Sven Smit: "Hay expectativas en el país, pero también está siendo puesto a prueba"

El líder de la región de Europa Occidental de la consultora McKinsey dice que la Argentina puede recibir inversiones, pero debe rendir algunos exámenes
Sofía Terrile
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18 de septiembre de 2016  

Crédito: Fabián Marelli

Agregarle una "A" al acrónimo de los BRICS. Ese debería ser el sueño de la Argentina según el líder de la región de Europa Occidental de la consultora McKinsey, Sven Smit. De paso por Buenos Aires por el Foro de Inversiones, que se celebró en el Centro Cultural Kirchner (CCK), el experto en crecimiento, que además es director de la oficina de Amsterdam, dialogó con LA NACION y analizó cuáles son las oportunidades que se le presentan al país hoy.

Además, apuntó las posibilidades de inversión que hay en el país y de qué manera el plan del Gobierno y la intención de acrecentar el valor agregado se conjugan con las expectativas que tiene el mundo. "Hay expectativas, pero también está siendo puesta a prueba", lanzó.

-¿Qué impresión se lleva del Foro de Inversiones?

-Lo que más me gusta de los negocios y los mercados es que se mueven en torno a expectativas. Si mirás el crecimiento de la Argentina para este año, aún falta, pero hay mejores pronósticos para el año que viene y el siguiente. Lo que sí se ve es que el mundo está viniendo a este foro de inversiones, que es una de las mejores formas de predecir que algo está pasando. No habrían venido si no hubiera buenas perspectivas para la Argentina.

-¿Cómo evalúa el clima de negocios actual en la Argentina?

-Hay una impresión general de que en varios sectores las cosas se están moviendo. Si mirás telecomunicaciones, verás que la Argentina tiene una buena base, hay penetración y uso. El Gobierno piensa en conectar el país aún más, por lo que generará una oportunidad. En minería se cree que las restricciones del pasado van a cambiar. También se habló mucho en el foro de infraestructura, porque el Gobierno dijo que va a mejorarla, lo que va a llevar a más inversiones privadas. En McKinsey observamos a través de la historia cuándo la gente empieza a invertir y cuándo las economías empiezan a recuperarse, y es muy simple: cuando se ve un futuro. No se anticipan las inversiones, solo se hacen cuando se advierte que algo sucederá. Creo que varios empresarios lo sienten, y es por eso que están acá. Si las restricciones no se levantan, si la inversión para conectar al país no llega, la gente va a empezar a poner en duda [a la Argentina].

-¿Cuál es el tema más urgente que tiene que resolver la Argentina para generar más confianza ante el mundo?

-Inversiones también por parte del Gobierno, fin de algunas restricciones y un sistema justo y transparente que se sostenga. Si esto empieza, no hay razón para que este país no siga creciendo a esas tasas. Podemos discutir si la Argentina forma parte de estos mercados emergentes, pero normalmente sería encasillada allí. El mundo eligió acrónimos como Brics. Para mí, el sueño de la Argentina debería ser que se añada una "A" a aquel acrónimo. Creo que algo así puede suceder hacia 2019, si se mantiene el cambio.

-¿Cómo puede la Argentina conectar hoy con las oportunidades que el mundo ofrece?

-Una manera de pensarlo es esta: ¿cuáles son los países y los sectores en los que la Argentina va a poner sus esfuerzos? Desde allí, establecer intercambio con esos sectores o geografías, pero también en atraer inversiones de ellos. El mundo no entendería de un día para el otro que la Argentina sea buena en 50 cosas diferentes. Entonces va a tener que restringir un poco qué es lo que tiene para ofrecer.

-¿Cuáles son los atributos que el país debería maximizar para volverse un jugador clave en la región?

-El país tiene que sostener una democracia estable, porque lo que más odian los inversores es poner plata y perderla cinco años más tarde. La Argentina tiene esa oportunidad. Luego, es físicamente el octavo país más grande del mundo, entonces los recursos son enormes. También tienen una población joven y tienen un buen sistema educativo. Si las empresas empiezan a invertir, mantener ese talento es clave para atraer compañías que quieran instalar sus sedes regionales en Buenos Aires.

-¿Cómo afectó y afectan los cambios de Brasil a la Argentina?

-Estuve en Brasil hace dos semanas, y el sentimiento entre los empresarios es que los cambios que están sucediendo van a ser positivos. Hay esperanzas de que un buen clima de negocios emerja. No creo que eso interfiera con las perspectivas para la Argentina, porque la realidad es que es un país grande con sus propias oportunidades para invertir. No creo que la afecte, y no escuché a nadie en el foro decirlo.

-El Gobierno insiste en que hay que dejar de ser el "granero" del mundo para pasar a ser el supermercado. ¿Hay conexión entre lo que la Argentina quiere ser y lo que el mundo espera en términos de intercambio?

-Desde los últimos 30 o 40 años, el mundo funciona con un modelo en el que la producción está en China y la India y los bienes finales se envían a los lugares de demanda. Esto tiene un gran potencial de cambiar para que el producto final pase a configurarse de manera local, muy cerca de la demanda, lo que producirá algunos desafíos a este "supermercado". No digo que sea imposible, pero digo que el valor agregado debe ser mayor. La ambición está bien, porque la Argentina debe girar hacia una economía con más valor agregado, pero la elección del producto es importante. La base de la comida en Europa es que sea fresca. Entonces, tienen que averiguar cómo la Argentina va a contribuir a eso para llenar la norma de la frescura.

-¿Cómo puede una compañía en la Argentina crecer hoy en un contexto de ajustes de variables de la macroeconomía?

-Lo primero para una compañía en este contexto es mirar bien las tendencias y los cambios. En ciertos lugares, en ciertas ciudades, áreas o industrias, el crecimiento va a empezar antes. Si te enfocás en ver eso, tenés tu oportunidad. Nosotros lo llamamos "granuralidad del crecimiento". Se trata de tomar cualquier mercado que se piensa que no crece, observarlo en partes y ver que hay pequeñas porciones que sí lo hacen. Hay que pasar de pensar "la Argentina no está creciendo" a "la Argentina va a crecer en algunos sectores y ya lo está haciendo".

-Como consultor de empresas, ¿recomendarías hoy a una compañía internacional que invierta en la Argentina hoy, o le dirías que espere?

-Le recomendaría que empiece a hacer reconocimiento de terreno, que manden "tropas adelantadas", que construya redes con las personas que probablemente moldearán el cambio y se beneficiarán de él, y que haga un plan para las primeras inversiones: cómo se harían y bajo qué condiciones. Quizás hay ciertas áreas donde pueden empezar a invertir ya, pero otras donde deben aguardar. No les diría "esperen y vean", les diría que muevan gente y dinero para poder atrapar la oportunidad. Por otro lado, el Gobierno no puede invertir sólo cuando las empresas lo empiecen a hacer, porque ellas esperan lo mismo del otro lado. Las compañías quieren ver una agenda que se mantenga estable. Esto no tiene que darse increíblemente rápido, el cambio en India llevó mucho tiempo y ahora crece más rápido que China.

-¿Diría que la Argentina está siendo puesta a prueba?

-Son dos caras: hay expectativas, pero también está siendo puesta a prueba.

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