Roberto Feletti: "La tendencia de la evolución de los precios es a la baja"

El viceministro de Economía y candidato a diputado dice que, obviamente, le cree al Indec, pero también se basa en los datos de las provincias
Alejandro Rebossio
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25 de septiembre de 2011  

Es viceministro de Economía, pero quiere contar que, como primer candidato a diputado por el Frente para la Victoria en Capital, promoverá el crédito hipotecario y la creación de una autoridad que planifique y gestione el transporte público en el área metropolitana. Frente a la hipótesis, que parece lejana, de que asuma como jefe del Palacio de Hacienda el 10 de diciembre, ratifica su vocación de ir al Congreso.

–¿Vio la entrevista que LA NACION le hizo la semana pasada a Javier González Fraga ?

–Vi algo. Vi incluso que él me nombra, pero yo no lo voy a nombrar.

–Retomó su frase sobre la necesidad de radicalizar el populismo .

–A esta altura, que se vuelva preguntar algo que pasó hace cuatro meses, me parece... Esa fue una frase sacada de contexto en un momento determinado en el que uno hablaba de la continuidad en la afirmación de derechos. Acá uno aún tiene niveles de informalidad que están por encima de la media histórica, una tasa de desempleo que es la más baja de las últimas dos décadas, pero que está un poco lejos de lo que es el desempleo voluntario. Tendría que estar en el 5%. Uno tiene que seguir generando políticas que continúen el proceso de inclusión.

–¿Cómo bajar el desempleo?

–Necesitamos algunas cuestiones en línea con esta política económica. Lo que hemos visto hasta ahora es que la inversión privada se autofinanció. Se dio por reinversión de utilidades, lo cual tiende a favorecer a los sectores de mayor rentabilidad. Esto en sí mismo no está mal, pero para bajar más el desempleo y la tasa de informalidad uno necesita orientar los procesos de inversión por la vía del crédito. Hay sectores que, por los años de un entorno social muy desfavorable, difícilmente se incorporen al mercado de trabajo sólo por la mera oferta. Es necesaria una acción positiva del Estado.

–¿Cómo se crea más crédito?

–El fondeo de largo plazo no se puede buscar en el mercado local. Tiene que ser de largo plazo y bajo costo. Hay que buscar sectores que generen empleo de buena calidad, sustituyan importaciones e innoven tecnológicamente.

–¿Las reservas se pueden usar para prestar?

–Tienen dos objetivos: uno es defender el valor de la moneda, administrar la política cambiaria preservando competitividad y poder adquisitivo; otro es cancelar pasivos externos, con lo que la Argentina optimizó sus rindes porque bajó un activo de bajo rendimiento y canceló un pasivo más alto. Pensar que pueden tener otro destino es una discusión muchísimo más amplia, y me parece que no es el momento. Hay disponibilidad de fondos multilaterales y locales. Otro punto importante es el arreglo con el Club de París. Eso va a abrir crédito para equipamiento.

–¿En qué estado está la negociación del Club de París?

–Eso lo lleva la Secretaría de Finanzas. Pensemos que se ha consolidado un nivel de deuda, en relación con las exportaciones, bastante bajo. Se discuten plazos y condiciones.

–La inversión es del 23% del PBI, pero ¿no falta la de largo plazo?

–Si uno mira como indicadores los créditos del Bicentenario, han extendido su plazo de maduración. Cuando antes se hablaba de un proyecto de inversión, todo el mundo se imaginaba tres o cinco años. Hoy están pasando los cinco años. En lo que es el sector público, se ha hecho un enorme esfuerzo.

–Pero usted dijo que la inversión en energía es una materia pendiente.

–Sí; vemos que, para sostener tasas de crecimiento del 8 o 9%, necesitamos incentivar mucho la inversión en energía. Y las inversiones en energía están. Lo que se necesita es una maduración de tres o cuatro años.

–La inversión pública creció mucho, pero en 2011 es el gasto del Estado que menos crece.

–Hay que ver cómo lo está mirando. Hay mucha inversión pública descentralizada a provincias.

–Las transferencias para obras en provincias crecen menos que la inflación del Indec.

–Tendría que mirar los números en frío. Yo no veo desaceleración. Por ahí, hay muchas inversiones debajo de la línea, no sólo en el presupuesto. Muchas de esas inversiones están financiadas por esquemas de fideicomisos.

–Cada vez se importa más gas y derivados del petróleo.

