Un decálogo para la crisis

Martín Lousteau
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8 de junio de 2011  • 11:53

* Enviado especial a Madrid

Algunos falsos augures decían saber lo que se avecinaba en España en julio de 2010. Es que los únicos países de habla hispana que habían logrado ser campeones del mundo son subdesarrollados, y por ello sólo cabía esperar que la madre patria se "argentinizase". Con similar argumento hay quienes se apuran a hacer sus apuestas online vaticinando que Portugal obtendrá la próxima Copa del Mundo.

Pero hay que tener cuidado y no confiar el dinero a esos adivinos apócrifos. Aún cuando no se pudiera palpar cotidianamente, la crisis que aqueja a varias naciones europeas se puso en marcha en agosto de 2007. O, como lo expresó un taxista catalán: a fines de ese año, la recesión comenzó a bajar lentamente desde lo alto de la torre por la escalera y apenas doce meses después ya lo hacía en un ascensor de alta velocidad.

Ahora los signos son visibles para todos, pero más aún para un argentino que los padeció con una década de anticipación. Si hasta podríamos elaborarles un check list para verificar que está teniendo lugar "dosmilunización" para que les sirva como guía. Ahí va un posible decálogo:

1) El consumo se retrae fuertemente, en particular aquel que no es de naturaleza imprescindible. En cualquier restorán español hay significativamente menos gente que hace dos años, el uso del taxi cayó aproximadamente a la mitad, y la venta de automóviles sigue desplomándose a un ritmo del 30%.

2) El desempleo deja de ser algo que le ocurre a un ser lejano y pasa a afectar a alguien a quien conocés de lejos, luego a un amigo cercano, después a un familiar y finalmente a vos. Hoy en España es del 22%, y la cifra se duplica en el caso de los jóvenes.

3) No sólo aumenta la mendicidad sino que la gente que pide por la calle es más heterogénea: ya no pertenece a un grupo desfavorecido determinado y viste como quien hasta hace poco podía mantener un estándar de vida con el fruto de su trabajo. En cambio, ahora sólo puede comer gracias a la caridad ajena.

4) El Estado tiene severos problemas presupuestarios y la oposición exige que los blanquee. Esta semana Rajoy exigía a la administración de Zapatero que se hable del déficit fiscal a "calzón quitado". Y el periódico "El Mundo" habla de necesario un "strip-tease" de las cuentas públicas. Cuando esa discusión surge, los argentinos sabemos que es la gente la que terminará desnuda.

5) Distintos niveles estatales se echan mutuamente la culpa del despilfarro y se pelean para que sea el otro quien ajuste. Allá se trataba de la Nación y las Provincias, en España del Gobierno Central y los Autonómicos.

6) La gente protesta: hace tronar sus cacerolas, realiza piquetes o acampa en lugares públicos para demostrar su descontento. Y hasta puede intentar llevarse mercadería por la fuerza de los supermercados, como ocurría hace un par de días con los "indignados" de Murcia. Es que Carrefour ganó mucho dinero y bien podría dejar salir gratis esos 42 carritos repletos, argumentaban los cabecillas aunque acá no se llamaran Castells.

7) Los políticos, temerosos, se inclinan ante los mercados y aparece en escena el FMI. Así lo demuestran las palabras del triunfador en las elecciones y futuro premier de Portugal, Pedro Passos Coelho quien sostuvo que su prioridad pasa por "recuperar la confianza de los mercados" y que hasta puede ir "más allá de lo acordado" con la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo:

8) Pero para no enardecer a la gente con el ajuste, también recortan simbólicamente sus propios gastos. En España discuten si los funcionarios deben relegar ahora los autos oficiales, como si eso fuera a resolver algo. Y no lo decide De La Rúa, quien dispuso que el infame de 13% se aplicara también a su propio gabinete, o Rodríguez Saa, que estableció un límite de $ 6000 a todos los sueldos públicos, incluido el presidencial.

9) Muchos, particularmente dentro del establishment, creen que el problema es de los políticos de turno y que se puede resolver con un cambio de gobierno. Mientras tanto, siguen bailando en la cubierta del Titanic.

10) Otros, en especial los jóvenes con buena educación, no ven claro el futuro y deciden emigrar. No sin cierta razón, algunos españoles se asombran de que el deterioro de su economía sea tal que lleva a algunos a irse...a la Argentina.

Si patentáramos el listado y lograríamos venderlo como aplicación para iPad en el Apple Store, podríamos venderlo muy bien en Grecia, Portugal, Irlanda y España. Y eso solamente como primeros destinos, seguramente habría otras oportunidades de mercado más adelante.

En este accidentado siglo XXI, si sos campeón del mundo, tu economía se hunde y tus mejores recursos huyen del país en busca de mejores horizontes ya no podés saber si estás en la Argentina o en España. En cambio si los banqueros responsables terminan en prisión y el primer ministro que estaba al mando cuando se gestó y explotó la crisis está siendo enjuiciado por negligencia grave, como le ocurre a Geeir Haarde, podrías estar seguro de que estás en Islandia.

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