Un apartamento de lujo... en alta mar

Equipados con campos de golf, casinos y hasta clínicas de cirugía cosmética, grandes cruceros estánatrayendo a compradores de vivienda a los que les apasiona viajar pero detestan sus inconvenientes
Dawn Wotapka
(0)
10 de julio de 2013  

El crucero The World tiene 165 residencias
El crucero The World tiene 165 residencias Crédito: WSJ

Sin salir de su casa, Mark y Deb Bennett pueden pasar unas noches en Copenhague, Italia e incluso Antártida.

Entre 2011 y 2012, su residencia en alta mar navegó a los seis continentes, donde sus aventuras incluyeron visitar una selva tropical y ver morsas en su habitat natural. Si la pareja quiere cenar en casa, hay una lista de chefs disponibles que les pueden cocinar. Si prefieren salir, pueden elegir entre seis restaurantes a los que pueden ir caminando desde su apartamento de un dormitorio.

Los Bennett son dueños de una de las 165 residencias privadas a bordo de The World, un crucero de lujo que permite a sus residentes vivir en alta mar. Lanzado en 2002, The World es uno de los más grandes y antiguos buques residenciales en operación. Ahora, hay dos competidores en el horizonte: Utopia, un crucero de US$1.000 millones y 200 unidades residenciales que los desarrolladores dicen que estará terminado en unos tres años; y Marquette, un proyecto de barco de apartamentos de US$110 millones con hasta 180 residencias que viajaría en aguas continentales de Estados Unidos.

Residentes previos y actuales de The World dicen que la vida en el crucero de lujo satisface su deseo de viajar, sin muchos de sus inconvenientes. Las residencias son para uso exclusivo de sus propietarios, por lo tanto la ropa y las pertenencias personales siempre están a la mano. Los residentes aprenden los nombres de sus "vecinos", y los cuantiosos eventos sociales y salidas crean un ambiente de comunidad.

"Nunca hay un momento para aburrirse", señala John Demartini, un quiropráctico jubilado y especialista en conducta humana que desde hace tiempo considera The World como su hogar. Demartini, que antes vivió en Houston y Nueva York, pagó unos US$800.000 por una suite de un dormitorio.

Los dueños de las unidades, que van desde monoambientes hasta un penthouse con espacio para 12, pagan cuotas anuales de entre 10% y 15% del precio de compra para cubrir gastos como salarios de empleados y mantenimiento del buque. Los residentes provienen de 19 países, incluyendo Australia y EE.UU., y la edad promedio es de 64 años, apunta una vocera. Las residencias se han vendido por entre US$700.000 y US$10 millones, y algunas están actualmente disponibles para reventa. Bennett no quiso revelar cuánto pagó por su residencia de un dormitorio.

Muchos propietarios mantienen su residencia principal en su país y utilizan The World como su segundo hogar. Bennett, por ejemplo, es un socio gerente de un bufete de abogados en Dallas, donde él y su esposa decidieron pasar de su mansión en un lago a una casa de dos dormitorios debido a sus frecuentes viajes. Pero incluso los que viven en el buque a tiempo completo están sujetos a los requisitos tributarios y residenciales de sus países.

Bill Powers espera ser uno de los primeros residentes cuando el Utopia esté listo para zarpar. Planea comprar una unidad de tres habitaciones en el buque, en el que las viviendas cuestan entre US$4 millones y US$30 millones. "Esto satisface mi espíritu viajero sin el inconveniente de empacar, desempacar, pasar por aduanas y evitando el desgaste de viajar", afirma Powers, de 55 años, socio general y asesor sénior de dos fondos de private equity inmobiliarios. Dice que le hace ilusión viajar con un grupo internacional.

"Será un grupo interesante y diverso: global en lugar de provinciano", apunta Powers.