–Primero, pensemos qué ocurrió en la década previa con la inversión en energía. La Argentina aparecía exportando petróleo y gas porque era un país que estaba subutilizado. Hoy tenemos un conjunto de importaciones de energía que acompasan las necesidades de crecimiento. Esas fuentes de energía van a ser sustituidas con producción local de acá a los próximos tres años.

–¿Deberían subir los precios del gas en boca de pozo?

–Estas discusiones son para el Ministerio de Planificación.

–¿No es de su área el análisis del impacto de aumento de tarifas?

–Hay que ser muy ciudadosos cuando se hable de eso, porque tenemos que tener claro que es parte de la política de ingresos.

–Tengo entendido que en el oficialismo hay conciencia de que habría que dejar de subsidiar a gente que no lo necesita.

–Nosotros medimos política de ingresos e impacto en la sustentabilidad del mercado. Todo esto es dinámico. Si usted me pide una definición hoy, no la voy a dar. Habrá que ir viendo cómo van los niveles de consumo e inversión.

–Pero yo le preguntaba por el sentido regresivo de subsidiar la electricidad en un country.

–No es regresivo cuando la mayoría de los consumidores en las áreas metropolitanas es gente que vive en zonas de sectores medios bajos y bajos.

–Pero ¿no se podrían enfocar, por ejemplo, en los que tienen la asignación universal por hijo?

–La Secretaría de Transporte anunció con buen criterio una migración a subsidio a la demanda. Eso no ocurre de un día para el otro. Hay que instalar el SUBE, sobre eso identificar bien quiénes son los usuarios de menores ingresos. Efectivamente, una caracterización puede ser la asignación. Pero cuando hablamos de la política de ingresos, hablamos de sectores que viven en municipios del conurbano donde los indicadores sociales, a pesar del empleo y el salario, tienen algunas dificultades. Si no, nos quedamos con que en un country pagan poco. Sí, eso es una asimetría incorrecta, pero habrá que ver las formas de resolverlo.

–¿La economía argentina es la más sobrecalentada del mundo?

–No, en absoluto. La Argentina necesita crecer a tasas altas durante mucho tiempo para resolver todos sus problemas. Respecto de la sustentabilidad de este crecimiento, tenemos superávit comercial y fiscal (financiero), buen nivel de reservas.

–Ahora hay déficit fiscal (financiero).

–En 2009, también.

–Pero ahora no hay crisis.

–No es un año de crisis, pero sí de aglomeración de vencimientos.

–¿Le cree al Indec, que está dentro de su área?

–Sí, obviamente.

–¿Y la inflación es baja?

–Si uno utiliza las mediciones de los institutos provinciales, uno ve que, con las tasas de crecimiento, consumo, inversión y exportaciones actuales, la tendencia de la evolución de los precios es a la baja.

–Lo más difícil de creer es que la pobreza sea del 8 por ciento.

–¿Por qué no? Tenemos una política que ha garantizado ingresos en los hogares.

–Pero si uno toma los datos de Cifra-CTA, que reporta al ala kirchnerista, que a su vez toma la inflación del Cenda, donde hay varios funcionarios, y que se basa en los IPC de las provincias, uno ve que la pobreza bajó sólo del 25 al 23% en el gobierno de Cristina Kirchner. ¿No es poco?

–Usted toma la medición de un instituto determinado. Yo tomo las mediciones de los quintiles de distribución. Uno ve una reducción de la concentración de la riqueza. No creo que en la Argentina la gente esté igual que hace ocho años.

–No que hace ocho, pero en los últimos cuatro se mejoró poco.

–Si se hubieran desacelerado las mejoras sociales, habría un nivel de conflictividad mucho más grande.

–¿Cómo impacta la crisis de Estados Unidos y Europa?

–Las defensas argentinas en cuanto al superávit externo, bajo nivel de deuda sobre PBI, economía desapalancada y buen nivel de reservas hacen pensar que no va a haber ningún impacto financiero. Hay que estar atentos a la recesión global, si es que ocurre. Los pronósticos son de estancamiento, no de recesión. Sobre eso, el 12 de agosto reunimos en Buenos Aires a los ministros de Economía de la Unasur, para consolidarla como un mercado ampliado.

–¿La Argentina está preparada para afrontar una recesión?

–Sí, como en 2009.

–Pero sin superávit fiscal (financiero).

–Grecia y España van a la crisis por el déficit externo, no por el fiscal. El año que viene, si bien los vencimientos son importantes, son mucho menores que en 2011.

"No está pasando una sangría con el dólar"

–¿Por qué se compran tantos dólares?

