conducen el destino del país.

El autor es presidente de la Unión Industrial Argentina

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