Se espera la sanción del fast track en EE.UU.

Avanza el ALCA, pero condicionado
Franco Varise
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13 de diciembre de 2001  

Aún resulta apresurado definir la proporción de ganancias y pérdidas que encierra para la región la inminente aprobación en el Congreso norteamericano de la ley de autoridad de promoción comercial (APC) o fast track (vía rápida, en inglés). Pero existen indicios.

"Hay que ver cómo queda el proyecto final después de la aprobación del Senado, porque le introducirían amplias modificaciones", opinó ayer el subsecretario de Integración Americana y del Mercosur, Norberto Ianneli, al tiempo que agregó: "El mandato para la negociación de productos agrícolas tiene limitaciones y, por lo tanto, sería un fast track restrictivo y con una amplia injerencia del Congreso".

Este mecanismo, que ayer fue rubricado por el Comité de Finanzas del Senado norteamericano, otorgará facultades especiales al presidente George W. Bush para negociar tratados de libre comercio con terceros países de manera expeditiva y sin pasar por el proceso de enmiendas del Poder Legislativo.

"El proyecto tiene setenta páginas y habría que estudiarlas porque tiene cosas buenas y otras deficientes para la Argentina", confesó un representante del sector empresarial, ante el vendabal de críticas por parte del presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso. "Se aprobaron condiciones que si fuesen tomadas al pie de la letra no permiten que haya Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA)", dijo el mandatario brasileño para definir lo que él considera un "no al ALCA" .

Entre las prioridades para una futura negociación de Bush con otros países aparecen los bloques comerciales de América latina como el Mercosur y el Grupo Andino. En realidad, la apertura del comercio no supone únicamente un mayor acceso de los países emergentes al mercado norteamericano, sino también la consolidación comercial de los EE.UU. en la región -la única en el mundo donde logra un superávit comercial permanente-. De ahí que muchos sectores sostengan una posición precavida frente a una posible consolidación del ALCA prevista para 2005.

Conveniencia

"Si le conviene a la Argentina o no que los Estados Unidos disponga de este instrumento dependerá del análisis producto por producto, porque el país del Norte tiene muchos sectores protegidos, como cítricos, azúcar, maní, carne vacuna y porcina, acero y textiles, entre otros", consideró el economista de la Sociedad Rural Argentina Ernesto Ambrosetti.

En la Unión Industrial Argentina prefieren referirse a la definición de una estrategia de país dentro del Mercosur y sólo después pensar en una integración de libre comercio de toda América. La central fabril considera que, llegado el caso, los acuerdos con los Estados Unidos deben suscribirse por medio del Mercosur y no en forma independiente. "Encierra algunas cuestiones respecto de las condiciones laborales, medioambientales y de propiedad intelectual en América latina que podrían ejercerse como barreras en el futuro", detalló Ianneli.

Un especialista en comercio exterior dijo que si bien el fast track perintenta liberar el comercio agrícola, "tiene una lista de productos sensibles en los que se mantendría la protección". Por eso, propicia la creación de un bloque común para hacer frente al proteccionismo europeo.

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