Un largo juego de intrigas

Jorge Oviedo
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30 de septiembre de 2005  

"Es la cara razonable del Gobierno; se ha mostrado todo el tiempo como un estadista, y la verdad es que eso lo ha diferenciado claramente del Presidente. Claro que Kirchner está en campaña y eso hay que entenderlo, pero probablemente ese subrayado de las diferencias no causen gracia alguna en la Casa Rosada." Las palabras pertenecen a un empresario y revelan el modo como analiza los últimos hechos en la relación entre el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y el presidente Néstor Kirchner.

"No se puede dejar de pensar que Lavagna se mostró firme y sereno en Washington ante el FMI, mientras Kirchner vociferaba en Florencio Varela. Además [el director del FMI, Rodrigo de] Rato hizo una picardía. Dijo que, como dice Lavagna, dar transparencia a la relación con el Fondo no implica revelar cada una de las conversaciones. Evidentemente, se quejó de que Kirchner hubiera divulgado su versión de lo que hablaron en el encuentro que ambos tuvieron en Nueva York, y encima le dijo que hay que ser discreto, como dice Lavagna", opinó el empresario.

En algunos corrillos empresariales se especula con que después de los comicios de octubre el Ministerio de Economía pueda ser desmembrado para quitarle poder. "Todo lo que tenga que ver con la producción se lo van a dar a De Vido y en Economía quedará sólo parte del manejo del presupuesto, supervisado por Alberto Fernández, y las cuestiones financieras. Las secretarías de Industria y de Agricultura ya no pertenecerían a la cartera", sostiene alguien de trato frecuente con Lavagna.

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Las especulaciones sostienen que si el kirchnerismo no logra una victoria aplastante sobre el duhaldismo, Lavagna será el candidato del PJ en las presidenciales de 2007 y se iría del Gobierno. La incógnita es qué pasa si el kirchnerismo triunfa con toda claridad. "Van a dividir el ministerio y habrá que ver si Lavagna lo tolera o prefiere irse a su casa", señala un consultor.

Pero ¿quiere Kirchner desprenderse de Lavagna? Porque la realidad es que la actitud prudente del ministro es valorada en muchos sectores empresariales. Y son varios los analistas que dicen que el jefe del Palacio de Hacienda está haciendo lo que debe hacer, al buscar un acuerdo con el FMI. "El acuerdo no es ni bueno ni malo, sino imprescindible", señala un analista.

Pero en el Gobierno hay quienes creen que la situación es insostenible. "Este tipo [por Lavagna] se tiene que ir, porque es Duhalde. Es lo mismo", dice alguien que tiene acceso muy frecuente al despacho de Kirchner. Incluso hay quienes culpan a Lavagna de haber filtrado la parte de la presentación oficial ante el FMI donde se reconoce que habrá alguna manera de contemplar la situación de los bonistas que no entraron en el canje. El hecho refleja el grado de desconfianza entre las partes, dado que ese documento estaba disponible completo en Internet el mismo día que fue presentado en el Fondo, y fue difundido oficialmente por el Ministerio de Economía,

¿Por qué Kirchner tendría tanto interés en deshacerse de un ministro al que no eligió, pero que le habrá permitido enfrentar dos elecciones cruciales con la economía y el empleo en alza y la pobreza en baja?

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Una señal de que las cosas no están en calma es la aparición del último libro del encuestador preferido del kirchnerismo, el sociólogo Artemio López. El trabajo lleva por título "La devaluación, Efectos sociales persistentes tras la salida de la convertibilidad". El autor dice: "Después de casi tres años y medio de gestión económica posdevaluación y tres del actual ministro Roberto Lavagna, es conveniente realizar un balance comparativo sobre el modelo de sociedad constituida tras la devaluación del año 2002 y en particular la lograda luego de dos años de crecimiento económico récord de más del 9% anual, respecto de la situación de gran deterioro social existente en la década del 90".

La conclusión es lapidaria para Lavagna: "La etapa abierta tras la devaluación de 2002, aun en medio de tasas de crecimiento del orden del 9%, no logra diferenciarse de la de los años 90 y, más aún, pareciera establecer como tendencia de mediano y largo plazo estándares distributivos, extensión y profundidad de la pobreza, calidad de empleo y nivel salarial aún peores que los consolidados durante la década del 90".

Si Artemio López publicó tal diagnóstico sin consultar con Kirchner debería temer su despido como encuestador oficial. Por el contrario, hay quienes dicen que tuvo la venia presidencial y que Kirchner piensa en el retorno de la dupla Alfonso Prat-Gay y Pedro Lacoste para después de octubre.

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