Récord de desubicación social: todos somos clase media

Sebastián Campanario
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13 de enero de 2013  

No se lo tomen como algo personal, pero todos ustedes, del otro lado de la página, son unos desubicados. No se salva nadie: ni la Presidenta, ni los periodistas, ni los lectores. Todos somos -a no dudarlo- una auténtica banda de terribles desubicados, aunque nos neguemos a aceptarlo.

Al menos, en lo que al mapa socioeconómico se refiere, la Argentina es uno de los países con percepción más errada de sus ciudadanos sobre en qué lugar de la distribución de ingresos le toca situarse. En general, la clase media es un club aspiracional al que tanto ricos (sobre todo) como pobres creen pertenecer. Esta "crisis de identidad" está extendida y excede el caso de la presidenta Cristina Kirchner, que en 2012, meses después de declarar un patrimonio de más de 80 millones de pesos, afirmó: "Siempre me he sentido muy orgullosa de ser parte de la formidable clase media argentina".

La disciplina que estudia estos aspectos psicológicos, así como los institucionales, políticos y culturales de la realidad fiscal de un país se conoce como "Sociología Fiscal", y tiene varias décadas de trayectoria en países como Inglaterra o España. En la Argentina, el terreno de análisis está en pañales, aunque ya hay algunos estudios pioneros que se ocupan de ver el gasto público y los impuestos desde un prisma no convencional.

"La desubicación socioeconómica tiene consecuencias determinantes en el diseño de la política fiscal, tributaria y distributiva, porque al sentirse más pobres de lo que en realidad son, los ricos (en términos relativos) no tienen incentivos a apoyar medidas que favorezcan a los deciles más pobres en el reparto de los ingresos", explica el economista Damián Bonari, especialista en finanzas y políticas públicas y actual investigador principal de Cippec.

Un año atrás, un trabajo del Cedlas de la Universidad de La Plata determinó que "un 50% de la población piensa que se ubica en los dos deciles -20%- del segmento medio, y eso es matemáticamente imposible". En el estudio, el efecto encontrado fue, sin embargo, algo asimétrico: son más los ricos que creen ser "tipos promedio" que los pobres que se ven como integrantes de la clase media.

La investigación se basó en una muestra de 1100 hogares del Gran Buenos Aires, fue financiada por la Fundación Carolina y arrojó otras conclusiones interesantes. Una de ellas es que buena parte de los errores de percepción se explican porque tendemos a compararnos con gente de nuestro mismo grupo social. "La sensación subjetiva depende del lugar y grupo de referencia -marcaron en el Cedlas-. Los hogares de menores ingresos en un barrio de nivel socioeconómico alto tendrán una mayor propensión a sentirse más pobres con respecto a toda la población."

El otro resultado llamativo de la investigación surgió de dividir a los entrevistados en dos grupos. Una vez que se concluyó la primera ronda de la muestra, a la mitad de la gente se le informó que se ubicaba en un escalón más alto en la pirámide de ingresos que el que creía estar, y al otro grupo no se le dijo nada. Aquellos que tomaron conciencia de que estaban mejor en términos relativos de lo que creían, se manifestaron más a favor de que el Gobierno aplique políticas redistributivas desde los ricos hacia los pobres.

"Es todo un tema, la mayoría de la gente se percibe de clase media, y por lo tanto está a favor de políticas redistributivas... pero hacia ellos. Acá subyace el problema entre los juicios subjetivos que hacen las personas y las medidas objetivas. Incluso dentro de las medidas objetivas existen diferentes criterios para medir, por ejemplo, la clase media. No obstante, las estadísticas que contemplan las escalas de ingresos monetarios y la composición familiar son concluyentes. Un ejemplo de alto perfil en el debate público es el de la discusión por Ganancias, el mínimo no imponible y por este impuesto progresivo en general: hay resistencias enormes, por más que los gravados están en los deciles de mayores ingresos de la población. Es cierto que el decil de mayores ingresos es el más desigual a su interior, pero no por eso hay que olvidarse que el 90% de la población está peor", señala Bonari.

Hasta la década del 70, la Argentina estuvo en el podio de los países más igualitarios de América latina, junto a Uruguay, Cuba y Costa Rica. Pero las crisis macroeconómicas de los últimos 30 años operaron como poderosísimos "destructores de igualdad", y el país quedó relegado a la mitad de tabla en la región en este aspecto.

Tras la debacle de 2001, los indicadores de distribución del ingreso mejoraron a paso rápido hasta 2007, donde los especialistas del Cedlas tienden a pensar que se estancaron, aunque las estadísticas pasaron a ser más borrosas desde la intervención del Indec.

El actor y comediante británico Sacha Baron Cohen tiene un personaje muy gracioso, Ali G., un rapero blanco que copia todos los modismos de los músicos negros, y que se cree realmente que pertenece a este segundo grupo. Ali G. va a hacerles reportajes a académicos que no saben de su caracterización y habla de "nosotros, las minorías...". Los entrevistados lo miran estupefactos. La de Baron Cohen es una sátira de los " wiggers ", como se conoce en Estados Unidos e Inglaterra a los adolescentes blancos que copian y se comportan como afroamericanos, por una cuestión de moda.

Como se ve, la de los argentinos con la clase media no es la única "crisis de identidad" que se da a escala de un espejismo masivo. Y tampoco es el único campo donde "el promedio" ejerce una atracción irresistible sobre la mayoría de la población. Hay estudios conductistas en los Estados Unidos que muestran como la mayor parte del electorado tiende a definirse ideológicamente como "de centro", por más que después, cuando especifican sus creencias políticas, resultan estar situados más cerca de los extremos de derecha o de izquierda. Del mote de "desubicado" no se salva nadie.

Sociología fiscal en la Argentina

  • El rico tiende a menos

    Son más las personas ricas que se consideran "tipos promedio" que los pobres que se ven como integrantes de la clase media.
  • El por qué del error

    Muchos de los errores de percepción suceden porque las personas tienden a compararse con personas de su mismo grupo social.
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