Sin demanda, el dólar cayó a $ 2,90

El Banco Central debió absorber US$ 85,7 millones para cubrir la sobreoferta y frenar el descenso de la pizarra mayorista
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21 de mayo de 2003  

A dos días de ascenso veloz en las pizarras les siguieron otros tantos de descenso. Ayer, el dólar retrocedió otros cinco centavos en el mercado minorista y promedió al cierre en $ 2,85 para la compra y $ 2,90 para la venta en las principales entidades financieras de la City.

Los analistas de la plaza coincidieron en que la demanda de billetes resultó, otra vez, una ilusión, tras alcanzar un valor de $ 2,98 el viernes último. El tipo de cambio sigue aún 3,2% por encima de su valor a principios de mes, pero arrastra una caída del 14,2% en lo que va del año.

"La demanda está muy, muy floja. Hay muy poco interés, sea en la rueda mayorista o en la minorista, incluso después de que comenzó a correr la versión de que muchos buscarían cobertura en el dólar debido a las cada vez más bajas tasas de interés que ofrecen los bancos. En la práctica no fue así", indicó a LA NACION Arturo Piano, directivo del banco homónimo.

La plaza mayorista mostró la ausencia casi completa de requirentes. La pizarra en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) bajó a $ 2,88 para el tipo comprador y a $ 2,885 para el tipo vendedor, con un volumen de negocios cercano a su promedio.

Para eso, el Banco Central (BCRA) debió reasumir un rol protagónico en los mercados, con un saldo final en su favor de US$ 85,7 millones y su consiguiente impacto en la inyección de pesos en la plaza.

Sólo en lo que va del mes la entidad monetaria absorbió para sus reservas -que ascienden a US$ 10.898 millones- cerca de US$ 780,4 millones, para lo cual debió colocar más de $ 2200 millones.

Para explicar la oferta dominante de divisas, los cambistas recuerdan que todos los meses la balanza comercial arroja un superávit cercano a los US$ 1200 millones, mientras que los exportadores están obligados a liquidar sus operaciones en el mercado, sin una demanda que contrarreste su oferta y con el derrape consiguiente.

Sólo el Centro de Exportadores de Cereales y la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, entidades que representan un tercio de las exportaciones, liquidaron ayer US$ 74,7 millones.

En este contexto, los operadores descuentan que "el Banco Central frenó la caída, pero el billete terminó "flojo". Si se dejara al mercado solo, en forma pura, la pizarra habría terminado hoy (por ayer) más cerca de los 2,88 pesos. Y seguirá esa tendencia por los próximos meses", afirmó Piano.

Las operaciones de futuro parecieron darle la razón. Los contratos para fines de mes se pactaron a $ 2,89 en el Rofex y en el Indol; para fines de junio, a $ 2,92, también en ambas ruedas; para fines de julio, a $ 2,935 y a $ 2,96, y para fines de agosto, en $ 2,985 y $ 2,99; en tanto que sólo se pactaron en el Rofex negocios para fines de septiembre ($ 3,01).

También en el mundo

Más allá de la particular situación en la Argentina, el dólar continuó ayer también la tendencia bajista ante el euro y el yen en Nueva York, al persistir la impresión de que el gobierno norteamericano no actuaría para frenar el debilitamiento de la divisa, entre otros factores.

Al cierre de la sesión regular en los mercados neoyorquinos, el dólar cotizaba a 0,8541 euros, comparado con los 0,8574 euros por dólar de anteayer. Respecto del yen japonés, en tanto, se situó a 116,72 yenes, desde los 117,36 yenes por dólar del cierre anterior.

El millonario norteamericano de origen húngaro George Soros rechazó la política monetaria de EE.UU., porque considera que el dólar débil perjudica tanto a ese país como a la Unión Europea.

"Este inmovilismo del gobierno norteamericano hacia el dólar débil le hace mal a Europa y no ayudará a Estados Unidos. Aumentarán nuestras exportaciones, ¿pero a quién le vamos a exportar?", se preguntó Soros, durante una entrevista con la cadena televisiva CNBC.

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