Qué es la diplomacia de la mesa de pool y por qué es buena para los negocios

Crédito: Ricardo Pristupluk
Sofía Terrile
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17 de agosto de 2019  

Un embajador estadounidense en la tapa de una revista de espectáculos argentina no es una imagen que se ve todos los días. Y es lo que logró Noah Mamet con una estrategia de relacionamiento de a pasos cortos, pero poderosa. Hoy, a casi tres años de haber dejado el cargo político que lo trajo a Buenos Aires, y con presencia a medias entre California y la Argentina, lo paran en la calle para contarle de negocios que pueden ser de su interés.

Los puentes que Mamet tiende entre Estados Unidos y la Argentina incluyen el asesoramiento a frigoríficos para concretar exportaciones de carne a la costa oeste de EE.UU.; inversiones en startups argentinas para la compraventa de autos que quiere llevar a Brasil, y la gestión para que Amazon finalmente decidiera abrir un "mini" data center que inyectará unos US$40 millones a la economía local.

El exembajador durante la presidencia de Barack Obama venía del mundo de los negocios, y por eso los disfruta tanto. Durante una década tuvo su propia compañía de asuntos públicos en la que trabajó con compañías como Tesla, del multimillonario sudafricano Elon Musk. Cuando volvió al sector privado, creó otra firma, llamada NMA Partners, con la que hace negocios tanto en los Estados Unidos como en la Argentina.

El camino para "retirarse" de la función pública como embajador de un país sudamericano y luego retomar su vida emprendedora fue largo. Para eso, se valió de algunas herramientas como una personalidad "hacia afuera" y un trabajo duro de relaciones públicas. Estas fueron las claves de una transición que va a cerrar el círculo cuando Mamet complete su sueño final: crear un fondo de inversión con otros exembajadores de Estados Unidos que estén interesados en apoyar compañías latinoamericanas con potencial de crecimiento.

Para este proyecto, ya dio los primeros pasos, con conversaciones con los exrepresentantes norteamericanos en Panamá, Portugal y México, entre otros. Por ahora no hay nada definido, pero el plan avanza, asegura el diplomático californiano.

1- Una mesa más chica

Cuando Mamet conoció el Palacio Bosch, su residencia en Buenos Aires cuando era embajador, se quedó anonadado con la cantidad de sillas que había en la mesa del comedor: 42. Hizo las cuentas y pensó rápidamente que no iba a llegar a conversar con tantas personas al mismo tiempo y que era imposible hacer buenas relaciones sociales, una de sus misiones más importantes en su tarea como funcionario público.

Así que compró una mesa de pool e inauguró lo que él mismo llama, valga la redundancia, "la diplomacia de la mesa de pool". Convocaba de a cinco jugadores por vez: sindicalistas, funcionarios de ambos gobiernos (el estadounidense y el argentino), empresarios y emprendedores son solo algunos de quienes lustraron los tacos en el Palacio Bosch.

"De esa manera, siempre había algunos jugando, otros esperando su partida, y se armaban conversaciones. En esa mesa de pool se cerraron tres acuerdos de negocios", confiesa.

2- Un jugador ágil

Mamet no tardó mucho en darse cuenta de que un apretón de manos no servía demasiado en la Argentina. "Cuando los extranjeros vienen por primera vez y extienden su mano de una, no se dan cuenta de que acá se ve como que están generando distancia. Muy rápido tenés que aprender a dar un beso en la mejilla", detalla.

Cuando se radicó en el país ejercitó la empatía para, a pesar de no hablar casi nada de español, adaptarse a la cultura local.

Una de las claves de su permanencia en el país, dicho por él mismo, fue su personalidad abierta. "Me ayudó a crear prensa, que utilizamos de manera positiva", dice. No tuvo problemas en salir en revistas de espectáculos en diferentes situaciones "extraprotocolares": en moto recorriendo la Patagonia u organizando una visita guiada por el Palacio Bosch en clave descontracturada.

3- Un mundo epicúreo

No tiene problema en admitir que lo que más le gusta de la Argentina, además de su "buen pool de talento", es la posibilidad de quedarse "unos días más" luego de hacer negocios para visitar las Cataratas o el Glaciar.

Mamet asegura que los paisajes de la Argentina y su gastronomía son una de las herramientas con las que convence a algunos de sus colegas empresarios para que le den una chance al país (y contrarrestar el alto índice de inflación y los múltiples feriados casi "inexplicables", se ríe).

Una parte de su misión de disfrutar del país está puesta en sus viñedos en Valle de Uco, la región mendocina que se convirtió en la cuna de los mejores vinos de la Argentina.

Su bodega, aún sin nombre oficial, tendrá dos etiquetas hacia fines de este año: Diplomático y Dos Banderas. Se distribuirán en restaurantes y hoteles top de Buenos Aires. También quiere venderlos en Estados Unidos, probablemente en los establecimientos gastronómicos en los que está ingresando la carne argentina a través de sus servicios de consultoría.

"Es una de las cosas que les digo a mis amigos argentinos: estoy invirtiendo en compañías acá y también en tierra, en viñedos, así que anímense ustedes también", resalta.

4- Sentirse cómodo en la incomodidad

Además de invertir en las tierras, Mamet también puso dinero de su bolsillo para hacer crecer la startup argentina Carvi, una plataforma para comprar autos 0 kilómetro que ayuda a comparar ofertas entre concesionarias.

El fondo que quiere armar con otros embajadores apunta a seguir invirtiendo en otros proyectos que nazcan de la Argentina. Dice que tiene "cinco o seis" en la mira.

En su trabajo de buscar socios, la Argentina es un destino difícil de vender, admite. "En general, les digo a los nuevos inversores que no se sientan mal por los titulares de la prensa y que tienen que entender que, a pesar de que la inflación es muy alta en comparación con otros países y el valor del peso fluctúa, hay aspectos fundamentales que no cambian: la Argentina es la tercera economía de América Latina. Hay más de 600 negocios de los Estados Unidos y algunos están acá hace más de 100 años: sus ejecutivos entendieron que hay altos y bajos, y supieron cómo explicárselos a sus casas matrices", sostiene.

Mini-bio

  • Estudios: En 1992 se graduó como licenciado en Artes en la Universidad de California
  • Diplomacia: Entre 2014 y 2018 fue embajador de Estados Unidos en la Argentina
  • Vida empresaria: Es consultor de empresas de los dos países que buscan oportunidades comerciales

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