Qué va a pasar con la temporada local de cruceros

Entre octubre y marzo se desarrolla la temporada local de cruceros
Entre octubre y marzo se desarrolla la temporada local de cruceros Fuente: EFE - Crédito: LEO LA VALLE
Paula Urien
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23 de julio de 2020  • 18:39

La imagen de pasajeros en un crucero pasó de ser la máxima expresión del ocio y la diversión durante las vacaciones, a la visión de barcos varados o navegando sin destino con turistas encerrados en sus camarotes sin poder bajarse del barco, rechazados por los puertos cuando se desató la pandemia.

Según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (AILC), en 2019 estas ciudades flotantes transportaron a casi 30 millones de pasajeros, 2,5 millones más que en 2018, lo que marcó un crecimiento del 30% desde 2011. La industria, que emplea a 330.000 personas, en forma directa y 1,7 millones de manera indirecta, sufre el efecto del Covid-19, que impidió la operación de las empresas y llevó a cero la facturación de las 26 principales compañías del sector a nivel global, que era de unos US$50.000 millones anuales. Calculan que por cada día sin operaciones se pierden 2500 empleos.

Cada pasajero gasta US$135 por día cuando bajan de los barcos, y se quedan en promedio una semana en cada lugar

José Beni, interventor del Puerto Buenos Aires, afirma que el negocio de los cruceros fue uno de los más golpeados a nivel mundial y recuerda que "los primeros casos más resonantes que pusieron de manifiesto la crisis del coronavirus fueron de un par de cruceros que quedaron en cuarentena. Como imagen, a la industria le pego muy fuerte. Más allá de eso, ha sido paralizada en el hemisferio norte por vía regulatoria. Hasta el 1° de octubre en el Caribe y en América del Norte están prohibidos".

Este negocio que mueve millones y representa ingresos importantes para cada uno de los países en donde recalan está pausado. pero intenta recuperarse, aunque sea lentamente.

Según Gonzalo Mórtola, ex presidente de la Comisión Interamericana de Puertos y ex interventor de Puerto Buenos Aires durante el gobierno anterior, cada pasajero gasta US$135 por día y se quedan un promedio de 7 días en cada lugar. Datos oficiales confirman que en el último año el país recibió 544.645 pasajeros, de los cuales más del 65% recalaron en el Puerto Buenos Aires.

Datos oficiales confirman que en el último año el país recibió 544.645 pasajeros, de los cuales más del 65% recalaron en el Puerto Buenos Aires.

Desde el Centro de Navegación explican que la Argentina tuvo un pico de trafico de 2011 al 2013. Luego la cantidad de barcos y pasajeros cayó con un pico mínimo en las temporadas 2016 y 2017, pero en los últimos dos años el trafico había vuelto a crecer "gracias a políticas orientadas a atraer el turismo de crucero: se mejoraron infraestructuras, se bajaron costos considerablemente y se cambiaron normativas. El país se hizo más amigable para el tráfico de cruceros", afirma Pablo Tsolis, responsable del Comité de Buques de la entidad. "Aunque es un momento difícil, seguimos en buen camino para mejorar las condiciones para los cruceros, sin importar el color político", define.

El actual interventor del Puerto Buenos Aires, comunica que "las grandes líneas están tratando rearmar la temporada de verano del hemisferio sur, pero todavía no tienen claro qué es lo que va a suceder, y eso que es una industria que trabaja con 3 o 4 años de anticipación". De todas maneras cuenta que, si las condiciones están dadas, MCC ya anunció 30 arribos a Buenos Aires. La previsión eran 33.

Las rutas que habitualmente hacen los cruceros y recalan en el puerto de Buenos Aires - único puerto nacional -provienen de las costas del sur de Brasil y de Montevideo.

"Si los barcos pueden venir a la Argentina, pero no a Brasil o a Chile, no se dan las condiciones económicas regionales para que los itinerarios se puedan desarrollar", afirma Tsolis. "Los principales itinerarios son desde Buenos Aires a Chile o entre Brasil y la Argentina o a la Antártida saliendo desde Ushuaia", suma.

En los últimos cuatro años aumentó en un 32% el tráfico de pasajeros que deciden recorrer la Patagonia argentina. Tanto en Puerto Madryn como en Ushuaia se registraron récords históricos de caudal turístico. En la capital de Tierra del Fuego hubo 160.000 pasajeros, mientras que en la ciudad chubutense el número ascendió a 75.106, indican fuentes oficiales. Hubo 120 recaladas, (cada entrada de barcos) al Puerto Buenos Aires, 50 a Puerto Madryn y 410 a Ushuaia.

Además del creciente turismo patagónico, se suma una nueva actividad que viene en alza en los últimos años: los cruceros antárticos. "En estos viajes, miles de turistas recorren la Antártida a bordo de cruceros, en búsqueda de apreciar los mejores glaciares y las maravillas que ofrece el Polo Sur", dicen desde la la Administración General de Puertos (AGP). Según estimaciones oficiales, aproximadamente 60.000 personas realizaron viajes aéreos entre Buenos Aires y Ushuaia para llegar la Antártida, "por lo tanto, los vínculos entre el Puerto Nacional y la autoridad portuaria de Tierra del Fuego deben estar total coordinación", asegura el interventor..

