Trabajar a partir del secundario

Un decreto aumenta la regulación de las pasantías en empresas para alumnos del nivel medio, muchos de los cuales necesitan insertarse rápido en el mercado
Paula Urien
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16 de octubre de 2011  

No todos los chicos que se reciben en el secundario pueden o quieren ir a la Universidad. Por eso, desde la secundaria la educación para el trabajo es fundamental.

Según el último informe de la Escuela de Economía Francisco Valsecchi de la Universidad Católica Argentina (UCA), en este país hay alrededor de un millón de jóvenes que no estudia ni trabaja y seis millones de trabajadores que sólo encuentran un empleo informal. Aquí se refleja el drama de quienes abandonan la secundaria, o también de quienes logran recibirse, pero les es casi imposible insertarse en el mercado laboral formal por falta de experiencia y porque las regulaciones y costos laborales para el empleador hacen que se busquen trabajadores calificados.

Un reciente decreto presidencial, el 1374, regula las pasantías no remuneradas de alumnos de la secundaria en empresas públicas o privadas. Entre las disposiciones figura un máximo de seis meses y veinte horas semanales, una edad mínima de 16 años, certificado médico expedido por autoridades sanitarias oficiales, autorización de los padres en caso de ser menores de 18, una serie de convenios entre las empresas y la escuela, transporte, comedor, horarios de descanso, seguro, un instructor en la empresa y tutor en la unidad educativa.

Para Jorge Colina, director del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) e investigador de la UCA, estas regulaciones, que son muchas, representan más una traba que un estímulo para que estas prácticas se lleven a cabo y cada vez más empresas y escuelas se sumen a la iniciativa. El Estado, según Colina, debería aportar, tanto a la empresa como a la escuela, algún subsidio, de manera que la propuesta sea atractiva y no tenga un costo adicional para ninguna de las partes.

"En la Argentina hay un problema mayúsculo", dice Patricio Millán, director de la Escuela de Economía de la UCA. "Uno de cada cuatro jóvenes de entre 18 y 24 años no estudia ni trabaja. Por eso la escuela tiene que brindar muchas más herramientas valiosas para el futuro, para que no la abandonen. Entre ellas, una efectiva la capacitación para el trabajo."

Y también una enseñanza de calidad. Un informe de SEL Consultores analiza que, aunque en 2010 el gasto público en educación superó los $ 90.000 millones, la baja calidad de la educación pública se ve en los pobres resultados de pruebas internacionales como PISA, que se toma a alumnos de 15 años de todo el país, y donde la Argentina quedó en el puesto número 58 entre 64 países.

Según Idesa, menos de un tercio de los chicos de secundaria terminan en los tiempos que corresponde. Al atrasarse, muchos abandonan la escuela. El 14% de los jóvenes de entre 18 y 25 años no trabaja ni busca trabajo, mientras que el 10% anhela un empleo, pero no lo encuentra; el 18% trabaja en el mercado formal, y el 28%, en la informalidad.

El elemento clave es lograr que las empresas se interesen en capacitar y que las escuelas quieran involucrarse en estos programas de entrenamiento para el trabajo. "Acá el Estado trata que los jóvenes terminen la secundaria, pero a los 20 años ya es tarde –dice Millán–. Hay que buscar diseños curriculares, desde la secundaria, que ayuden a los chicos a buscar trabajo."

La educación técnica tiene una larga tradición en la Argentina, que se remonta a fines del siglo XVIII, aunque decayó su nivel por falta de actualización de herramientas en la década del 90. Como pioneras, empresas como Philips, con su escuela técnica fundada en 1951, y Ford, con su reconocida escuela técnica secundaria Henry Ford, crearon establecimientos educativos dentro del ámbito de las fábricas.

Volkswagen Argentina, en convenio con la Escuela Técnica 4 de Don Torcuato, creó en 2005 su Plan Dual. "El acuerdo marco permite que las materias que los chicos deberían tener en el taller de la escuela las vean en la planta", dice Mariel Russo, encargada del plan. "El programa surgió cuando la empresa se dio cuenta de que la escuela técnica había dejado de formar a buenos técnicos porque no tenía equipamiento."

Cada año la empresa selecciona a 10 de los mejores promedios a partir de los 15 años (están evaluando cambios por el decreto) y, después de un examen de ingreso, los chicos comienzan sus prácticas en Volkswagen como parte del plan de estudios. Al recibirse, ya tendrán consigo el título de técnico en automotores.

"En la secundaria se presenta un problema grave –dice Russo–. Los jóvenes que la terminan quedan con muchas materias previas y no se presentan a rendirlas. Nosotros podemos decir que los diez alumnos que estudian en la planta terminan diciembre con el título."

También se empapan de competencias actitudinales importantes. "Los chicos van adquiriendo una apertura para el trabajo mucho más rica porque tienen contacto con diferentes personas que trabajan en la empresa y les cuentan sus experiencias –cuenta Russo–. Cuando están en el programa, maduran muchísimo en cuanto a sus actitudes. Trabajamos mucho en los buenos modales, que sean respetuosos, que cuiden las cosas, que no ensucien, que sean ordenados, que se cuiden usando los elementos de seguridad."

Empleo precario

14%

Es la proporción de los jóvenes argentinos de entre 18 y 25 años que no trabaja ni estudia ni busca empleo.

24%

Es la porción de los jóvenes de hasta 25 años que no tiene trabajo.

18%

Es la proporción de los que tienen empleo formal. El resto de los empleados jóvenes está trabajando en la informalidad.

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