Reformas: un esfuerzo de los jubilados para con el futuro

Alberto Schuster
Buscan aumentarel gasto para los niñosy jóvenes del conurbano
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7 de enero de 2018  

El proceso parlamentario de modificaciones al sistema de ajuste a las jubilaciones, de reforma tributaria y del presupuesto de 2018, así como del Consenso Fiscal y su adhesión por la provincia de Buenos Aires y, finalmente, la alineación de las metas de inflación del Banco Central con la política fiscal, reveló que algunas nuevas realidades se vislumbran y dan lugar para el optimismo.

En el ámbito político, que motoriza el cambio en las reglas del juego, se observó un consenso bastante aceptado sobre la necesidad de dotar a la economía de una mayor competitividad, mediante el fomento de las inversiones y la creación de empleo; no es menor desde lo simbólico el cambio de normativa en la provincia de Buenos Aires, que busca eliminar privilegios en la política y en ciertos estamentos del mercado laboral.

El impacto social de la lamentable violencia en el Congreso durante la discusión de la reforma previsional parece haber dejado en claro la impracticabilidad de ajustes alternativos a la táctica de mejora gradual planteada por el Gobierno.

Este demostró capacidad de flexibilizar posiciones para el logro de acuerdos, mirar con realismo y reconocer los cambios que deben ser hechos, como en el realineamiento entre las metas fiscales y la política del Central.

La reforma previsional, que permitió hacer efectivo el consenso fiscal, adquiere un impacto socioeconómico significativo de cara a las generaciones futuras.

La afluencia de fondos a la provincia de Buenos Aires por $100.000 millones en dos años da a sus autoridades la posibilidad de empezar a solucionar un problema clave para el futuro del país en su conjunto y que es la falta de generación de progreso social y el déficit de capital humano en el conurbano bonaerense. Es allí donde una abrumadora mayoría de los niños se ubica por debajo de la línea de pobreza y los jóvenes registran altísimas tasas de desocupación o de empleo precario. Asimismo, es allí donde se registran déficits de vivienda, cloacas, salud, seguridad, y donde se dan los problemas de consumo de sustancias. Los bienes públicos que el Estado redistribuye deberían tener un sesgo en favor de esos segmentos etarios y en favor de su progreso social.

Sin mejora en las condiciones sociales y la consecuente generación de capital humano para el trabajo productivo, es impensable un país competitivo.

Lo que aprobó el Congreso es un conjunto de modificaciones donde los segmentos etarios mayores hacen un esfuerzo para aumentar el gasto en el conurbano y bajar impuestos distorsivos que impiden que se genere empleo para los jóvenes que deberían entrar en el mercado de trabajo, lo cual no es otra cosa que una apuesta generacional al futuro.

El autor es director de la Unidadde Competitividad de Abeceb

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