Suez busca una salida ordenada de Aguas que garantice el servicio

La transición durará un mínimo de 90 días y el Gobierno intenta que sea mayor
La transición durará un mínimo de 90 días y el Gobierno intenta que sea mayor
(0)
23 de septiembre de 2005  

Con el voto afirmativo de todos los socios extranjeros, la abstención del sindicato y la opinión en contra del único accionista argentino -el Banco Galicia-, la asamblea extraordinaria de Aguas Argentinas ratificó la decisión de dejar la concesión, propuesta por el socio principal, la francesa Suez.

Una vez conocido el resultado de la asamblea, el ministro de Planificación, Julio De Vido, dijo a la prensa: "Lo vamos a analizar en las próximas horas y después vamos a diseñar nuestra estrategia". Sin embargo, la empresa busca bajarle un poco el tono a la pelea con el Gobierno, y aceptaría negociar una salida en un plazo mayor a los 90 días que, como mínimo, fija el contrato para la transición, según pudo saber LA NACION de fuentes empresarias.

Suez, que posee la mayoría accionaria de la empresa, con el 39,93%; Aguas de Barcelona (25,01%), Vivendi (7,55%) y Anglian Water (4,25%) votaron a favor de iniciar el proceso de salida de la concesión.

José Luis Lingieri, dirigente del Sindicato de Trabajadores de Obras Sanitarias, en representación del 10% del Programa de Participación Participada (PPP) de los empleados, se abstuvo.

El Banco Galicia, en tanto, votó en contra de la moción y pidió pasar a un cuarto intermedio por los próximos 30 días, solicitud que fue rechazada. La propuesta del representante del banco se debió a que consideraba que "existe la posibilidad de continuar negociando a fin de dar una solución que satisfaga los intereses de las partes", según dijo la entidad en un comunicado.

¿Cuáles eran los puntos en discusión? La empresa quería fijar las tarifas teniendo en cuenta una base de capital de $ 1958 millones con una remuneración del 9%, mientras que el Gobierno propuso una base de capital de 1800 millones con una tasa del 8%. Otra discusión era el honorario para el operador: Aguas quería $ 25 millones al año y el Gobierno ofreció 20 millones. Otro debate lo suscitó quién se hará cargo del préstamo de US$ 90 millones concedido por el BID a la Argentina, que el Estado transfirió a Aguas cuando privatizó Obras Sanitarias. La empresa quería que lo siguiera pagando el Estado, obligación que éste asumió cuando la empresa entró en default.

"Las diferencias no eran abismales, se podrían haber acercado las posiciones como para acordar", dijo un ejecutivo del sector. El otro punto fue el ajuste tarifario: la empresa quería que la carta de intención que se había acordado poco antes de romper las negociaciones incluyera el porcentaje de aumento, a lo que el Gobierno se negó.

Sin embargo, pese a que no aceptaron pasar a un cuarto intermedio, los socios parecen dispuestos a negociar con el Gobierno una salida "ordenada" que no afecte el servicio. "Dejar la concesión precipitadamente no le conviene a nadie; ni a la empresa ni al Gobierno", dijo un ejecutivo del sector.

En un escueto comunicado, la empresa dijo que la asamblea instruyó al directorio para que examine con el Gobierno las "modalidades prácticas para organizar una transición ordenada, a los efectos de preservar la continuidad del servicio y el interés de los empleados de la empresa".

La reunión se desarrolló "en un clima pacífico", según un participante, a lo largo de casi dos horas en la sede central de la compañía, en el microcentro porteño. Un gerente de Aguas Argentinas aportó un poco de dramatismo, cuando explicó que la empresa no podría garantizar la calidad del servicio más allá del final del primer trimestre del próximo año, de no haber un ajuste de tarifas que permita financiar las inversiones necesarias.

En los últimos días se estimó que Suez podría impulsar una salida de Aguas en 90 días hábiles, mientras que la postura del Gobierno es que el operador debería permanecer al menos 12 meses, en base al contrato firmado hace doce años. Pese a las conversaciones entre el presidente Néstor Kirchner con su par español, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la posibilidad de que Aguas de Barcelona (Agbar) se quede como socio en AA, ayer la empresa votó a favor de salir de la concesión.

Además, el socio mayoritario de Agbar es Suez, por lo que parece dificil que asuma donde su socio principal se fue. En cualquier caso, deberá resolverse no sólo la prestación del servicio actual, sino de dónde provendrán las inversiones necesarias para expandirlo, que rondarían $ 500 millones al año.

Sin efecto en las relaciones con Francia

El embajador de Francia, Francis Lott, justificó la partida de la empresa Suez y sostuvo que la desvinculación del grupo francés de Aguas Argentinas no provocó ningún enfriamiento en la relación entre los dos países.

"Cuando un inversor no está satisfecho con las condiciones de su inversión, puede retirarse. Son las reglas del mercado", dijo Lott anteanoche, en una cena organizada por el Consejo Argentino de Estudios Económicos, Jurídicos y Sociales. Agregó: "El Gobierno ha decidido no cambiar las tarifas y ése es su derecho".

Para explicar la partida de Suez, el embajador precisó que entre 1993 y 2001 Aguas Argentinas obtuvo ingresos por 5600 millones de dólares y, de esa suma, el 53% volvió al Estado, el 5% fue para pagar deuda y sólo el 2% se destinó a dividendos. "Esto no me parece totalmente normal", observó Lott, que indicó que la empresa no puede, con estos recursos, hacer las inversiones que debería.

El diplomático detalló además que desde 2001 Suez cobra por metro cúbico de agua 0,15 centavos de dólar, mientras en Europa y en Estados Unidos se pagan tres dólares por la misma cantidad, es decir, 20 veces más.

En un discurso en el que destacó la importancia de las inversiones francesas en la Argentina, Lott desligó la retirada de Suez de las de las empresas francesas Electricité de France (que redujo su participación en Edenor) y France Telecom, que -según relató- obedecieron a la decisión de sus accionistas de centralizar sus negocios en Europa.

En todo momento, el embajador se esforzó por aclarar que las relaciones franco-argentinas son fecundas y que no se verán afectadas por este episodio. "El árbol no debe tapar el bosque, aunque sea frondoso", ilustró Lott.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.