Tras brillar como uno de los mercados más rentables del mundo en 2003, la Bolsa local corrigió abruptamente sus precios y pasó de estrella a estrellada

Factores locales y externos precipitaron la baja hasta mitad de semana y los analistas dicen que no habrá más fuertes subas
Javier Blanco
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25 de abril de 2004  

"Esto es pasar del cielo al infierno y sin pasar siquiera por el purgatorio"... La frase la balbuceó un joven operador bursátil porteño de cara a la pantalla que, dividida, le mostraba el generalizado derrumbe de los precios mientras del otro lado del monitor miraba los reportes de las agencias noticiosas sobre los dichos de Alan Greenspan y las reacciones que se multiplicaban.

Su apagada mirada lucía por entonces extraviada y su pensamiento parecía ido hacia otra parte. No estaba sorprendido, pero se lo notaba con la clásica desazón de quien con pena ve a su intuición transformada en realidad.

La escena transcurrió a primera hora de la tarde del miércoles, cuando la Bolsa local, acompañando el impacto que las palabras del titular de la Reserva Federal de los EE.UU., se desplomaba por sexta rueda consecutiva, minando el ánimo de los inversores y operadores que hasta mediados de marzo tenían a las ganancias acumuladas en el año como tema de conversación favorito. Y sirve para reflejar el ánimo que se impuso por entonces en un mercado que, hasta aquí, sólo había dado muestras de optimismo.

Aunque las recomposiciones de precios registradas el jueves (+0,7%) y, particularmente el viernes, cuando el índice Merval que representa las variaciones de precios que registran los papeles líderes creció un 4,62%, ayudaron a retemplar los ánimos, no queda nadie en el mercado que crea que de aquí en más la Bolsa local pueda llegar a recuperar el ritmo de alzas que supo mantener hasta mediados de marzo y la posicionó como uno de los mercados más rendidores del mundo desde 2003 y hasta entonces.

Basta recordar que la inversión bursátil permitió obtener en el verano rendimientos que promediaban un 1,4% diario, lo que por entonces implicaba ganar en un día un 40% de lo que un ahorrista bancario podía obtener por una imposición a plazo fijo en un año.

Sin embargo, conviene reparar en un dato que a menudo pasa inadvertido: el mercado venía entregando señales claras de desaceleración antes de sumergirse en esta crisis, como lo demuestra el derrotero del índice Merval que, medido en pesos, avanzó 16,03%; 12,35%; 7,17%; 7,57%; 7,94%; 3,71%; 1,57% en septiembre, octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero y marzo, antes de llegar a perder un 4,34%, como lo hace hasta ahora en abril.

Para el inversor inadvertido, y más aún para el que se subió a la ola alcista atraído por esas tasas de ganancia y sin conciencia absoluta del riesgos que presupone asumir cualquier colocación bursátil, la pregunta por estos días es repetida: ¿por qué pasó lo que pasó? ¿Cómo pudo la Bolsa local pasar de ser una de las más rendidoras del mundo a devorarse toda la ganancia que había generado en lo que va del año en seis jornadas de negocios? Y, tal vez lo más importante para los que tienen dinero invertido en papeles locales: ¿qué panorama cabe esperar de aquí en más?

Tanto al analizar lo acontecido, como al momento de proyectar lo que puede suceder en adelante, los analistas y operadores muestran coincidencias conceptuales básicas, según pudo constatar LA NACION tras una ronda de consultas.

Convocados al revisionismo, acuden a tres argumentos centrales para explicar el abrupto cambio de tendencia que tomó el mercado, tras extendidas jornadas de apatía inversora que ya habían encendido una luz amarilla. Hablan entonces de un explosivo cóctel con causas macroeconómicas y políticas internas, de operaciones de mercado y otras externas como ingredientes.

Capítulo I: por qué la baja

En el primer caso, casi todos recuerdan que el ciclo bajista despuntó de la mano de la "crisis del gas" y cabalgó luego sobre los temores que las limitaciones en el abastecimiento energético podrían tener sobre la recuperación que muestra la economía.

"Todos sabíamos que sobrevendría una fuerte corrección bajista, pero se la esperaba para cuando el Merval llegara a 1500 puntos. Se adelantó por los ruidos en el partido gobernante, las preocupaciones (aún no despejadas) que provocó la situación energética y el repliegue de Kirchner por su dolencia en momentos en que el clima social estaba crispado por la inseguridad", detalló Freddy Vieytes, analista de Puente Hnos. Christian Reos, de Allaria Ledesma, sostiene que para el cambio de tendencia aportó bastante el Gobierno por "la inacción que mostró en marzo en temas estructurales cuya resolución ya no podrá seguir postergándose mucho".

