Tendencias / No tiente la suerte

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21 de mayo de 2003  • 08:45

Sea o no el momento de vender acciones, obviamente es el momento exacto para citar a Bernard Baruch.

"Mi dinero lo gané vendiendo demasiado pronto", solía decir el legendario especulador de Wall Street.

El fantasma de Baruch acecha a este mercado despreocupado, porque este hombre hizo su fortuna dudando de la buena suerte y la psicología popular, las dos cosas que en este momento favorecen a las acciones.

También está la "recuperación" de las ganancias, la que hasta cierto punto es un artefacto del anteriormente caro petróleo, la debilidad del dólar y los altos cargos de reestructuración extraordinarios registrados hace un año. Al eliminar este ruido queda un crecimiento de las ganancias de tal vez un 7% o un 8% frente a un pozo profundo.

De hecho, Wall Street actualmente proyecta un crecimiento anual de las ganancias de sólo el 6% para el trimestre en curso. Después de eso, el optimismo parece triunfar sobre la razón, ya que el estimado en consenso proyecta un crecimiento del 12% en comparación al tercer trimestre del año anterior, y no menos de un aumento del 21% en el cuarto. Pero Santa Claus probablemente no será capaz de cumplir estas proyecciones aún cuando despida a algunos duendes y los cambie por un fabricante chino y aumente las contribuciones de los seguros de salud de los renos.

Si se espera una recuperación para el futuro, los jefes corporativos no se han enterado ya que recientemente rebajaron los estimados del segundo trimestre para los sectores cíclicos industrial, de materiales y consumo, los mismos sectores que deberían ser los primeros en beneficiarse de una recuperación económica.

El pesimista estratega de Merrill Lynch Richard Bernstein estudia un rango de indicadores de crecimiento de ganancias y está convencido "que el riesgo para el segundo semestre del año no es que el crecimiento de las ganancias sobrepase las expectativas, sino que sea considerablemente más débil de lo que la mayoría espera".

Tal vez la demanda se recupere lo suficiente para reactivar el gasto de capital a fines de este año o comienzos del próximo. De cualquier modo, mantener las acciones en estos niveles requiere tener confianza en que un mercado cada vez más complaciente pueda sostenerse durante varios meses más por la esperanza.

Tal vez se puede; pero la relación riesgo/recompensa ahora parece ser un poco alta incluso para mi gusto aventurero. Para empezar, la paciencia no es la fortaleza de este mercado. Por otra parte, la brecha entre las tasas de ganancias proyectadas para el segundo trimestre y el segundo semestre de este año es amplia. Si un par de acciones de referencia decide llenarla con advertencias en un caluroso día de julio de bajo volumen, el entusiasmo primaveral podría empezar a extinguirse.

Incluso si Wall Street demuestra ser un parangón de paciencia, mantener las acciones también implica tener confianza en la paciencia de los extranjeros. Necesitamos su efectivo para financiar nuestro déficit de cuenta corriente. Necesitamos su efectivo incluso cuando la prolongada caída del dólar diminuye la atracción de los activos denominados en dólares.

Necesitamos su efectivo incluso después que un gobernador de la Reserva Federal recordó que la devaluación del 40% del dólar de Franklin Delano Roosevelt evitó la deflación durante 1933-34. Sea o no una coincidencia, el dólar se ha debilitado un 16% frente al euro desde ese discurso de noviembre.

Hasta ahora, al menos hasta las declaraciones que realizó Snow el fin de semana, los extranjeros parecen haber soportado sus pérdidas cambiarias de buena manera, por su confianza en el potencial de crecimiento de Estados Unidos y una falta de oportunidades locales.

Estas contingencias hacen que sea fácil pasar por alto el hecho de que mientras el Standard & Poor´s 500 ha subido un 7% este año en términos de dólares, ha caído un 3% ajustado a la tasa de cambio para los que cuentan ganancias y pérdidas en euros.

América es la acción de crecimiento del mundo, su Cisco Systems (CSCO). Pero un persistente ambiente de lento crecimiento, por no mencionar la deflación, promueve un apetito por rendimientos predecibles muy evidente en la actual alza de bonos.

Todos esos europeos y asiáticos actuarán rápidamente a la primera señal que las bajas tasas de interés de Estados Unidos meramente financian el estilo de vida a crédito de los estadounidenses en vez de acelerar el crecimiento en la frontera de la alta tecnología. En ese punto, el S&P 500 con su rendimiento del 1,7% y los problemas de conversión de divisas podría encontrarse comparado con los bonos canadienses y australianos a 10 años con rendimientos cercanos al 5%.

Con eso en mente, a medida que el alza de las acciones alcanzó su punto máximo la semana pasada, seguí los consejos de Baruch de "siempre reducir los compromisos ante la duda". Mis 401(M) pasaron de una exposición del 100% en acciones líderes a una apuesta del 27% en emisiones extranjeras relativamente baratas y un 73% en el mercado de divisas. El nido de huevos familiar ha subido un históricamente buen 7% en menos de cinco meses, por lo que no podría encontrar muchas razones para tentar al destino.

Podría regresar a las acciones una vez que mejoren los augurios técnicos, o tal vez cuando la Reserva Federal deje de actuar con temor.

Pero no todos están en mi mismo bote. El Nasdaq ha superado con facilidad mi retirada, avanzando un 15% en lo que ha transcurrido del año. Cualquiera lo suficientemente tonto para tener posiciones aquí y en ningún otro lugar este año puede salirse ahora, sin preguntas, y esperar sin correr riesgos a ver qué pasa con la búsqueda de crecimiento.

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