Se sirve más vino argentino en las copas del Primer Mundo

La gran demanda internacional de champagne produjo un récord histórico
La gran demanda internacional de champagne produjo un récord histórico
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30 de agosto de 2000  

Los vinos finos argentinos siguen consolidando su presencia en el mercado internacional. Durante el primer semestre, los despachos internacionales se incrementaron un 30 por ciento en relación con el mismo período de 1999. En total se vendieron unos 25 millones de litros, que equivalen a casi 50 millones de dólares.

En este escenario, los más beneficiados fueron los productores de champagne, que alcanzaron un récord histórico. Entre enero y julio pasados se exportaron más burbujas que durante todo el año pasado. Mientras que el total de litros comercializados en 1999 fue de 872.000, en lo que va de 2000 ya se remitieron 894.000.

Los datos forman parte de un informe elaborado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, que atribuye la formidable evolución del champagne a la agresiva política exportadora impulsada por Bodegas Chandon, en Estados Unidos.

La filial de la casa francesa, dueña del 93 por ciento del market share local, inició su penetración en el mercado norteamericano en septiembre último, con la intención de colocar un millón de botellas por año con la palabra Argentina incorporada en el packaging.

Los vinos finos argentinos vienen incrementando su prestigio en los principales centros de consumo del mundo, desde hace cinco años, debido al mejoramiento de los estándares de producción y de las técnicas de elaboración.

Tendencia

La escena global está dominada por Francia, Italia, Francia y Alemania, pero desde hace un lustro han comenzado a imponerse los llamados "vinos del Nuevo Mundo", que son aquellos producidos en Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Chile y la Argentina.

Las marcas argentinas se ofrecen básicamente en vinotecas de primera línea, en una franja de precios que va de los 7 a los 20 dólares.

Los dos principales compradores, según las últimas estadísticas, son Inglaterra, que demanda el 28 por cientode la producción nacional, y Estados Unidos, que se lleva el 21 por ciento.

Bastante más atrás se ubican Alemania (6,5%), Holanda (6,3), Brasil (5), Dinamarca (4) y Japón (3).

El nivel actual de las exportaciones está superando las previsiones formuladas por la industria en noviembre último. Por entonces, los ejecutivos de las principales bodegas señalaron a La Nación que preveían un crecimiento del 15 por ciento.

Las bodegas más favorecidas por este boom exportador son Peñaflor, Norton, Fecovita, La Agrícola, Finca Flichman, Santa Ana y Bodegas Esmeralda. Las primeras exportaciones se realizaron, con pequeños volúmenes, en la década del 70, cuando se constituyó el consorcio Vinos de la Argentina, liderado por Trapiche.

Pero la experiencia se interrumpió al poco tiempo y tan sólo cobró altura a partir de 1993, cuando los mayores jugadores del mercado internacional comenzaron a invertir en las principales bodegas del país.

La tendencia beneficia casi con exclusividad las etiquetas premium. Que elaboran productos de menor calidad y precio más bajo (vinos comunes o de mesa), vienen perdiendo posiciones desde dos décadas, a manos de los jugos y las cervezas.

En la Argentina de la década del ochenta se tomaban 76 litros al año por persona, y ahora no pasan de cuarenta. Pero sin embargo se factura más porque el consumo se concentra en las variedades de alto precio. A los vinos comunes, también les va mal en lo que respecta a sus exportaciones, ya que durante la primera mitad del año bajaron un 4,8 por ciento, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura.

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