Teléfonos: se acerca la apertura del mercado

Discuten cómo se pondrá en práctica
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23 de octubre de 2000  

Ya comenzó el tiempo de descuento para la competencia telefónica, que deberá darse a partir del 9 del mes próximo en cuanto a las llamadas de larga distancia.

Mientras el secretario de Comunicaciones, Henoch Aguiar, viaja a España junto con el presidente Fernando de la Rúa, las empresas discuten cómo pondrán en práctica el sistema de multicarrier discado, que es el que permite al usuario elegir a su compañía telefónica de larga distancia llamada por llamada.

Este sistema es igual que el que se utiliza en Chile y en los Estados Unidos y posibilita que el cliente haga un mejor uso de las ofertas y tarifas de los distintos operadores, según los destinos y horarios, al elegir llamada por llamada.

Antes de realizar la comunicación, bastará con marcar el número que identificará a cada compañía telefónica.

El gobierno anterior ya sorteó algunos de los prefijos de identificación. A Telecom, por ejemplo, le tocó el 123, y a Telefónica, el 222.

Los operadores que cuentan con licencia de telecomunicaciones hace ya un tiempo que están discutiendo sobre este sistema. Apenas el presidente Fernando de la Rúa firmó la letra chica de los discutidos reglamentos de la desregulación, las empresas empezaron a debatir qué sistema van a poner en práctica a partir del 9 del mes próximo.

Jugadores en el mercado

Además de los operadores originales, Telefónica, Telecom, CTI y Movicom, el Comité de Operadores de Larga Distancia (COLD) está integrado por las norteamericanas Comsat, MetroRed y AT&T. También están Techtel (del grupo Techint y la mexicana Telmex) e Impsat.

"Son las empresas que hasta ahora se están preparando más activamente para la competencia", señaló un ejecutivo del sector. En total, hay alrededor de 24 licencias otorgadas.

En realidad, a ninguno de los operadores le seduce demasiado la idea del multicarrier discado, porque, según argumentan, es un servicio que puede derivar en un alto grado de incobrabilidad."Es un sistema muy complejo, y además trae aparejados muchos riesgos a la hora de cobrar las facturas", señaló un empresario del sector.

"El único riesgo es que van a empezar a competir y por eso se quejan", dijo Aguiar a La Nación . En las nuevas facturas telefónicas llegarán, discriminadas, las llamadas de larga distancia, según empresa y destino. Pero si el usuario niega haber hecho esas llamadas, las firmas que cobran por cuenta y orden (las operadoras locales) no podrán obligarlo a pagar. Y como no se tratará de un cliente cautivo, como hasta ahora, las empresas buscan métodos alternativos para asegurarse el cobro del servicio.

Por su parte, el Gobierno también decidió que se podrá elegir desde los teléfonos celulares, algo que hasta ahora está vedado.

Una de las propuestas de los operadores es que cada usuario que quiera acceder al servicio de multicarrier discado deba realizar un trámite especial ante la empresa administradora de base de datos que hasta ahora controla la presuscripción a los planes de descuento en la larga distancia.

Sin embargo, para el Gobierno debería ser al revés: "Las empresas tendrían que hacer una base de datos común de los morosos y no dificultar la competencia", señaló Aguiar.

Hasta ahora, según las telefónicas, alrededor de dos millones de usuarios (de los siete millones que hay en el país) hicieron algún tipo de elección con respecto a los nuevos planes para llamadas de larga distancia.

Esos dos millones incluyen tanto los que se cambiaron a otra operadora como los que se adhirieron a los planes de descuento de la empresa que ya tenían.

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