Separados al nacer: el plan de Airbnb para diferenciarse de Uber

Chesky comenzó alquilando su departamento en San Francisco
Chesky comenzó alquilando su departamento en San Francisco Fuente: Archivo
Al prepararse la firma de alquileres para cotizar en bolsa, está ansiosa por señalar cómo difiere su negocio del de viajes compartidos
The Economist
(0)
26 de octubre de 2019  

Son los dos ejemplos más destacados de lo que solía llamarse la "economía compartida". Fundadas en 2008 y 2009, respectivamente, Airbnb y Uber fueron pioneras de las plataformas con escasos activos para conectar proveedores y consumidores de servicios particulares: acomodaciones la primera, transporte la segunda.

Ambas firmas se volvieron sinónimo de categorías enteras: las nuevas startups ahora dicen ser la Airbnb de los perros o la Uber para médicos. Pero el lanzamiento de Uber en la bolsa en mayo no salió bien. El precio de sus acciones ha caído casi 35% desde el lanzamiento (y el de las de su rival, Lyft, que se lanzó en la bolsa en marzo, cayó 50%). Al prepararse Airbnb para cotizar en bolsa el año entrante, su CEO, Brian Chesky, Ha estado dando argumentos a favor de su compañía, tanto a la prensa como a puertas cerradas. Está ansioso por transmitir que, más allá de la herencia de la economía compartida, Airbnb no es ninguna Uber.

Chesky fundó la firma con sus amigos Joe Gebbia y Nat Blecharczyk, luego de que con Gebbia, ambos diseñadores desocupados, comenzaron alquilando un colchón inflable en su departamento en San Francisco para ganar un poco de dinero. Originalmente pensó que sería un agregado mientras lanzaba una startup de redes sociales. Como sucede a menudo, el agregado resultó ser mejor idea. Luego de concentrarse inicialmente en alquilar camas extras en ciudades durante conferencias, cuando escasean los cuartos de hotel, la startup se expandió al alquiler de propiedades enteras. En 2009 Airbed and Breakfast se convirtió en Airbnb. Desde entonces se han reservado más de 500 millones de estadías a través de su plataforma, que ahora ofrece más de siete millones de propiedades (incluyendo 4900 castillos y 2400 casitas en árboles) en más de 100.000 ciudades. Cada noche, alrededor de dos millones de personas en todo el mundo pernoctan en un Airbnb.

Habiendo estado en modo campaña por varios meses, Chesky ha preparado las respuestas para todo. A una consulta acerca de la seguridad y el uso cámaras ocultas, la convierte en una oportunidad para hablar de las virtudes de Airbnb Plus, un nivel premium de propiedades que se seleccionan con el mayor cuidado. Además, rechazan la noción de que esté preocupado por Marriott, un gigante hotelero que está lanzando un rival de Airbnb bautizado "Homes & Villas" (Casas y villas), viéndolo en cambio como un aval a su modelo. Airbnb está devolviendo golpe por golpe, permitiendo a hoteles ofrecer cuartos en su sitio e invirtiendo en propiedades construidas especialmente para alquiler en Airbnb.

La firma tiene grandes planes de ir más allá de las acomodaciones y proveer todo el viaje: a dónde ir, que hacer y cómo llegar allí, no sólo donde estar. Tiene la intención de unirse a aerolíneas para "elevar" la experiencia del viaje aéreo. Como parte de este esfuerzo este año Airbnb contrató a Fred Reid, el CEO fundador de Virgin America, aunque Chesky no da detalles. A los usuarios del servicio Airbnb Luxe (donde se ofrecen esos castillos y otras propuestas caras) ya se les asigna un "diseñador de viaje" para ayudarlos con el transporte, restoranes y otros beneficios. Por cierto los principales planes de crecimiento de Airbnb giran en torno de ofrecer a los usuarios no solo una cama sino una experiencia, "diseñada y orientada por gente local inspirada". Airbnb Experiences, lanzado en 2016, usa la plataforma de Airbnb para vincular a los huéspedes con gente local que pueda proveer cosas tales como tours guiados o talleres de cocina. En junio agregó Airbnb Adventures, que organiza viajes para hasta doce personas en lugares exóticos. La gente no viaja para dormir, gusta decir Chesky, sino para tener una experiencia.

El gigante de los viajes compartidos también se ha expandido a áreas como reparto de alimentos y cargas en ruta. Pero aquí se terminan las similitudes, empezando por el dinero. Mientras Uber aún no obtiene ganancias (y los escépticos dicen que nunca lo hará), Airbnb dice que ya es rentable (para ser precisos, rentable en términos de Ebitda (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización). Y lo ha sido desde 2017, cuando se cree que ganó US$93 millones sobre ingresos de US$2600 millones. Esa no es la única distinción. Para las firmas de viajes compartidos como Uber y Lyft, la oferta y la demanda deben darse en la misma ciudad; un conductor en Manhattan no le sirve de nada a alguien que necesita un viaje en Bombay. En contraste las ofertas de Airbnb son globales. Cualquier propiedad en cualquier lugar potencialmente puede interesarle a cualquier usuario; alguien de Bombay puede querer una estadía en Nueva York. Un indicio de que es superior "el efecto de red" de Airbnb es que mientras los conductores de Uber a menudo también manejan para Lyft y viceversa, tratando de aprovechar la competencia entre ambas plataformas, la mayoría de las ofertas de Airbnb no aparecen en ninguna otra plataforma.

A diferencia de los conductores de Uber, que en pocos casos fueron antes pasajeros, los anfitriones de Airbnb típicamente comienzan como huéspedes. Dado que es intermediaria de propiedades y no de trabajo, Airbnb ha evitado la controversia acerca de la explotación por la gig economy y la difícil cuestión de sí en las firmas de viajes compartidos deben tratar a sus conductores como empleados.

Más en general Airbnb decidió antes que Uber trabajar con los entes reguladores en vez de enfrentarlos. Ha hecho acuerdos en más de 500 ciudades grandes de todo el mundo. Dice que ha cobrado más de US$1000 millones en impuestos hoteleros y de turismo tan sólo en EE.UU. y "va camino de convertirse en el mayor recaudador de estos impuestos en el mundo".

Perduran algunas preocupaciones. Una tiene que ver con su disputa de larga data con los entes reguladores de Nueva York, que en febrero exigieron datos acerca de neoyorquinos que están ofreciendo sus propiedades para alquileres de corto plazo en el sitio, en violación de leyes locales. Otra tiene que ver con protestas en ciudades, tales como San Francisco, donde los residentes se quejan de que alquilar propiedades a turistas deja menos oferta para los inquilinos de largo plazo, lo que hace inalcanzables los precios de los alquileres que ya de por sí son elevados. Airbnb también ha tenido problemas con algunos anfitriones que han sido racistas hacia sus huéspedes. Está preocupaciones son la mayor amenaza para un debut tranquilo en la bolsa (que se espera que se dé a través del mecanismo de moda del listado directo) en 2020. La última ronda de recaudación de fondos de Airbnb la valuó en US$31.000 millones. Mientras tanto Chesky incansablemente promueve su potencial de crecimiento. Este mes Airbnb lanzó Experiencias con Animales, una categoría que incluye desde terapia con abejas, pasando por caminatas con llamas, hasta avistaje de elefantes. Es un recordatorio, por si fuere necesario, de que, aunque a menudo se las une en una misma categoría, Airbnb no se parece para nada a Uber y Lyft, sino que es una bestia completamente diferente.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.