Sergey Brin explica la salida de Google de China

Cofundador de la firma dice que vio signosde totalitarismo
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25 de marzo de 2010  

Detrás de la drástica decisión de Google esta semana de cerrar su motor de búsqueda en China está el cambio de parecer de su cofundador Sergey Brin sobre lo que hay que sacrificar para hacer negocios en un país que le recordaba cada vez más a su Unión Soviética natal.

El cambio se empezó a dar justo después de los Juegos Olímpicos de Beijing, afirmó Brin en una entrevista.

Después de que se disipara la magia de los Juegos, contó, el gobierno chino comenzó a incrementar su censura en Internet y a interferir más con el negocio de Google. Por aquel entonces, añadió, las turbias reglas para hacer negocios en China se oscurecieron más.

"China era omnipresente", dijo. "En una de cada cinco reuniones a las que asistía había algún componente que se aplicaba a China de forma diferente que en otros países".

Al cofundador de Google también le afectó la creciente evidencia en China del uso de medidas represivas que le recordó a la Unión Soviética, de donde huyó con sus padres cuando sólo tenía 6 años. Brin, ahora de 36, afirma que los recuerdos de entonces —visitas de la policía rusa a su casa; discriminación antisemita contra su padre— lo animaron a abandonar la política de Google.

China "ha avanzando mucho contra la pobreza y muchas otras cosas", dijo Brin. "Pero en algunos aspectos de sus políticas, especialmente en lo que se refiere a la censura, a la vigilancia de disidentes, veo los mismos signos del totalitarismo, algo que, en lo personal, me perturba".

El 12 de enero, Google anunció que dejaría de autocensurar su motor de búsqueda en China, citando ciberataques que considera estuvieron motivados por un intento de espiar los correos electrónicos de activistas chinos. Este lunes, Google cumplió su amenaza y dirigió a sus usuarios en China a otro sitio en Hong Kong que la compañía no estaba censurando.

Los ciberataques fueron "la gota que derramó el vaso", dijo Brin. Posteriormente, hubo un acalorado debate en la compañía, según fuentes cercanas. Brin y otros ejecutivos se impusieron al presidente ejecutivo, Eric Schmidt, y otros que consideraban que Google debía mantener el mismo rumbo en China, afirman personas al tanto.

"Mantuvimos una larga conversación al respecto, varias largas conversaciones", indicó Brin. "Escuchamos todos los argumentos". Al preguntársele si Schmi¬dt y el otro fundador de Google, Larry Page, podrían hacer comentarios, una portavoz de Google respondió que Brin hablaba en nombre de la compañía.

El futuro de Google en China es incierto. Su negocio está en peligro. Algunos socios —como China Unicom, el segundo mayor operador celular del país— cancelaron sus acuerdos de búsqueda con Google, citando la necesidad de cumplir las leyes chinas. Los empleados de Google evalúan pasarse a rivales como Microsoft Corp.

Beijing ha calificado la decisión de Google de "completamente errónea". Expertos de Internet se muestran escépticos de que China permita a Google continuar dirigiendo el tráfico de su sitio chino a Hong Kong. Si bien Google no está censurando ese sitio, los filtros de China están bloqueando algunos resultados para los usuarios en el país.

Google estableció un centro de investigación y desarrollo chino en 2005, y sus ejecutivos comenzaron a debatir si deberían crear un motor de búsqueda en China —una decisión que les obligaría a filtrar previamente el contenido que el gobierno chino considerara censurable. Brin y el director de asuntos legales de la firma, David Drummond, eran los que más reservas tenían en aquel entonces, según fuentes cercanas. Page y Schmidt, en cambio, se mostraban menos reacios a apaciguar al gobierno chino diciendo que podrían aumentar el acceso a la información de los usuarios chinos desde dentro.

"Sergey era el más entusiasmado", afirma un ex empleado de Google al tanto de las discusiones. "Fue terco".

Brin viajó a China por aquel entonces para conocer otras compañías y tener una experiencia de primera mano. Recuerda sentirse especialmente preocupado por las dificultades de los universitarios para acceder a Internet.

Brin, Page y Schmidt coincidieron en que el lanzamiento de un motor de búsqueda haría saber a los usuarios chinos de Internet que se estaba restringiendo la información. Brin dice que en ese momento fue la decisión correcta. Pero nunca se sintió cómodo.

Además de las crecientes demandas de los censores chinos, Beijing acusó el año pasado a Google de tener demasiada pornografía en su sitio y obligó a Google a bloquear algunos programas. YouTube, que China había bloqueado en ocasiones a lo largo de los años, se hizo inaccesible en el país.

Google aún estaba evaluando sus opciones en China cuando descubrió que había sido objeto de un sofisticado ciberataque a finales de 2009. Tras concluir que el ataque pretendía ver los e-mails de activistas chinos, Brin dijo que había sido suficiente. "Como compañía, cruzamos el umbral de la incomodidad".

Brin aún tiene esperanzas en el país asiático. "Realmente espero que la solución a largo plazo sea la liberalización de Internet en la China continental", dijo.

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