Trabajaba para un exfuncionario kirchnerista, se convirtió en asador y llegó a atender a Macri

La empresa nació por el desbarranque de la radio de Jaime.
La empresa nació por el desbarranque de la radio de Jaime. Crédito: Gentileza Los Ases
Gabriela Origlia
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25 de octubre de 2019  • 11:36

CORDOBA.- A fines de 2011 la Justicia de Córdoba declaró la quiebra de radio LV2, la más antigua del interior del país, que la misma Justicia atribuyó a Ricardo Jaime , el detenido exsecretario de Transporte del kirchnerismo. Los empleados llevaban meses de deuda acumulada. Gustavo Chávez, periodista, era uno de ellos y como las cosas no iban bien junto a un amigo profesor de Educación Física, Eduardo Novello, había decidido encarar un emprendimiento.

En 2007 pusieron en marcha "Los Ases de la parrilla" que proponían llevar a casas y empresas el asado a las llamas. El primer evento que realizaron fue para 40 personas, con el tiempo llegaron a 2500 y este año sirvieron un catering para el presidente Mauricio Macri .

"Veníamos de tropiezo en tropiezo, cobrando salteado y mal, así que decidí que tenía que intentar un camino propio -cuenta Chávez a LA NACION-. No me veía atrás de una computadora toda la vida, pero la situación en la radio aceleró todo. Nos gustaba cocinar, asar y en ese entonces la propuesta era disruptiva para Córdoba, eso fue lo que nos hizo crecer desde el arranque". En 2008 la pareja de socios salieron campeones del Torneo Nacional de Asadores y fue un impulso más para la empresa.

La primera vez que "Los Ases" atendieron a un Presidente fue cuando Macri recorrió el depósito fiscal de la Cámara de Comercio Exterior (Cacec). Los convocaron el miércoles a media tarde para servir al día siguiente. "Fue una experiencia interesante por el protocolo a seguir; produjimos hasta la madrugada y servimos cazuelas, empanadas al disco y al horno de barro y una isla de fiambres; salió todo bien", sostiene.

El primer año sirvieron asado y comidas criollas en 20 reuniones; la competencia más fuerte que enfrentaban era la de las pizzas a la parrilla. No les alcanzaba para vivir de la iniciativa, pero cuando la radio cerró Chávez se dedicó por completo a vender. "A la mitad del tercer año ya teníamos cubierto todo noviembre y diciembre -repasa-.Organizamos todo y teníamos herramientas para poder hacer hasta tres eventos en paralelo; la primera vez que nos contrataron salimos a buscar los fierros, soldamos nosotros las cruces e hicimos las estructuras de chapa; llevábamos todo en nuestro auto, era todo muy a pulmón".

Indica que la estrategia siempre fue dar un paso más "lo más firme posible", siguiendo lo que piden los clientes y aumentando la calidad en el servicio. Por eso, ahora, cuando ofrecen servicios completos, cuentan con un mozo por mesa, sommelier y el menú hecho en el momento según la demanda del cliente. No hacen publicidad tradicional; confían en el "boca en boca" y en las redes sociales.

Hace unos siete años, la contratación de una concesionarios de autos para la presentación de un vehículo de alta gama marcó un quiebre. "La negociación fue muy ardua y cuando la cerramos, le preguntamos a la encargada porqué había sido así. Nos explicó que a los directivos les hacía dudar el nombre porque ellos no querían asado", apunta Chávez. Por eso la decisión de cambiarlo por "Los Ases". Fue una "mutación" para evitar que se los encasillara con un solo tipo de menú. También implicó modificar logo, ropa, armar más propuestas gastronómicas.

De todos modos, el producto estrella sigue siendo la carne a la llama. El desafío más importante en cuanto a cantidad de comensales lo enfrentaron lo enfrentaron en Huinca Renancó (en el límite entre Córdoba y La Pampa ) con 2500 personas; en la fiesta de un gremio nacional atendieron a 1900.

Pero hubo otros desafíos que tuvieron que ver con la geografía y con el clima, como atender a 500 personas en el tramo del rally Córdoba -Copina en la montaña y con nieve, o servir un menú criollo en la cima del cerro Champaquí para 100 personas. "Hubo que subir 2790 metros en cuatro horas y llevando todo a lomo de mula; adrenalina pura", resume Chávez.

Advierte que en los últimos tres años las empresas viraron más -por una cuestión de costos- hacia las islas de comida, con servicio más informal. "Nos adaptamos y flexibilizamos; es muy frecuente que quieran sectorizar las reuniones, usar sus propios espacios en vez de un salón. Ser versátiles es un punto a favor".

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