Se endurece la próxima negociación

Advierten que la luna de miel "terminó"
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23 de mayo de 2003  

Del odio al amor y del amor al distanciamiento. En términos sentimentales, así podrían explicarse los cambios en la relación entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que anticipan un endurecimiento en la negociación para lograr un nuevo acuerdo de asistencia financiera a partir del cambio de gobierno.

Fuentes del equipo económico indicaron ayer a LA NACION que la decisión del Fondo de blanquear la postergación del tratamiento de la segunda revisión de metas del miniacuerdo actual demuestra una "estrategia para endurecer" las posiciones frente a la necesidad de sentarse a diseñar un nuevo programa.

Luego de algunas semanas de dulces declaraciones desde Washington, las palabras de Dawson de ayer pegaron duro en el ánimo oficial, donde predominó el silencio, ya que la bendición de las metas se esperaba desde hace dos semanas.

Sin embargo, el equipo económico sabía desde un principio que la decisión del Congreso de postergar nuevamente el inicio del proceso de ejecuciones molestó al organismo de crédito y, en particular, a su directora ejecutiva, Anne Krueger, que representa los intereses de la administración republicana en el Fondo Monetario. "Krueger está muy dura", admitió la fuente. Hasta hace unos días, Krueger; el auditor en jefe, Anoop Singh, y el propio titular del FMI, Horst Kšhler, tuvieron palabras de elogio hacia la Argentina que habían entusiasmado al gabinete que encabeza el ministro Roberto Lavagna. Sin embargo, frente a la negociación que se avecina para reemplazar al miniacuerdo que vence en agosto, el tono comenzó a modificarse.

Fogonazo

Cerca del ministro indicaron que la declaración de Dawson de ayer "no pasa de un fogonazo" verbal.

Sin embargo, en Washington, fuentes del Fondo indicaron a LA NACION que "se terminó la luna de miel" registrada durante los primeros meses del año.

La postura amable sirvió para "aflojar" al staff antes de firmar el miniacuerdo, pero "eso ya quedó definitivamente atrás. Es una luna de miel que terminó antes de tiempo", admitió la fuente, algo risueña.

Para el Fondo, la Argentina debe apurar una serie de reformas pendientes si quiere mantener su vínculo formal con los organismos internacionales.

Entre otras, recordó la fuente, se destacan las renegociaciones de la deuda con los acreedores privados y de los contratos con las empresas que manejan los servicios públicos. El propio Dawson mencionó los proyectos relativos a las ejecuciones hipotecarias y a la compensación al sistema financiero.

Lavagna se opuso en su momento a la nueva prórroga que estableció el Congreso en la suspensión de los remates. En la única declaración que efectuó ayer respecto de esta controversia, Lavagna sentenció que, aunque al FMI no le agrade, la compensación a los bancos será sancionada por ley y no por decreto.

El ministro aclaró que "todavía no hay nada" respecto de los lineamientos para la reforma tributaria que también exige el FMI, con el acento colocado sobre la baja de los tributos distorsivos.

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