–No compran más que en 2009.

–Pero la fuga de capitales es grande desde hace tres años.

–La Argentina es una economía bimonetaria. Hay un volumen de ahorro externo grande. Esto no es de este gobierno, sino que viene de las sucesivas crisis desde los 70. En esta economía bimonetaria, la gente tiende a demandar pesos como dinero transaccional y dólares como reserva de valor, como dinero de ahorro. En un proceso actual en el que se renuevan autoridades, el recorrido es muy tranquilo. No está pasando una sangría. Hay un montón de acumulación de excedentes de algunos sectores, que después de las elecciones van a volver al circuito económico.

–¿A cuánto debería estar el dólar?

–En cuanto a la competitividad de la economía argentina, es más preocupante el crecimiento de América del Sur, en particular de Brasil, que el tipo de cambio. A Brasil le hemos vendido 150.000 autos y a América del Sur le exportamos 15.000 millones de dólares.

–Pero el problema en la actividad de Brasil apenas comienza.

–Hay que ver cómo evoluciona. Brasil, no en vano, mueve el real. En parte, es un desandar un esquema de tasa de interés muy positiva, déficit en la cuenta corriente, superávit en la cuenta capital y excesiva apreciación cambiaria. Yo creo que están haciendo ahora una apuesta al crecimiento. Para nosotros, eso es rápida demanda de productos argentinos. Respecto de la competitividad de la Argentina, nuestro coeficiente de exportaciones es un 20% del PBI. Carlos Pellegrini se sentiría contento con este coeficiente de exportaciones.

–Pero muchos son productos que no dependen del tipo de cambio para ser competitivos.

–Las manufacturas son el 67 por ciento.

–Pero muchas manufacturas de origen agropecuario son cuasi commodities.

–Se exportan aceites, harinas, agroalimentos en general, incluyendo vinos. No me parece que estamos mal.

–¿Quién va a ser el ministro de Economía el 10 de diciembre?

–El que la Presidenta diga.

–¿Usted aceptaría?

–Yo voy a asumir mi banca de diputado, porque para eso le estoy pidiendo el voto a la ciudadanía. Es la primera vez en mi vida que soy candidato después de más de diez años de función pública.

–¿Hace alguna autocrítica de su paso por la Alianza?

–Yo no pasé nunca por la Alianza. Fui funcionario de [Aníbal] Ibarra.

–Pero el primer gobierno de Ibarra era parte de la Alianza.

–Fuimos parte de un conjunto que duró escasos meses. Asumimos el 6 de agosto de 2000 y "Chacho" renunció en octubre. Yo dejé de ser del PJ en 1991; me afilié al Frente Grande; fui del Frepaso, y estoy contento de haber pasado los 90 no siendo menemista.

–No todos los del Frente para la Victoria pueden decir lo mismo.

–No sé. Yo hablo por mí.

-¿Cuándo se cierra el acuerdo con el Club de París?

–Esperamos que sea lo antes posible.

–¿La crisis mundial no lo puede frenar como en 2008?

–No, porque la deuda consolidada está en menos del 10% de las exportaciones y un poco más del 11% de las reservas. No es algo que puede provocar un impacto importante en el sector externo.

–¿Cómo se generan más créditos?

–El crédito del Bicentenario ha funcionado. La tasa del crecimiento del crédito está creciendo. Pero pensemos que estamos afortunadamente en una economía bastante desapalancada. El crédito está en 12 puntos del PBI.

–¿Por qué nunca se entrega todo el cupo de crédito subsidiado a las empresas?

–Eso tiene que ver con los proyectos. Uno tiene por un lado proyectos y temas de calificación crediticia. Si uno habla con empresas medianas, la discusión sobre el crédito, si bien siempre es importante la tasa de interés, no es la principal restricción de acceso al crédito. Normalmente la principal restricción es la normativa de calificación crediticia, que está muy arraigada en la capacidad patrimonial y poco en el flujo de repago de un proyecto.

–¿Eso lo van a cambiar como diputado?

–Es algo que hay que discutir. Por supuesto que hay que preservar el repago del crédito.

–¿Cómo bajar el desempleo entre los más pobres?

-La frase desempleo estructural es muy desafortunada porque pareciera que hay estructuras de la economía incapaces de generar empleo y eso no es así. Es un país que tiene mucho por delante.

–Pero, como usted dijo, no van a recibir ofertas de empleo de esas empresas que reciban créditos del Estado.

