Star Wars, la Fed y la ilusión que da la inflación

Cuando se ajustan cifras por el valor real del dinero, hay récords que no resultan tales; los múltiples efectos de las subas de precios
Binyamin Appelbaum
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17 de enero de 2016  

NUEVA YORK.-Ésta es una historia acerca de Star Wars: El despertar de la fuerza? y la Reserva Federal. Pero, ¡a seguir leyendo! Algunos trucos baratos son entretenidos.

En menos de un mes, la recaudación de la taquilla de la película totalizó US$ 812 millones. Es un récord. Y es también un gran ejemplo de la "ilusión del dinero", la tendencia humana a darle más importancia a los precios nominales que al valor real.

En realidad, la nueva Star Wars no es la película más exitosa de la historia de Estados Unidos. Si se ajustan las cifras por inflación, recaudó la mitad que su versión original, en 1977, según Box Office Mojo. Se ubica aún más a la zaga de la recaudación de US$ 1784 millones -también con ajuste por inflación- de la verdadera campeona: Lo que el viento se llevó.

Pero el récord nominal a la gente le resulta más interesante e importante que los rankings ajustados por la inflación.

El énfasis en los récords de taquilla nominales le posibilita a Hollywood decir que la industria del cine está en crecimiento. Cada éxito es mayor que el anterior, cada verano hay un nuevo récord. La realidad es que los cines vendieron alrededor de 80 millones de entradas en una semana promedio en 1930, o 65 entradas por cada 100 estadounidenses. En 2015, los cines vendieron alrededor de 23 millones de entradas por semana o 7 por cada 100 estadounidenses.

El énfasis en los récords nominales tiene éxito porque la gente prefiere pretender que el valor del dinero es constante. Ni siquiera se da cuenta de que lo hace.

En un estudio de 1997, dos tercios de los encuestados juzgaron que un trabajador que recibe un aumento de 5% en un período en el que hay inflación de 4% estaría más feliz que un trabajador que, hipotéticamente, recibe un aumento de 2% en un período de inflación cero.

Y ahora viene el vínculo esperado: la ilusión del dinero no ayuda sólo a Hollywood. También favorece a la Reserva Federal (Fed). A la gente no le gusta la inflación. Tiende a verla como una especie de robo. Y la confusión provocada por la inflación se ve como un factor negativo.

Pero la Fed ha concluido que un poco de inflación es algo bueno. Apunta a mantener un aumento anual de los precios de 2% y en este momento a los funcionarios de la Fed les preocupa que no haya suficiente inflación en Estados Unidos. Los precios han trepado significativamente menos que el 2% en cada uno de los últimos tres años.

En parte, la Fed quiere un poco de inflación para evitar la deflación. Los economistas concuerdan en que una declinación general de los precios o deflación, crea más problemas que un incremento general o inflación. Los consumidores demoran sus compras aguardando mejores ofertas. Se traba el crecimiento, los precios caen aún más y puede ser muy difícil quebrar el ciclo.

Las mediciones estándar de la inflación también tienden a exagerarla, por lo que evitar la deflación en realidad requiere sostener la inflación medida por encima de cero. Uno de los motivos de ello puede ser el avance tecnológico. El primer iPhone salió a la venta en 2007 a un precio de US$ 599 y ese valor cayó significativamente poco después. El iPhone más reciente se vendió más caro, pero el aumento del precio no toma en cuenta la gran mejora de su calidad. La memoria del iPhone más reciente es el doble que la del original, la cámara es mejor, la pantalla es más nítida; tiene más sensores y hay una cantidad de apps que lo convierten en una herramienta multiuso.

Un estímulo

La inflación también aumenta la capacidad de la Fed de estimular la economía bajando el costo del crédito. Digamos que las tasas de interés de corto plazo están en 5% y la inflación está en 2% cuando la economía se derrumba. Si la Fed reduce las tasas a cero, mientras la inflación se mantiene en 2%, el costo del crédito cae -2%, lo que aumenta el impacto del estímulo.

Pero agregado a esto, resulta que la confusión causada por la inflación -la ilusión del dinero- tiene algunos beneficios importantes. En tiempos de caída de la actividad económica las empresas a menudo son renuentes a reducir los salarios, demorando los ajustes necesarios. La inflación ayuda a que los trabajadores traguen esa medicina, ya que mantener los salarios nominales sin cambio o elevarlos más lentamente que la inflación, ofrece un camino más aceptable para reducir gradualmente el valor.

La ilusión del dinero también ayuda a bajar la carga de deuda. Los prestamistas inteligentes indexarían los contratos a la inflación. Los humanos, centrados en el valor nominal, por lo general no lo hacen, y los prestamistas se ven afectados por la inflación que reduce sus ingresos. Supongamos que alguien gana US$ 50.000 al año y toma un crédito hipotecario por US$ 300.000. Los pagos serían del orden de un 34% de sus ingresos brutos. Ahora digamos que la inflación hace que suban los salarios 2% anual. Luego de una década, el mismo pago mensual exigiría sólo el 28% de los ingresos mensuales de esta persona. La inflación puede reducir de modo similar la deuda de un estado.

Y en los buenos tiempos, la ilusión del dinero ayuda a promover lo que John Maynard Keynes llamaba el "espíritu animal". Al inflacionar las medidas de la economía, crea la apariencia de mayor prosperidad, alentando a la gente a endeudarse más, a gastar más, a arriesgar más. Da un claro mensaje: súmese a la fiesta.

Traducción de Gabriel Zadunaisk

,La columna Ecosistema de José Del Rio volverá el 7 de febrero

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