El Utopia, cuyo equipo de desarrollo incluye al capitán y equipo técnico originales de The World, se encuentra por el momento en fase de preventa, dice David Robb, director gerente de Frontier Group, una firma de private equity de Los Ángeles que ha garantizado la financiación de la construcción. Los interesados en comprar una unidad pueden visitar un centro de ventas de casi 300 metros cuadrados en Beverly Hills, California, para ver una vivienda modelo. Además de las 200 residencias de hasta 575 metros cuadrados, los desarrolladores indican que habrá 16 residencias más pequeñas para niñeras y tutores. El buque también planea tener cuatro restaurantes, un spa de servicio completo, un casino y tiendas minoristas de lujo. En la clínica médica a bordo, los residentes podrán someterse a cirugías cosméticas y recibir terapia con células madre para tratar desde problemas cardíacos hasta enfermedades dermatológicas, indica Robb. La cuota anual de mantenimiento será alrededor de 4,5% del precio de venta.

Casi 80 personas han firmado o están negociando contratos de compra, dice Chris Wheeler, el jefe de desarrollo de negocios de Utopia.

Algunas personas se muestran escépticas y dudan que el Utopia se haga realidad. Robb, sin embargo, dice que definitivamente se materializará. "Hemos pasado el punto sin retorno", asegura.

Otros prometedores buques residenciales de lujo no han logrado salir adelante. En 2008, el Four Seasons Ocean Residences estuvo a punto de hacerse realidad, pero después las ventas de unidades con precios de hasta US$39 millones se estancaron como consecuencia de la crisis inmobiliaria y financiera. Aunque recibió depósitos de cerca de un tercio de las residencias, la financiación del proyecto de US$750 millones dependía de asegurar dos tercios del costo total, explica Erik Hvide, que estaba en el equipo de desarrollo.

Por su parte, los desarrolladores del Marquette, promocionado como el mayor buque de pasajeros para aguas continentales del mundo, han recibido depósitos de US$1.000 por cada una del 25% de las viviendas planeadas en el proyecto de US$110 millones, apunta el desarrollador David Nelson, presidente de River Cities Inc., que está construyendo el buque. Las obras comenzarán una vez que 90% haya sido prevendido, momento en que los compradores tendrán que hacer un depósito más sustancial.

"Nosotros ofrecemos una manera para que la gente viva a bordo y pueda recorrer el país (EE.UU.), indica Nelson. "La única alternativa sería comprar un yate o barco propio. Nosotros lo hemos convertido en una experiencia no sólo más asequible sino también comuntaria".

El buque de apartamentos, que incluirá hasta 400 residencias, planea navegar los ríos del norte del país en verano y los del sur en invierno. Entre las comodidades planeadas, se destaca un campo de golf de 18 hoyos, cines, un supermercado y ja-cuzzis. Los precios comienzan en US$305.000 por un apartamento de un dormitorio y ascienden a US$1,9 millones por una residencia de tres habitaciones, señala Nelson.

Aunque algunas unidades serán vendidas a varias personas que compartirán la propiedad y podrán usarlas por turnos unos cuantos meses al año, Rick y Marcia Rotman prevén pagar unos US$500.000 por una unidad de dos dormitorios donde planean vivir.

Puede ser difícil pronosticar cuál será la demanda para vivir a bordo de un crucero de lujo. Y para algunos, las ganas de aventura perdieron intensidad después de varios años. Robert y Janet Sabes pagaron US$2,8 millones por un apartamento de 135 metros cuadrados con dos dormitorios y dos baños en The World en 2002 y lo vendieron por cerca del mismo precio en 2008. Gastaron unos US$300.000 adicionales en cuotas anuales. Aunque solo pasaron alrededor de la mitad del año en el mar, decidieron vender después de cinco años y medio.

"A pesar de lo divertido que fue, es como todo, pierde la novedad después de un rato", señala Sabes, un desarrollador de restaurantes de 73 años de Las Vegas, cuyo proyecto más reciente es un bar de vodka en Manhattan.

A Bennett, el actual residente de The World, no le molesta la cotidianeidad. "Algunos días simplemente estamos ocupados con nuestras vidas en EE.UU. y pasamos el tiempo sin salir de casa, enviando correos electrónicos, hablando por teléfono", explica. "A algunas personas, eso les podría parecer aburrido, pero vivimos en el barco y eso no quiere decir que tengamos que ir de fiesta todos los días".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?