Mórtola recomienda que se implementen todas las medidas para que los mega cruceros puedan ir a Mar del Plata, que cumple con los requisitos para recibirlos y que dría gran impulso a la ciudad.

Estrategias de atracción

Anticipándose al inicio de la temporada y apuntando a mantener pasajeros, AGP realizó bonificaciones impositivas a cruceros que van desde el 25% hasta el 100% de las tasas, según el tamaño de los cruceros. Además, las autoridades portuarias bonificaron la tasa al pasajero, el uso de scanner y el cargo de seguridad para aquellos buques grandes que transporten muchas personas.

¿Como serían los protocolos? Los cruceros son lugares confinados con entre 3000 y 6000 personas a bordo. "Todavía estamos lejos de tener los detalles, se están definiendo los borradores", asegura. Sí tienen claro que habrá ajustes en los protocolos en el Puerto Buenos Aires, con medidas de control previo al desembarque, y controles sobre el muelle, turnos de embarques y desembarques. Se van a evitar aglomeraciones en los hall de entrada, y otras medidas de prevención y distanciamiento. "Por una terminal pueden pasar unas 12.000 personas por día, por lo que habrá que reorganizarse", agrega el funcionario.

Gonzalo Mórtola opina que las recaladas de cruceros se tienen que volver a planificar. "Hay que replantearse la seguridad en los cruceros y puertos", dice, pero más allá de eso, la industria y los países que se ven afectados por sus cancelaciones tienen que ponerse de acuerdo para que estén bien claros los pasos a seguir en caso de desatarse una epidemia. De esta manera los pasajeros pueden estar tranquilos y firmar en conformidad cuáles serían las consecuencias de un problema a bordo y/o en los puertos a tocar.

"El problema fue que cada país dispuso distintas formas de cuarentena", reflexiona Mórtola. "Hay que replantear este sistema de que cada bandera implementa una normativa diferente". De esta manera los pasajeros pueden elegir libremente a qué países irán, y a cuáles no. Todo depende de cómo los traten. "Tiene que haber un plan global estratégico en caso de pandemias ya que los especialistas auguran que esto va a ocurrir cada vez más y hay que darle seguridad sanitaria a los pasajeros". "Sin dudas, los países o ciudades que den el primer paso, coordinado y bien comunicado, serán los grandes beneficiados", agrega.

"Estamos trabajando con una de las grandes asociaciones de cruceros para unificar todos los protocolos en América latina. Lo que buscamos todos es que haya mas barcos y mas pasajeros en los barcos", comunica Beni.

En este sentido, Pablo Tsolis, del Centro de Navegación Argentina, entidad que agrupa al 90% de los agentes marítimos que representan en el país a las compañías internacionales, comenta que hay una iniciativa para generar una mesa de trabajo a nivel regional de América. "Se busca generar un protocolo común para todo el continente y que todos los países reaccionen de la misma manera frente a una situación critica", dice.

Mórtola recomienda también "declarar la emergencia turística por un año o más"

Un mercado en crisis

Hace unos días, la empresa naviera Cruise & Maritime Voyages (CMV), una de las compañías de cruceros más importantes del mundo, informó que se declaró en quiebra y canceló todas sus operaciones hasta fin de año. La quiebra de la compañía se suma a la caída de uno de los operadores más importantes en este segmento, Por otro lado, Pullmantur Cruceros se presentó en concurso de acreedores y suspendió sus operaciones por lo que resta de este año. El impacto de la parálisis en este segmento también golpeará a más de 16.000 agencias de todo el mundo, informó Télam.

Mientras que se deciden nuevos protocolos para este mercado, tanto a bordo como en los diferentes destinos, en plena temporada europea se dan diferentes realidades. Entre ellas, dos cruceros de la compañía Aida Cruises inician en agosto viajes cortos con pasajeros a bordo pero sin permiso para bajar a tierra. Los primeros viajes se ofrecerán ocupando aproximadamente el 50 por ciento de los lugares disponibles.

En Estados Unidos, no hay permiso para operar. Por eso, la empresa Holland America Line hizo el anuncio de que va a vender 4 de sus 14 barcos después de que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de ese país extendiera la prohibición de cruceros en aguas estadounidenses hasta finales de septiembre. Se había anticipado un récord de 1,2 millones de visitantes este año, pero la pandemia hizo que diversos países cuestionaran la seguridad de permitir que desembarcaran pasajeros potencialmente contagiosos.

En un barco de esta línea quedaron varados 9 argentinos que iban rumbo a las Malvinas y a Chile, pero que 6 días después de embarcar se encontraron con todos los puertos cerrados, la imposibilidad de descender, muertes a bordo a causa del covid-19 y un periplo que los llevó hasta los Estados Unidos, sin visa, siempre encerrados en sus camarotes. Una pesadilla que duró 7 semanas..

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