Un cambio de frente para buscar más ingresos

Jorge Oviedo
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29 de agosto de 2001  

El enroque entre Héctor Rodríguez y Armando Caro Figueroa parece un nuevo y veloz cambio de frente del ministro de Economía, Domingo Cavallo, que desde el inicio de su gestión parecía haber apuntado la mayoría de sus cañones al nivel de gasto y ahora prefiere dirigirlos a los desfallecientes ingresos.

Las constantes admoniciones de Raúl Alfonsín contra un eventual avance cavallista en el PAMI y la Anses parecen haber dejado claro que el esfuerzo sobre esas dos monumentales e ingobernables cajas que juntan casi la mitad del presupuesto comenzaba a ser estéril.

"A fin de cuentas, en la situación actual el talón de Aquiles del acuerdo con el FMI son los ingresos", decían ayer en el Gobierno para justificar el cambio.

"Se quejaban de que los cavallistas querían controlar el ajuste en el PAMI y la Anses, ahora lo va a controlar un radical", señalaban en relación con el trabajo que Rodríguez tendrá desde hoy mismo en el segundo puesto de la Jefatura de Gabinete.

Justamente hoy se firmará un convenio para hacer la tarea de reestructuración de la Anses, una jurisdicción curiosa, donde aparecieron más de 11.000 beneficiarios de jubilaciones de más de 110 años y la explicación oficial fue que les habían colocado una fecha ficticia de nacimiento para evitar un problema informático con la llegada del año 2000.

No sólo es insólita esa explicación, sino también el hecho de que casi dos años después todo siguiera igual. Los sistemas y procedimientos del área son -a la luz de una auditoría interna- un desastre. Eso es lo que ahora, después de más de un año y medio de gestión del actual gobierno, se promete cambiar.

Cavallo, en todo caso, parece no estar dispuesto a seguir aumentando la tensión con el radicalismo por esas dos áreas y también parece haber interpretado que, si no recauda mejor, no habrá recorte de gastos que alcance.

La tarea para Caro Figueroa en la AFIP tampoco luce como sencilla.

El organismo perdió muchos cuadros muy importantes cuando el extraño y costoso retiro voluntario que lanzó el actual gobierno hizo que el Estado "invirtiera" en deshacerse de los recaudadores más antiguos y más capacitados.

Esos especialistas utilizaron sus indemnizaciones para instalar su propia consultora, desde donde pueden asesorar a su clientes sobre el modo de pagar menos impuestos.

Caro Figueroa -dicen en el Gobierno- cuenta con un grupo de técnicos que estaban trabajando "en las sombras" y con los que piensa desembarcar en el organismo que controla a la DGI y la Aduana.

Necesitarán, todos, de fuerzas verdaderamente extraordinarias. Es evidente que todos los intentos de los últimos años, por más honestos e inteligentes que fueran, terminaron en fracasos enormes.

Evasión y sospechas

Todos los especialistas coinciden en que el nivel de evasión impositiva en la Argentina es enorme. Lo mismo se indica sobre el contrabando. También hay sospechas de que la organización de los organismos de control es deliberadamente ineficiente, para favorecer el delito. Y que los trabajadores honestos -que son la mayoría- tienen muy pocos incentivos para trabajar bien.

Habrá que ver si "los cavallistas" consiguen cambiar esto. Deberán seguramente enfrentar la resistencia de los sindicatos, que aseguran que la intención es tercerizar o privatizar los controles.

En todo caso, habrá que ver si los límites políticos que impidieron hasta ahora sanear el PAMI y la Anses no funcionarán también para evitar que se luche seriamente contra la evasión y el contrabando.

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