Quieren ampliar el canje de deuda

Aspiran a sumar otros 12.000 millones
Javier Blanco
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6 de diciembre de 2001  

El Gobierno develó ayer su estrategia para enfrentar el complejo tablero de opciones que enfrenta en procura de evitar caer en una cesación de pagos de la deuda y potenciar la escasas chances con que cuenta para evitar ese escenario.

Entre los empresarios y hombres de negocios que ayer tomaron contacto con el ministro Cavallo y otros funcionarios de Hacienda se instaló la idea de que la Argentina no podrá evitar el default, presunción que se agravó más tarde cuando el FMI terminó por aceptar que, al menos por ahora, no enviará los 1260 millones comprometidos y que el Tesoro Nacional necesita para cumplir con los pagos.

Pero el aire de fatalidad que algunos funcionarios dieron a este preaviso en realidad buscó ocultar el propósito que se persigue: acrecentar los temores de los tenedores de bonos más remisos como un modo de persuadirlos de manera convincente de que accedan a canjear sus bonos para elevar significativamente el monto final de la operación y, paralelamente, hacer más significativo el alivio para la caja pública, admitió un funcionario.

El cálculo que hicieron esta semana en Finanzas indica que si el que originalmente era el tramo minorista de la operación (el lunes quedó ampliado al eliminarse el tope de hasta 100.000 pesos o dólares) consigue sumar poco más de 12.000 millones en ofertas de canje, el inmediato ahorro en pagos de capital e intereses que logra el Gobierno le permitirá cerrar el año sin dejar de pagar vencimientos y le abrirá una puerta para elaborar una propuesta de presupuesto 2002 que se aferre con algo más de certidumbre al déficit cero.

La cifra no es alocada. Cerrado el plazo para el canje de bancos y AFJP, el Gobierno logró el viernes reemplazar $ 41.069 millones en bonos de la Nación que pagaban una tasa promedio del 11,8% anual por 40.917,9 millones en préstamos garantizados que devengarán un 7% anual, pero sólo desde abril próximo, y supone congelar por 3 años los vencimientos de capital. Claro que aún quedan en circulación 23.400 millones, que podrán ser canjeados hasta mañana. La apuesta es que se canjee cerca del 60% de esa cifra. Y la estrategia de infundir temor es funcional a esos fines.

Números muy ajustados

En los cálculos, los funcionarios toman en consideración los recursos que afectarían de las AFJP mediante la venta compulsiva de Letras del Tesoro y que, según cifras a las que accedió LA NACION, le permitirían al Tesoro hacerse de unos US$ 700 millones por 120 días.

La intención de instalar ese temor quedó en claro desde la primera hora del día. "Estamos en el filo angosto de la navaja para atravesar un ojal pequeño que nos deje sacar al país sin dolarización y sin devaluación", dijo por la mañana el vocero Juan Pablo Baylac.

Pero más tarde fue el propio Cavallo el que debió blanquear la apuesta. Durante la conferencia de prensa en la que hizo anuncios sobre la flexibilización de las restricciones para el retiro de efectivo de los bancos, recomendó a los inversores que aún conservan en su poder algunos de los 79 bonos intercambiables que "no se olviden de canjear ningún bono de jurisdicción argentina, aunque sean bonos de corto plazo; es muy importante que los canjeen", insistió.

Cavallo recordó a los tenedores de bonos por más de 100.000 pesos o dólares que "tienen hasta el viernes" para intercambiarlos, y les recomendó "a todos que entren porque tendrán garantía de recuperación plena de sus acreencias".

También dejó entrever que los bonos que se ofrezcan en el tramo internacional del canje tendrían alguna combinación de quita de capital y mayor pago de intereses. "Debido a que hay gente que prefiere que se le dé un título de capital menor y que se le pague un interés mayor, es probable que exista algún menú de opciones que contemple esta alternativa. Pero la fase II será equitativa y de similar al tramo local", dijo. Está previsto que el tramo global del canje se extenderá al menos por tres meses.

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