–Todavía no se dan grandes fricciones entre la demanda laboral y la oferta. No aparece una demanda laboral insatisfecha por la oferta de más del 13%, salvo en algunos rubros de mucha calificación. Pero creo que si no hay acciones positivas del Estado. Reconocer a los informales la asignación por hijo y el condicionante del retorno a la escuela empiezan a plantear cuestiones de formalidad. Esto libera tensiones. Los planes de cooperativistas les están creando la cultura del trabajo. Es una mezcla de educación, tracción del Estado para capacitar a la persona sobre todo en temas de empleos transformadores de baja calificación. Si uno camina hoy por la avenida Santa Fe, uno se va a encontrar en muchos locales el cartel "Busco vendedor", pero es raro que alguien que aparezca de un lugar muy vulnerable ingrese. Necesitamos capacitación asociada, que se da mucho en tareas de construcción y que son de rápida incorporación de mano de obra. Eso va creando cultura, pero es un proceso de recorrido. El otro punto importante en la generación de empleo es la capacitación post-secundario. Hay que bajar los niveles de deserción y rápidamente poder insertarlos en algunas actividades de servicios. Tiene que haber una acción positiva del Estado que, asociada a la oferta de empleo, vaya colocando esa gente.

–¿Y cómo se baja el empleo en negro?

–Históricamente la Argentina tuvo una tasa de empleo informal, incluidos cuentapropistas y monotributistas, sobre la población económicamente activa del 23%. Hoy está en el 34%. Nosotros estuvimos haciendo algunos estudios. Una porción importante de ese porcentaje, unas 700.000 personas, son informales en empresas de más de diez empleados. Ahí sí se puede trabajar bien el tema de la formalización porque están en empresas que tienen un nivel de desarrollo importante y no pueden aducir que sin la informalidad se destruye el puesto de trabajo.

–¿Cómo se formaliza? ¿Con fiscalización?

–Con fiscalización y con incentivos. El Ministerio de Trabajo y la Anses han hecho mucho, pero creo que tiene que haber una batería de medidas en esa línea. Ahora, por debajo de las empresas con más de diez empleados, uno se encuentra con un nivel de informalidad asociado a la capacidad de seguir en el mercado. Son empresas de dos o tres empleados. En esos casos hay que buscar otros mecanismos distintos, como el estímulo a la inversión, la creación de unidades de negocios más insertas en el mercado. Ahí no va la fiscalización. Porque si en un videoclub uno tiene un empleado informal, la inspección va y termina destruyendo un puesto de trabajo.

–¿Y los incentivos serían bajas de aportes patronales?

–No. Tiene que ver con orientar la inversión. Nosotros nos dimos cuenta, viendo los números, que la informalidad no está asociada a baja calificación. Hay mucha gente que es informal con el secundario completo. Inclusive tenemos algunos universitarios. Esto es lograr que el proceso de inversión orientado vaya transformando las unidades de negocios en más formales. Es más difícil ubicar en el mercado al desempleado que lleva mucho tiempo que migrar de la informalidad a la formalidad.

–¿Por qué cree que las políticas de crecimiento llegaron a un límite?

–Hoy estamos en una etapa en la que la Argentina necesita continuar con altas tasas de crecimiento. Nos recuperamos vigorosamente de la crisis. El país creció 9,1% en 2010. Estimamos en el presupuesto cerrar 2011 con 8,3% y quizá sea un poco más. Pero uno igual se encuentra con un nivel de informalidad por encima de la media histórica y una tasa de desempleo que podría ser más baja. La macroeconomía ha creado un mercado, ha creado decisiones de inversión, pero hay que orientar el proceso de inversión. No hay que alterar las estructuras actuales sino todo lo contrario. El empresario tiene certidumbre de que la gente no va a perder el empleo, va a seguir consumiendo, Brasil nos va a seguir comprando, América del Sur también, el mundo también.

–Usted también dijo que está pendiente la inversión en logística.

–La logística es otro vector de competitividad. La frontera agropecuaria llegando al confín del país requiere inversión ferroviaria.

ROBERTO FELETTI

Profesión: contador

Edad: 52 años

Cursó la carrera en la UBA, donde además hizo el posgrado en administración financiera. En los 90, trabajó en el equipo económico de la Asociación de Trabajadores del Estado. Fue director del Banco Ciudad (1998-2000) y después lo presidió (2000-2003). Fue ministro de Infraestructura porteño (2003-2006) y vicepresidente del Banco Nación (2006-2009). Es viceministro desde hace dos años.

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