Un callejón sin salida

Por Roberto H. Cachanosky Para LA NACION
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9 de diciembre de 2001  

Si el último día de noviembre la confianza de la gente estaba tan quebrada que potenció la fuga de depósitos del sistema financiero, la decisión de restringir los retiros de los bancos terminó de confirmar el temor que tenían los depositantes.

El retiro de fondos del sistema financiero obedecía, fundamentalmente, al temor de la gente a que la insolvencia del Estado se tradujera en una nueva confiscación de depósitos. Esa confiscación no se ha producido por el momento, pero el estar encarcelado con un león hambriento (el Estado) no es el mejor de los mundos. Esta insolvencia ya se ha traducido en dos medidas muy difíciles de revertir. Una es que el Estado se ha apropiado de los depósitos que tenían las AFJP para financiar el pago de jubilaciones. El Estado se apoderó de los ahorros de los aportantes para financiar sus gastos corrientes. La otra es esta restricción al retiro de depósitos.

Frente a este escenario, ¿cuánto puede sostenerse este goteo en el retiro de depósitos? En el sistema financiero hay 22.400.000 cuentas entre cajas de ahorro, cuentas corrientes y cajas de ahorro para depositar sueldos. Aproximadamente, 8 millones de estas cuentas pueden estar operativas. La cuenta es muy sencilla, a $ 1000 de retiro mensual, en un mes el que tiene solvencia fiscal, la gente seguirá tratando de escapar del león hambriento, lo que implica retirar los depósitos de los bancos aunque se dolarice la economía. Y como el Banco Central no puede emitir dólares para actuar como prestamista de última instancia del sistema financiero, la eliminación de la restricción a los retiros con dolarización no evitaría la corrida.

Analizando las alternativas concretas, la realidad es que el Gobierno se ha metido en un callejón sin salida. Mantener por mucho tiempo la restricción en el retiro de depósitos es imposible, salvo que se prohíba toda extracción. Dolarizar y retirar la restricción de depósitos tampoco sirve mientras el Estado no esté en condiciones de mostrar solvencia fiscal en serio y respeto por los derechos de propiedad. Recuperar la confianza de los depositantes lleva tiempo y eso es lo que no da la dinámica de esta crisis.

Errores caros

Todo parece indicar, entonces, que la única salida del callejón es transformar todo los activos y pasivos del sistema financiero en pesos. Los créditos en dólares terminarían siendo créditos en pesos y los depósitos en dólares terminarían siendo depósitos en pesos, mientras que el tipo de cambio pasaría a flotar.

Por supuesto que esta no es la solución a los problemas estructurales de la economía argentina ni mucho menos la forma de recuperar la confianza de los inversores, pero el cúmulo de errores cometidos hasta ahora (regular las tasas de interés en medio de la fuga de depósitos, establecer impuestazos o introducir el euro en la convertibilidad en un momento de incertidumbre, por citar sólo algunos ejemplos) no son gratuitos para la economía.

Se ha minado la confianza de la gente en la economía del país, generando una persistente fuga de depósitos a lo largo del año que ha llegado a su punto culminante el viernes 30 de noviembre. De ahí más los costos de recuperar la confianza podrán reducirse con un plan económico consistente, pero lo que parece bastante difícil es dejar de pagar los costos de haber destruido la confianza de los agentes económicos.

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