Un convenio frustrado por la crisis argentina

Los negociadores argentinos debieron abandonar la última cumbre del Mercosur
Alejandro Rebossio
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23 de diciembre de 2001  

MONTEVIDEO.- Era difícil que la cumbre del Mercosur de la última semana pudiera acordar algo si el segundo mayor socio del bloque estaba ausente. Y así fue.

La crisis política y social de la Argentina lo impidió. Incluso se frustró un convenio casi cerrado para elevar el arancel externo común (AEC) a los productos agrícolas subsidiados, lo que apunta a los procedentes de la Unión Europea (UE).

La reunión en Montevideo de ministros de Economía y cancilleres amaneció el jueves con la renuncia de Domingo Cavallo, mientras Adalberto Rodríguez Giavarini llegaba desde Washington a Buenos Aires para acompañar a Fernando de la Rúa en sus últimas horas de gobierno. La cumbre siguió adelante, con la llegada por la tarde de los presidentes de los países miembros, porque se quería emitir un mensaje de respaldo a la Argentina.

El Gobierno estaba representado por el viceministro de Economía, Carlos Sánchez, el vicecanciller Horacio Chighizola y la secretaria de Industria y Comercio, Débora Giorgi, que habían llegado el miércoles al encuentro celebrado en el edificio Mercosur. Sánchez se marchó a Buenos Aires por la mañana. "No tengo nada que hacer si Cavallo renunció", se resignaba. Giorgi partió por la tarde, minutos antes de la renuncia de De la Rúa.

Los representantes de los cuatro países socios (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) pospusieron la discusión de temas económicos para una reunión extraordinaria el 20 de febrero próximo. Los ministros de Economía y cancilleres se darán cita en Montevideo, a pesar de que finaliza la presidencia uruguaya del Mercosur y en el primer semestre de 2002 le toca a la Argentina.

Sin Cavallo, el ministro de Hacienda, Pedro Malan, abogó en una conferencia de prensa por la creación de una moneda común del Mercosur, que flote libremente respecto del dólar. Se negó a opinar sobre si la Argentina debe devaluar, pero destacó que la depreciación del real había reportado consecuencias beneficiosas para su país, aunque "siempre hay costos".

En la delegación brasileña se veía con satisfacción la renuncia de Cavallo, eterno crítico de la devaluación del real, aunque no la de De la Rúa. Mientras, el ministro de Hacienda limitó sus apreciaciones: "Tengo confianza en que el pueblo argentino tiene recursos políticos, económicos, naturales y humanos para salir de la crisis", dijo Malan.

Descartada la mayoría de los temas, estuvo a punto de acordarse la medida contra el proteccionismo agrícola. Sin embargo, los delegados argentinos declinaron aprobarla porque la caída de De la Rúa los había dejado huérfanos de legitimidad.

La abortada resolución del Consejo del Mercado Común (CMC, que reúne a los titulares de Economía y Exteriores) disponía aumentar los aranceles para diversos productos. La tarifa para lácteos subiría del 16,5 y 18,5% al 27%; los quesos, del 2,5 al 27%; el trigo duro, del 12,5 al 13,5%; el arroz, del 12,5 y 14,5% al 16 y 20%; las papas fritas congeladas, del 16,5 al 17,5%, y los vinos, del 22,5 al 24%, entre otros artículos. El CMC argumenta que con esos incrementos el campo del Mercosur iba a poder competir frente a los "precios distorsionados en el mercado internacional".

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