Tras un largo retraso, el Dreamliner de Boeing se acerca al crucial período de pruebas de vuelo

Por Peter Sanders
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7 de diciembre de 2009  

SEATTLE—Tras más de dos años de retrasos, el Dreamliner 787 de Boeing Co. podría realizar su primer vuelo de prueba tan pronto como la semana entrante.

Pero una vez que el avión despegue desde su fábrica en Everett, en el estado de Washington, la empresa enfrentará otra prueba de alto riesgo. Desde el momento en que el Dreamliner esté en el aire hasta los aproximadamente 12 meses siguientes, Boeing correrá una carrera contra reloj para probar la nueva aeronave en altitudes altas, temperaturas bajo cero, calor desértico y situaciones de emergencia.

Incluso un pequeño desliz podría retrasar aún más la certificación que necesita el Dreamliner de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos antes de que Boeing pueda entregar a sus clientes el avión que debía tener listo hace tiempo. Boeing planea entregar el primer Dreamliner a All Nippon Airways Co. en el cuarto trimestre del año próximo. El plan original de Boeing era hacer la primera entrega en mayo de 2008.

Para que la prueba se realizara dentro de los tiempos planeados, Boeing convirtió una madriguera de cubículos en el quinto piso de un edificio de oficinas en un centro de comando. Desde aquí, la empresa monitoreará lo que en esencia será una miniaerolínea de aviones de prueba de vuelo. Con una vista panorámica del asfalto de Boeing Field, al sur de la ciudad de Seattle, en el estado de Washington, el Centro de Operaciones de Prueba será el corazón de un esfuerzo que tendrá seis aviones Dreamliner en prueba alrededor del mundo. El equipo de 25 a 50 personas en el centro, dependiendo de la necesidad en cualquier momento dado, coordinará los cronogramas de los aviones y se ocupará de los problemas logísticos o de mantenimiento que puedan surgir durante los vuelos de prueba.

La etapa de pruebas es especialmente espinosa debido al diseño innovador del Dreamliner. Construido en su mayor parte de materiales compuestos en lugar del clásico aluminio, el jet fue promocionado como más barato y con un uso más eficiente del combustible que sus antecesores. Pero aún queda mucho por descubrir sobre los compuestos y cómo reaccionan a las exigencias extremas que se producen al volar. En mayo, ingenieros encontraron daños ines­perados al material compuesto donde las alas se unen con el fuselaje, uno entre una serie de contratiempos para el Dreamliner. Mientras los ingenieros de Boeing pasaron los seis meses siguientes reparando el problema, también lidiaron con otros temas más pequeños que han aparecido, los que fueron descritos por funcionarios de Boeing como rutinarios en el desarrollo de aviones.

Otros problemas en la división de aviones comerciales de Boeing aumentaron la presión sobre el Centro de Operaciones de Prueba. El primer vuelo de prueba del 747-8, una versión renovada del icónico jumbo 747 que será usado principalmente como avión de carga, también fue retrasado, quizá hasta mediados de enero. El centro de operaciones coordinará los programas del Dreamliner y el 747-8 de forma simultánea.

Los programas de prueba llegan en momentos en que Boeing recorta su personal de prueba de vuelo en hasta 300 empleos, parte de un plan anunciado en enero para reducir en 4500 la cantidad de puestos en la división de aviones comerciales. La empresa, con sede en Chicago, reportó una pérdida de US$ 1560 millones en el tercer trimestre, debido en gran parte a reveses en las operaciones de aviones comerciales. Una vocera de Boeing afirmó que los programas de prueba de vuelo no se verán afectados por los despidos.

El nuevo centro marca un intento por mejorar la eficiencia de lo que a veces fue una dispersa gerencia de operaciones de pruebas de vuelo para varios modelos de Boeing en desarrollo. Incluso temas que a primera vista son simples, como conseguir camiones para deshielo o colocar pantallas de seguridad alrededor de los motores del avión, solían ser un proceso complicado que involucraba distintos niveles de aprobación. Ahora, esos asuntos pueden resolverse con una llamada o una conversación en persona.

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