Se habrían fugado US$ 127.000 millones

Responsabilizan a la actitud del empresariado local, que optó por enviar divisas fuera del país en lugar de invertir aquí
Silvia Stang
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27 de junio de 2002  

En un informe con datos que a los ojos de algunos economistas resultan discutibles, el presidente de la comisión investigadora de fuga de divisas de la Cámara de Diputados, Eduardo Di Cola, estimó que los activos financieros y no financieros de los argentinos en el exterior ascienden a US$ 127.074 millones.

Más allá de la cifra, una conclusión que ofrece el documento es que, si bien la huida de capitales crece con la incertidumbre propia de las crisis, existe un componente estructural en el fenómeno de enviar recursos al extranjero. En otras palabras: en cualquier momento, los argentinos parecen más dispuestos a resguardar su dinero lejos de estas tierras en vez de invertirlo localmente, y los empresarios parecen tener un papel fundamental en esto.

El número final del informe presentado ayer por Di Cola surge de sumar los US$ 114.154 millones de los activos de argentinos en el exterior a diciembre de 2001 y el saldo negativo de la cuenta de errores y omisiones entre las entradas y salidas de divisas al país entre 1992 y 2001, que fue de 12.920 millones de dólares.

El dato de las inversiones en el extranjero es el registrado por la Dirección Nacional de Cuentas Internacionales, que hoy difundirá la actualización a marzo último. Esa cifra no habría aumentado demasiado respecto de diciembre, dadas las restricciones para el envío de divisas.

Por el contrario, algunos economistas opinan que, aún cuando los informes oficiales no lo revelen, en la práctica hay una reducción de los stocks por el default argentino. "En esos registros se tienen en cuenta por ejemplo las tenencias de bonos argentinos comprados en el exterior, que hoy en día deben haber perdido la mitad de su valor nominal", advirtió un ex funcionario de Economía.

"Creo que todo lo que se puede haber ido en 2001 quedó compensado con las pérdidas que generan los bonos; hoy, la cifra estaría en poco menos de US$ 100.000 millones", estimó el economista que, por otra parte, consideró aleatorio sumar la cuenta de errores y omisiones para estimar la fuga de divisas; "uno podría pensar que son errores y punto", analizó.

En épocas de paridad

El informe de Di Cola indica que entre 1992 y 2001, la variación de los activos fuera del país fue de US$ 60.412 millones y de US$ 73.332 millones si se suma el saldo de los errores y omisiones de la balanza de pagos.

Puesto bajo análisis el período de vigencia de convertibilidad, el documento sostiene que aún en los años de crecimiento hubo una salida importante de capitales. "Resultaría parcial e incorrecto afirmar que los capitales argentinos se fugan cuando se presentan escenarios de inestabilidad y volatilidad financiera" se señala. En 1996 y 1997, años de crecimiento, la fuga de capitales ascendió a 5405 y 6623 millones de dólares, equivalentes al 2,1% y al 2,4% del producto, respectivamente, cuando el promedio anual del período fue de 7333 millones de dólares.

Se responsabiliza de tal actitud básicamente al empresariado local. La hipótesis plantea que, en los primeros años de la década del 90, grandes empresas nacionales participaron junto a capitales extranjeros del proceso de privatizaciones, lo que habría ayudado a que en esos primeros años no se produjera tanta salida de divisas. Luego, esas participaciones fueron vendidas con importantes ganancias, un fenómeno al que se suma la venta de empresas locales a extranjeros. Según datos de la Cepal, entre 1992 y 1999 hubo unas 1000 operaciones de compraventa de empresas por un total de US$ 55.300 millones.

La Cepal hizo un estudio sobre las operaciones relacionadas con 11 grupos económicos, en el que se muestra que hubo enajenaciones por US$ 6750 millones, pero que las adquisiciones surgidas de esas operaciones fueron por US$ 1020 millones.

En síntesis, se presume que gran parte de los montos producidos por esas ventas están en el exterior.

En el período analizado, destaca el informe de Di Cola, mientras que la inversión directa extranjera llegó a los US$ 82.213 millones, la fuga fue de US$ 73.332 millones; "por cada dólar invertido por extranjeros, US$ 0,90 se fugó de la economía".

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