Rechazo brasileño a la coordinación cambiaria

Debate interno en el gobierno de Lula
(0)
10 de mayo de 2003  

SAN PABLO.- Una interna en el gobierno de Lula y la oposición del mercado financiero brasileño a aceptar la imposición de un piso y un techo para el real frustró la propuesta argentina de crear una "banda cambiaria en común" para el peso y el real, realizada el lunes pasado por el vicecanciller, Martín Redrado.

Detalles del documento presentado a Brasil por la cancillería argentina a los que tuvo acceso ayer LA NACION revelan, también, por qué los bancos centrales no habían sido invitados a participar de la discusión: la propuesta argentina no establecía un control de las monedas vía Banco Central, sino por mecanismos arancelarios. ¿Cómo? La propuesta argentina proponía que si una moneda se devaluaba más allá de un determinado valor en relación a la moneda vecina -de eso se trataba la "banda"-, al país devaluador se le aplicaría inmediatamente un arancel automático para todos sus productos.

"Se produciría entonces una banda de hecho, de la cual ninguno de los países querría salirse para que sus productos no sufrieran un arancel de compensación. Eso permitiría que las dos monedas anduvieran juntas", explicó la fuente del gobierno argentino. La propuesta tenía el aval de Roberto Lavagna. El 2 del actual, tres días antes de la presentación que haría en Brasil frente al titular brasileño de Hacienda, Antonio Palocci, Redrado se reunió con Lavagna para conversar sobre el tema. Llegaron a hablar de 3 reales y 3 pesos como punto de equilibrio aceptable. Y como no estaba en juego la participación de los bancos centrales, ya que todo pasaría por un mero ajuste arancelario, llegaron a pensar en el próximo semestre como punto de largada. En rigor, no se trataba de nada revolucionario: el Instituto Monetario, anunciado en enero por Lavagna y Palocci, preveía exactamente eso: el inicio de conversaciones para comenzar a compatibilizar ambas monedas, que fue lo que realmente ocurrió.

Pero el entusiasmo de Redrado con la idea de acelerar la implementación de la "convergencia cambiaria" ahora mismo, gracias a la paridad de hecho que ambas monedas habían alcanzado, no midió el impacto que la noticia podría tener en los medios y el mercado financiero. Y al mismo tiempo el gobierno argentino sobreestimó el poder de Marco Aurelio García, el asesor para Asuntos Internacionales de la presidencia brasileña e interlocutor directo de Lula desde hace más de 20 años.

El asesor de Lula estaba "súper entusiasmado con la idea", según palabras de Redrado. García llegó a decir a este medio que el inicio de una coordinación cambiaria sería "un paso importante para el Mercosur". Pero Brasil justamente se encontraba en medio de un debate sobre el valor ideal del real. Un debate áspero que tiene divididos a algunos ministros. Palocci y el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, en contra de la intervención y en favor de dejar que el real (actualmente en R$ 2,90 por dólar) se aprecie todo lo que el mercado crea necesario.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.