Para muchos otros, la crisis se encendió así, pero se extendió sólo por razones de mercado. "Debemos ser conscientes de que muchos papeles ya estaban a valores récord medidos en dólares y que la Argentina tiene algunos desafíos por resolver", señaló Esteban Marx, gerente de research del Banco Comafi. Y Diego Trucco, analista de Consultatio, confiesa que ellos hace unos meses que pensaban "que las acciones estaban sobrevaluadas, al punto que recomendamos dejar de comprar hacia fin de año".

Con idéntico razonamiento, Pablo Tavelli, de Santander Investment, señala que el mercado estaba "sobrecomprado. Hay muchas compañías que llegaron en marzo al máximo de su producción, por lógica su precio no debería tener mucho camino alcista por recorrer", apuntó. Rafael Ber, de la consultora Argentine Research, cree que la baja (rondó el 15% desde los máximos de mediados de marzo) fue "exagerada". Pero que no la comparta no quiere decir que no encuentre razones, como los "importantes ejercicios concretados frente al vencimiento de las opciones que, al encontrar un escenario de baja, aceleraron la desvalorización, al estrangularse el financiamiento de las operaciones".

Según cálculos de los operadores, cuando se inició el repliegue entre un 25 y 30% de las posiciones en acciones habían sido adquiridas con créditos, lo que se conoce como "apalancamiento" en la jerga. "Había mucho de eso que sirve para potenciar en las subas, pero se transforma en una plomada en las bajas", admite Tavelli.

El titular de Maxinver, Eduardo Blasco, acude a precisiones más técnicas para explicar lo sucedido y menciona la correlación que desde hace más de un año exhibe el Merval con el Bovespa brasileño y éstos considerados en conjunto en relación con el índice S&P 500 de Wall Street. "En las tres plazas se observan correcciones técnicas de dimensiones más que razonables", concluye.

Por último, las coincidencias vuelven a ser mayores al medir el impacto del "factor externo", una referencia que alude a Greenspan y el cambio en los flujos mundiales de capitales que generó con su sola palabra y antes de pasar a los hechos.

La presunción (por estas horas, ya casi una certeza) de que la Reserva Federal iniciará en breve el ciclo alcista en los tipos de interés, con todo lo que implica en materia de reacomodamiento de precios en divisas, commodities y mercado de bonos, aquí ayudó para que "una serie de factores locales, que pasaban desapercibidos cuando veníamos con viento de cola, recobraron relevancia", define Trucco.

Capítulo II: lo que viene

Respecto del rumbo que tomará el mercado bursátil local de aquí en más, son mayoría los que lo ven sumergido en zona de turbulencias, como reflejo del cambio de tendencia que se vislumbra en el panorama internacional.

"Vamos a sufrir con cada indicador norteamericano que nos acerque a la suba de tasas, como tasas muy altas de crecimiento o señales de inflación", dice Tavelli. "Me parece que desensillar hasta que aclare es lo más recomendable", lo avaló Trucco.

En el informe de mercados de Silver Cloud Advisors, el que sugiere tomar "puts" es Claudio Zuchovicki. "Por medio del pago de una prima uno se reserva el derecho (no la obligación) de vender tal cantidad de acciones a un precio preestablecido", recuerda como estrategia para ponerse a la defensiva.

Entre los que permanecen optimistas se ubica el economista jefe del Grupo SBS, Hernán Cámpora. "La elevada liquidez, un fuerte crecimiento de la economía y una suba de tasas internacional que se hará de manera gradual y no será traumática para los emergentes son las cosas que fundamentan nuestra visión. No estamos frente a un proceso como el del 94", dice en referencia al aumento en el costo del dinero que, para muchos, accionó luego el efecto tequila. Rafael Ber lo secunda. "Esta es una oportunidad de compra para inversores de mediano plazo. Con tasas planchadas y dólar estable, sigue siendo una buena opción."

Reos predice un mercado con recorrido lateral. "No vamos a regresar a la Bolsa alcista a la que nos habíamos acostumbrado", dice. Sólo el tiempo nos dirá quién tenía razón.

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