Un médico usa filtros suizos para convertir agua sucia en potable y factura $26 millones al año

Nicolás en uno de sus viajes para llevar agua segura a comunidades postergadas
Nicolás en uno de sus viajes para llevar agua segura a comunidades postergadas
María Julieta Rumi
(0)
2 de noviembre de 2018  • 12:56

Nicolás Wertheimer todavía no tiene 30 años (los cumple el 4 de noviembre) y ya tiene muchos logros en su haber. Además de haberse recibido de médico y de haber realizado intercambios en distintas partes del mundo, desde hace tres años lidera el emprendimiento Proyecto Agua Segura por el que se asocia con ONG, gobiernos y empresas para instalar filtros en comunidades donde el agua no es segura, además de brindar asesoramiento y talleres para prevenir parasitosis y diarreas, la segunda causa de muerte en menores de cinco años.

"Yo siempre fui un apasionado por el conocimiento. No me veía trabajando en un consultorio, pero luego de recibirme y hacer prácticas en Estados Unidos y Europa, volví a la Argentina y empecé a trabajar en un hospital público municipal en el área de clínica médica. Y me llamó la atención las enfermedades por consumo de agua no potable en el área de pediatría", contó en diálogo con LA NACION.

Llevan agua segura a las comunidades más postergadas

05:00
Video

Así es que se puso a buscar proyectos que estuvieran cambiando el mundo y tecnologías innovadoras que pudieran prevenir enfermedades en comunidades rurales, y dio con un filtro de origen suizo llamado LifeStraw.

"La tecnología cumplía con los estándares más altos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y quería traerla, pero debía tener un sistema económico que lo pudiera sostener. En el hospital cobraba $5000 y tenía que pagar $1300 de alquiler. Hablé con quienes la producían en Suiza y me pidieron un plan de negocios", relató.

Sin ningún tipo de experiencia, hizo un boceto en un Word que compartió con familiares y amigos, se decidió a conformar una empresa, recibió de sus allegados US$350.000 para arrancar y consiguió que le dieran la distribución oficial del producto en la Argentina. En 2015, facturó $1 millón; en 2016, $6 millones; en 2017, $16 millones; y para fines de 2018, tiene previsto facturar $26 millones.

"Básicamente, el Proyecto Agua Segura trabaja en conjunto con diversos actores para solucionar la problemática del agua. Esos actores pueden ser empresas pequeñas o grandes con un presupuesto destinado a acciones de sustentabilidad, gobiernos que hacen inversiones en desarrollo comunitario y/o ONG", explicó, y dijo que el filtro terminó siendo una excusa no sólo para capacitar a las comunidades, sino para trabajar la articulación entre privados, la parte gubernamental y la sociedad civil.

Consultado por la capacidad de los filtros, Wertheimer dijo que alcanzan para filtrar agua para unos 100 chicos y requieren un mantenimiento mínimo que es bajar una palanca una vez al día y que siguen funcionando como el primer día desde hace tres años.

En ese lapso, Proyecto Agua Segura trabajó con 674 escuelas y 1056 familias, mejorando la calidad de vida de 61.580 niños, niñas y adolescentes de 21 provincias argentinas.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.