
Turbine Power pasó a empresarios locales
Oliva Funes y Costantini, sus dueños
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Los empresarios del negocio de la carne Carlos Oliva Funes y Rodolfo Costantini se convirtieron en los nuevos accionistas de la generadora eléctrica Turbine Power.
El presidente de Swift Armour y el ex dueño de Frigorífico Rioplatense llegaron a un acuerdo para quedarse con un 95,4% de las acciones de Turbine Power -empresa generadora de electricidad con base en la ciudad rionegrina de General Roca.
Los vendedores fueron tres fondos de inversión de origen norteamericano, Material Overseas, Carmodil International y Omron Trading, que se desprendieron de sus acciones a cambio de que Oliva Funes y Costantini se hicieran cargo de las deudas de Turbine Power, que superan los US$ 30 millones.
Hasta la semana pasada, Oliva Funes era accionista minoritario de la empresa de electricidad, con el 7,9% de las acciones, mientras que Costantini se desempeñaba como miembro del directorio, aunque no participaba como accionista.
Oliva Funes incrementó su participación hasta alcanzar el 47,5%, mediante la toma del 22,7% que estaba en manos de Carmodil y el 17,1% que tenía Omron. Por su parte, Costantini se alzó con el 47,5% que pertenecía a Material Overseas.
El resto de las acciones de Turbine Power (4,6%) continúa en manos de la provincia de Río Negro, por medio de la empresa estatal de transporte TransComahue.
Fuentes cercanas a la generadora eléctrica dijeron que la salida de los fondos norteamericanos responde al conflicto que hoy enfrenta la empresa con el gobierno de la provincia de Río Negro y la distribuidora eléctrica provincial Edersa por el congelamiento de las tarifas eléctricas.
En Turbine Power denuncian que desde diciembre de 2001, debido a una maniobra política, están operando a pérdida porque están obligadas a trabajar o con una tarifa menor que la que se había acordado previamente con la distribuidora provincial.
La generadora eléctrica comenzó a operar en 1995 y cuenta con una planta térmica a gas en General Roca, con una capacidad de generación de 124 Mw. La inversión acumulada de los socios en la compañía asciende a US$ 70 millones.
Para Oliva Funes no se trata de su debut como empresario. El ejecutivo, que inicialmente se desempeñaba como número uno de la filial local del frigorífico norteamericano Swift Armour, en 1999 se convirtió en accionista de la empresa mediante una operación conocida como management buy-out (cuando la dirección de una compañía asume el control de los activos).
Por su parte, Rodolfo Costantini también tiene una trayectoria ligada al negocio de la carne. El empresario, que es hermano de Eduardo Costantini (dueño de Nordelta) fue presidente del frigorífico Rioplatense y como tal encabezó el proceso de venta de la marca de hamburguesas Goodmark al grupo Unilever.
Tendencia firme
El traspaso de las acciones que pertenecían a los fondos norteamericanos a manos de inversores locales es un ejemplo más del proceso de renacionalización de compañías que comenzó a vivir la economía argentina tras la salida del plan de convertibilidad.
Pocas semanas después de la devaluación del peso se temía que la mayoría de las empresas locales terminara en manos de inversores extranjeros que iban a aprovechar los bajos costos en dólares de los activos locales.
Sin embargo, y más allá del reciente interés que están demostrando distintos holdings inversores internacionales, los únicos que hasta ahora han cerrado operaciones de compra fueron grupos locales, a los que no los asusta la crisis económica nacional.
La lista de empresas que estaban en manos de multinacionales y que en los últimos tres años pasaron a estar bajo control de capitales argentinos incluye a compañías de servicios públicos (como Gas Nea, que pertenecía a Gaz France, o Transener, de la que se desprendió la inglesa National Grid), bancos (como las filiales locales de Scotiabank, Société Générale, Credit Agricole y Lloyds Bank), bodegas (como Bianchi y Suter) y varias compañías de telecomunicaciones (como Telecom, MetroRED y CTI).
Una inversión polémica
- Turbine Power comenzó a operar en 1985 y cuenta con una planta térmica a gas en General Roca que abastece a la distribuidora provincial de energía.
- La empresa se encuentra desde hace más de tres años en conflicto porque denuncia que, por una maniobra política, está cobrando una tarifa menor a la pactada.
- Los socios locales dicen que la salida de los fondos responde a problemas que enfrenta la generadora para adecuar las tarifas a sus costos de producción.





