Tiempo de descuento para importadores

No se sabe cuándo se pagarán los US$ 4500 millones adeudados
No se sabe cuándo se pagarán los US$ 4500 millones adeudados
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24 de enero de 2002  

Con cada hora que pasa, las empresas importadoras del país se acercan peligrosamente a la posibilidad de tener que pagar más caro las compras que realizan al exterior, al tener que cancelar sus operaciones con el tipo de cambio libre.

Esta posibilidad se abrió con el dictado de la comunicación "A" 3425 del Banco Central. La norma determina que los responsables de las compras al exterior (incluidas las de materias primas, piezas o insumos para las industrias locales) deben presentar ante sus propios bancos, antes de mañana, la documentación que avale la genuinidad de las operaciones.

Estos datos incluyen el documento de transporte de los bienes, el despacho aduanero y la factura comercial, entre otros requisitos; pero también se debe obtener un documento (que toma alrededor de 20 días) que acredite que no se adeudan tributos al Fisco, establecido por la resolución 1193/02 de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Los bancos privados, a su vez, serán los encargados de entregar la documentación a la autoridad monetaria antes del lunes, a las 15.

Cumpliendo este requisito -que afecta especialmente a sectores productivos que pueden tener en un mes cientos de transacciones-, los importadores acreditarán que no se pretende fugar capital. Si no lo hacen, deberán pagar más caro al exterior sus importaciones con el tipo de cambio libre.

Igualmente, esto no contribuye a conjurar el fantasma del desabastecimiento porque no se sabe cuándo el Banco Central autorizará el giro de los fondos adeudados. Según datos de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), las divisas que habría que liberar para pagar las importaciones adeudadas desde diciembre (cuando se reinstauró el control de cambios) son US$ 4500 millones y esto parece difícil de digerir para el Banco Central porque se produce en momentos en los que el país tiene cortado el crédito externo por el default.

Entonces, no pueden ofrecer certezas a sus proveedores de cuándo pagarán el envío de los bienes. Por tanto, éstos se niegan a embarcar mercadería a la Argentina o exigen pagos por anticipado, que sólo pueden ser efectuados por importadores con cuentas bancarias en el extranjero.

Para peor, los importadores afirman que el marco legal deja margen a diferentes interpretaciones y también a decisiones discrecionales de los funcionarios.

"Le hemos transmitido al directorio del Banco Central que no todos los bancos interpretan de igual manera sus normas y nos han pedido que le hagamos llegar las diferencias interpretativas para generar un instructivo y lograr que haya igualdad de criterio", dijo ayer el presidente de CIRA, Diego Pérez Santisteban, ante una nutrida audiencia de importadores que se dio cita en la Bolsa de Comercio.

También manifestó su expectativa de que la AFIP dicte hoy una norma que elimine la obligatoriedad de presentar un certificado de cumplimiento fiscal para cada operación adeudada y que, en el caso de importaciones futuras, permita poner en marcha el proceso de pago sin necesidad de esperar la emisión del documento.

En tanto, la ejecutiva del Deustche Bank Renata Vitek admitió que los pagos al exterior tan solo se rehabilitarán luego de que el Banco Central reste del flujo de los recursos que ingresa en el país por exportaciones los necesarios para cancelar las prefinanciaciones de estas operaciones y también el monto que se debe girar al exterior en concepto de importaciones adeudadas.

Para calcular este total, usará los datos provistos por los importadores. "Pero no se sabe ni cómo ni cuándo" el Banco Central tomará la decisión de autorizar los pagos al exterior, expresó Vitek.

Poco agradable

Los inconvenientes para importar, el restablecimiento del control de cambios y la devaluación no parecen estar en sintonía con el desarrollo de una verdadera política de desarrollo exportador que permita insuflar dólares a la economía, según el economista Raúl Ochoa.

"No es agradable tener superávit si está marcando la salida de capitales",dijo.

De hecho, según sus cálculos, este año la balanza comercial puede finalizar con un superávit de 10.000 millones, pero acompañado de una caída de importaciones de hasta un 35 por ciento que podría derivar en una baja del 12 por ciento del producto bruto interno.

Cuello de botella

Desabastecimiento: el riesgo de faltantes importados es cada vez mayor porque aún no se resolvió cuándo se pagarán al exterior las compras.

Endurecimiento: la relación con los proveedores del exterior se endurecerá. No habrá cartas de crédito porque los bancos no acceden a líneas de financiamiento externas.

Alternativa: se prevé dinamizar el tratado de créditos recíprocos de la Aladi que permitirá pagar operaciones del 30% sin mover divisas entre los bancos centrales de la región.

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