Safe Flight, otra firma aérea misteriosa

Tiene rutas y 190 empleados; pertenece a un grupo empresarial que recibe fuertes subsidios por operar trenes y colectivos
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31 de octubre de 2007  

El caso podría ser juzgado de ser no sólo una de las tantas singularidades del mercado aeronáutico local, sino toda una rareza de la economía mundial: Safe Flight, un proyecto de aerolínea privada argentina que nunca voló ni tuvo aviones, les paga regularmente, desde hace dos años, incluso con aumentos que siguen a la inflación, el sueldo a casi 200 empleados.

La firma, que tiene también rutas porque se presentó en licitaciones de la Secretaría de Transporte, se ha convertido acaso en una versión privada de la estatal Lafsa, otra aventura aérea que lleva cuatro años, que jamás despegó ni tuvo aeronaves y que recibirá el año próximo 3,6 millones de pesos de presupuesto.

¿Simple filantropía o paciencia eterna? Los dueños de Safe Flight son los hermanos Claudio y Mario Cirigliano, propietarios de firmas de transporte terrestre, y de cuyos bolsillos salen, desde enero de 2006, los salarios para los empleados de Safe Flight, muchos de los cuales provienen de la cerrada Southern Winds. Todos están dentro de los convenios colectivos.

La cuestión es, al igual que el caso Lafsa, difícil de desentrañar. Cirigliano es también dueño del grupo Plaza -controlante de las líneas de colectivos 36, 61, 64, 104, 114, 124 y 140, entre otras- y del concesionario Trenes de Buenos Aires (TBA), que maneja la ex línea Sarmiento. En el grupo dijeron ayer a LA NACION que se había abierto un programa de retiros voluntarios y de pases a otras empresas del holding, por lo que los empleados eran 190. En la Asociación del Personal Aeronáutico, el gremio que los agrupa, no supieron precisar el número. "Si quedó alguno, deben ser muy pocos", explicaron.

Tantos desencuentros incluyen el misterio más grande del cabotaje nacional: ¿son realmente los Cirigliano quienes pagan los sueldos? En el grupo empresarial dicen que sí, y agregan que las 190 personas insumen entre 250.000 y 300.000 pesos por mes. Llegaron a ser 500 empleados, a un costo mensual de un millón de pesos.

Cerca del secretario de Transporte, Ricardo Jaime, insisten en que es el propio grupo el que paga. "Ellos hicieron una apuesta a que les saliera un negocio y no les salió", sostuvieron ante la consulta. El proyecto verdaderamente no fue exitoso: Safe Flight se apresta a cumplir los dos años sin conocer el aire.

El grupo Cirigliano, como casi todas las empresas de transporte del país, recibe mensualmente millonarios subsidios para evitar lo que ha sido una de las obsesiones desde que Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada: que no suba el precio del boleto de colectivo y de los trenes.

TBA fue siempre, al igual que las firmas ferroviarias Metropolitano y Ferrovías y Metrovías, una concesionaria subsidiada. La licitación de los trenes impulsada por Carlos Menem incluyó, desde principios de 1990, una compensación para todas.

El boom de los subsidios sobrevino en mayo de 2002, cuando el presidente Eduardo Duhalde decretó la emergencia del sector del transporte. Y las compensaciones aumentaron todavía más durante el gobierno de Kirchner, ya con Jaime en la función pública.

Según los datos que publica la Secretaría de Transporte, el grupo Plaza recibió el mes pasado 3,24 millones de pesos para sus colectivos del área urbana. Otra de las empresas del holding, Consultores Asociados Ecotrans, también de colectivos, tuvo subsidios por 3,26 millones de pesos.

En el grupo Cirigliano confirmaron a este diario que el proyecto de la aerolínea estaba demorado. "En este momento se abrió un retiro voluntario para bajar la nómina de trabajadores. Desde hace algún tiempo estamos con este régimen abierto. Además, muchos de los empleados ya pasaron a otras empresas del grupo", dijo uno de los ejecutivos.

Según el directivo, varios de los antiguos empleados de Southern Winds -que tenía su base en Córdoba- fueron reasignados a las compañías de transporte de automotores de larga distancia que los Cirigliano tienen en esa provincia: Merco Bus y Plus Ultra. "Otros permanecen en la empresa -agregó-, porque en realidad el proyecto de Safe Flight no se desarticuló del todo. En estos momentos es muy difícil traer capitales dispuestos a invertir en una aerolínea local."

Residuos de Southern Winds

El fin de Southern Winds fue justamente el inicio de Safe Fligth. La aerolínea de los hermanos Maggio, que dejó de volar después del escándalo por las narcovalijas halladas en 2005, en el aeropuerto de Madrid, dejó en la calle a casi 1000 empleados.

Jaime intercedió entonces para reubicar al personal. Algunos pasaron a LAN Argentina, que también llegó tras la caída de Southern Winds. Otros, a Safe Flight. Aunque no tenía prácticamente ningún activo en el concurso preventivo, a la aerolínea de los Maggio no se le ha decretado todavía la quiebra.

Más aún, tres de los aviones de Southern Winds descansan en una de las zonas de servicios de Ezeiza. A otros se los puede ver en la explanada de la pista del aeropuerto de Córdoba. Ninguno vuela.

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