Temen un escenario de conflictos con un sector de la banca

En el Gobierno creen que hubo rebelión
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3 de diciembre de 2001  

El Gobierno teme que la resistencia que mostró en la tarde del viernes un sector de la banca extranjera al canje de la deuda pública, y que por momentos puso en peligro esa operación, haya sido el comienzo de una escalada de conflictos que pueda poner en riesgo la viabilidad del plan de contingencia que se pondrá a prueba desde hoy.

La preocupación radica en el grado de disposición que algunas entidades tengan para explicar a sus ahorristas las limitaciones al movimiento de dinero en efectivo que imponen las nuevas medidas y contener el previsible enojo por el cambio en las reglas de juego que mostrará desde hoy el público. Ocurre que, sin una malla de contención que ayude a digerir los trastornos que el plan causará en la vida diaria de miles de argentinos, se presume que la conflictividad que se genere y se potencie en algunos bancos se contagie al resto del sistema financiero y termine por hacer estériles todos los propósitos del plan.

El grado de aprensión que mostraron algunos altos funcionarios consultados por LA NACION en las últimas horas al respecto parte de considerar las indisimuladas presiones que ejercieron algunas entidades financieras extranjeras en la tarde del viernes en un intento por cambiar algunas de las condiciones del canje o "hacer fracasar la operación para obligar a redefiniciones políticas o económicas", confesó un funcionario.

El incidente al que se refieren ocurrió a media tarde del último viernes, cuando un grupo de entidades se negó a ofrecer la indemnidad solicitada por el agente fiduciario ante eventuales juicios futuros por parte de tenedores de bonos. Estas negociaciones, que se suscitaron el jueves entre el Ministerio de Economía, la Caja de Valores (agente fiduciario) y los bancos organizadores de la operación, se tensaron al máximo cuando las entidades se negaron a aportar el monto comprometido para la conformación de un fideicomiso (por $ 300 millones), cuyo único fin era afrontar eventuales acciones legales resultantes del canje.

El planteo de los bancos quedó plasmado en una nota que presentaron ante Economía por mesa de entradas, luego de que los asesores letrados del ministerio se negaron a recibirla. En ella plantearon que sólo aportarían 100 de los 150 millones comprometidos para la conformación del fideicomiso, que reaseguraba a la Caja de Valores ante eventuales juicios. La idea era que los restantes 50 millones los aportara la Caja de Valores, una entidad controlada por el Mercado de Valores (Merval) y la Bolsa de Comercio. Pero esa posibilidad fue tajantemente rechazada por los letrados de la entidad bursátil, que a su vez amenazaron con desistir de ser los agentes fiduciarios.

Enterados en Economía de esta complicación instaron a una gestión negociadora que sirviera para unificar la postura de los bancos e hiciera a los disidentes recapacitar. Desde Economía se favoreció esa gestión facilitando el retiro de esa nota, tras lo cual el sector disidente de la banca comenzó a colocar nuevamente sus ofertas de canje.

Distintas posturas

En el Gobierno existen quienes creen que el incidente sirvió para dejar al descubierto las distintas posturas que la crisis generó entre los más notorios hombres de la banca. Y que pueden marcar el antecedente de nuevas y más sutiles presiones que amenacen la puesta en práctica efectiva y con el menor costo posible del plan. De hecho ayer algunos emisarios oficiales tomaron contacto con los banqueros más díscolos para persuadirlos de la necesidad de poner en práctica las actuales medidas para, por sobre todas las cosas, preservar la solvencia de las entidades financieras.

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