La rueda de la vida 2020

Martina Rua
Martina Rua PARA LA NACION
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30 de noviembre de 2019  

Último día de noviembre de 2019. ¿Saben quién llega mañana? Oh, sí, el mes de los balances. Como si diciembre ya no tuviera una carga extra con sus eventos, cierres de ciclos, festejos laborales, escolares y exámenes finales, hay que hacer un balance del año que se empieza a apagar. Y digo "hay que hacer" no porque sea obligatorio, sino porque nos lo imponen de mil maneras: "¿Che, ¿qué tal termina tu año?", lanza un compañero en el ascensor del trabajo, "¿Qué podemos decir de 2019?", cerró la última sesión la terapeuta de mi amiga recién separada, o hasta escuché esta semana "Se cierran las dos primeras décadas del 2000". Uff, cuánta presión!.

Inevitablemente, a la mayoría de nosotros, algunas fichas nos empiezan a caer: en terapia, en la sala de espera para un médico, en las reuniones de trabajo o en ese momento de descanso en el que cerramos los ojos, respiramos hondo y...zaz...entra la reflexión sobre el tiempo vivido y el que viene.

Para bajar todo el ruido mental que puede generar entrar en modo evaluador, hay una herramienta del mundo del coaching que puede ser una buena aliada para darle claridad y una dimensión "medible" al balance personal. Se llama "la rueda de la vida" y lo que hace es tomar los principales aspectos de la vida de las personas y dividirla en ocho parcelas: amigos, salud, dinero, amor, desarrollo espiritual y personal, carrera o trabajo, ocio o diversión y familia.

En realidad, es una herramienta milenaria que, en religiones como la budista, está muy presente para avanzar en el desarrollo personal, pero últimamente fue retomada desde el coaching especialmente en el mundo de las empresas para ayudar a los ejecutivos a avanzar hacia sus metas. Sin embargo, no hace falta trabajar en una empresa para encontrar mucho valor a esta herramienta, cualquier persona haga lo que haga puede extraer y visualizar su día a día de una manera nueva y hasta reveladora.

Esta rueda tiene adentro diez círculos, el más pequeño representa al número uno y van creciendo en tamaño hasta el diez. La propuesta es que cada uno de nosotros marque del 1 al 10 cómo se siente en cada uno de estos aspectos, 1 es lo menos conforme y 10 lo más.

Así, por ejemplo, en salud quizás te pongas un siete porque todos los análisis te dieron bien, pero no fuiste a esos dos médicos importantes que estás demorando hace más de un año. En familia un ocho porque lograste hacer ese tiempo de calidad diario que intentaste con tus hijos, en dinero un seis, porque te falta seguridad económica y mayor certidumbre, por ejemplo. Cada uno de nosotros tiene una rueda singular para este momento de la vida que es único.

Aunque podés dibujarla y colorearla en papel, recomiendo un sitio excelente para que la prueben ahora mismo. Se llama Wheeloflife.noomii.com, y aunque están las palabras en inglés, es sumamente intuitivo de usar y gratis. Yo lo hice de tres maneras. Medí mi presente, en "cómo me siento que llego" a este diciembre 2019 en cada una de las parcelas. Luego hice una nueva rueda en cuánto tiempo le estoy dedicando a cada una de ellas. Y luego hice una de proyección hacia el 2020 con mi deseo para cada una de las ocho dimensiones que resumen tantas cosas de cada uno de nosotros.

Una clave al hacer el plan para el año que viene es pensar la rueda de la vida dentro de nuestras posibilidades reales. Para eso, el concepto de hábitos incrementales es clave. Si mi rueda de la vida tiene un 2 en "ocio y disfrute" en 2019, ponerle un 9 para el 2020 es la receta para la frustración temprana. "Es mejor hacer algo 20 minutos todos los días que 3 horas cada tanto", es el ABC para adquirir un hábito.

Idealmente planificá mejoras de 1, 2 o hasta 3 puntos si es que tenés información certera que te permita predecir algunos cambios. Por ejemplo, si acabás de cambiar de trabajo con una mejora en el sueldo, ese aspecto puede crecer considerablemente en tu rueda del año próximo.

En mi caso, al menos 5 de los 8 gajos cambiaron de forma en mi plan 2020. Sin ambiciones desmesuradas, pero con un optimismo un tanto exagerado.

Verlo da claridad y permite accionar, planificar y tomar decisiones que permitan elongar cada aspecto hacia un mayor bienestar.

Impulsivamente saqué turno para el dentista en enero y le puse fecha a la reunión con mis amigas, puede ser que no sea una rueda mágica, pero es un recordatorio para momentos como este, cuando todo gira muy rápido.

Sonido recomendado para leer esta columna: Collective Soul, December

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