Sabella más Messi, la voz de mando es obsoleta

Jorge Mosqueira
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29 de junio de 2014  

Invadidos, inundados, asfixiados por el Mundial de fútbol que se disputa en Brasil, causa pudor tomarlo como referencia sobre temas de management, muy especialmente porque es un deporte que se ofrece permanentemente como parábola de lo que sucede en las organizaciones, sean éstas empresas o de cualquier otro tipo. Permanentemente ilustra situaciones que se manifiestan en oficinas o talleres, donde debe ejercerse un rol de liderazgo y trabajo en equipo, revelándose aquellos conceptos que rigen por encima o por debajo de las declaraciones.

A río revuelto, ganancia de pescadores, dice el refrán, y en oportunidad del primer partido de la selección con Bosnia ha saltado un pez de los más gordos. Se trató de la pseudo controversia entre el director técnico, Alejandro Sabella, y el capitán del equipo, Lionel Messi.

Para poner en autos a quienes no siguen paso a paso las alternativas del Mundial, habrá de saberse que hubo un primer tiempo donde nuestra selección terminó ganando, pero jugando mal. El esquema táctico planteado por Sabella no funcionó, perjudicando las posibilidades de los delanteros y en especial a Messi, quien opinó, personal y públicamente, que era necesario cambiar de estrategia.

Efectivamente, el DT hizo los cambios necesarios y mejoró en forma notable la actuación de nuestro seleccionado, hasta el punto de replicar la experiencia en partidos posteriores. ¿Qué hizo el DT respecto de la opinión de sus jugadores? Escuchó y hasta reconoció y se hizo cargo del error cometido en el primer tiempo. ¿Qué hicieron muchos medios y qué se cuestionó en la sociedad argentina respecto del cambio? Que la autoridad del director técnico quedó mellada al reconocer el error y aceptar la propuesta de Messi.

Todo fue rodando barranca abajo hasta llegar a emitirse programas de TV donde un movilero le preguntaba a la gente, a boca de jarro, sobre qué opinaba de la decisión de Sabella. El cuestionamiento apuntaba a las zonas más oscuras de nuestro concepto de liderazgo: "Para usted, ¿quién manda? ¿Sabella o Messi?" En la necesidad de amplificar el conflicto, se afirmaba el prejuicio que confunde el concepto de liderar con mandar. Por desgracia, muchos de los consultados lamentaron la actitud tomada por el DT quien, se supone, no debía obedecer ni siquiera escuchar a sus dirigidos para afirmar su liderazgo.

Podemos estar de acuerdo en que un movilero no tiene que ser un experto analista en management. Simplemente trata de hacer lo que le dicen o lo que se espera que levante el rating.

En el caso de Sabella y Messi no es posible pasar por alto lo que se espera de un líder cuando se confunde mandar con liderar. Las consecuencias están a la vista en muchísimas organizaciones y se sufren las consecuencias.

El que ocupa un lugar de toma de decisiones ante un grupo humano no debería, según aquel concepto erróneo de liderazgo, escuchar a sus subordinados. En verdad, el liderazgo consiste exactamente en lo contrario, porque de poco sirve un jefe sordo, ciego y mudo a las opiniones de los que dirige, empacado en una visión unilateral de las situaciones sobre las que hay que decidir.

El liderazgo consiste en hacerse responsable de las decisiones no importa de dónde provengan, y muy especialmente si se pretende trabajar en equipo. Una vez más, el fútbol provee de ejemplos valiosos para entender las cuestiones del management.

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