Un magnate chino habría usado México para evadir tasas de EE.UU. al aluminio

John W. Miller
Chuin-Wei Yap
Scott Patterson
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9 de septiembre de 2016  

Una vista aérea del depósito de aluminio en San José Iturbide, que según los productores estadounidenses estaba relacionado con Liu Zhongtian
Una vista aérea del depósito de aluminio en San José Iturbide, que según los productores estadounidenses estaba relacionado con Liu Zhongtian Crédito: MIKE RAPPORT; IMAGINECHINA/ZUMA PRESS (Liu Zhongtian)

Hace dos años, un ejecutivo de una empresa de aluminio de California pidió a un piloto que sobrevolara la ciudad mexicana de San José Iturbide, al pie de las montañas de la Sierra Gorda, y que tomara fotos de una remota fábrica en el desierto.

Hizo un descubrimiento sorprendente. Cerca de un millón de toneladas de aluminio se apilaban detrás de cercas de alambre de púas como en una fortaleza. El depósito, con un valor aproximado de US$2.000 millones , lo que representa cerca del 6% del inventario global de aluminio —lo suficiente como para producir 2,2 millones de camionetas Ford F-150 o 77.000 millones de latas de cerveza—, rápidamente se convirtió en una obsesión para la industria del aluminio estadounidense.

Ahora es una nueva fuente de tensión en las relaciones comerciales entre EE.UU. y China. Los ejecutivos estadounidenses sostienen que el misterioso depósito era parte de un audaz complot elaborado por uno de los hombres más ricos de China para manipular el sistema global de comercio.

Jeff Henderson, que representa a la industria del aluminio, dice que está convencido de que China Zhongwang Holdings Ltd., un gigante de aluminio controlado por el multimillonario Liu Zhongtian, trató de evadir los aranceles de EE.UU. mediante el envío del metal a ese país a través de México para disfrazar sus orígenes, una táctica conocida como transbordo.

Liu, miembro del gobernante Partido Comunista de China, niega cualquier conexión con el aluminio o el transbordo desde México. “Estas cosas no tienen nada que ver conmigo”, dijo en una entrevista de junio en la planta de su empresa en Liaoning, China. Dijo que no sabría cómo establecer un negocio en México, bromeando que “en ese tipo de lugar, hay muchos asesinos con armas de fuego”.

Registros de la empresa, documentos comerciales y declaraciones legales revisados por The Wall Street Journal, junto con entrevistas a personas que han hecho negocios con Liu, plantean dudas sobre su versión de los hechos. Esos indicios muestran que cientos de miles de toneladas de aluminio fueron enviadas a México desde China a través de una serie de compañías controladas por familiares de Liu o personas cercanas.

El Departamento de Comercio de EE.UU. dice que investiga el origen del aluminio mexicano como parte de una serie de quejas comerciales por parte de la industria metalúrgica de EE.UU. contra China.

La expansiva producción industrial de China ha reordenado, el mercado del aluminio. Impulsada por el acceso a la electricidad barata y las exenciones impositivas, la producción de aluminio china se duplicó entre 2010 y 2015. Con la desaceleración de la demanda local, la mayor parte de su exceso de producción fue enviado a EE.UU., que en 2015 importó 40% de su aluminio, frente a sólo el 14% de 2010.

A finales de 2016, habrá sólo cinco fundiciones de aluminio operando en EE.UU., frente a 23 en 2010.

Alcoa Inc., el mayor productor de aluminio de EE.UU., está en proceso de dividirse en dos, para separar su rentable unidad de fabricación de partes de su atribulada operación de aluminio sin procesar. El año pasado, el presidente ejecutivo de la compañía, Klaus Kleinfeld, dijo que las exportaciones chinas ilegales eran “el principal motor” de los bajos precios del aluminio.

El ascenso de Liu como un magnate de aluminio se inició en 1993, cuando comenzó a desarrollar su empresa desde una pequeña industria doméstica en el noreste de China hasta convertirse en uno de los principales fabricantes del mundo. El negocio central de Zhongwang son las extrusiones de aluminio, que consisten en forzar el metal caliente a través de una matriz, para obtener varillas, barras y paneles que se utilizan en productos acabados tales como marcos de ventanas, refrigeradores y automóviles.

Liu sacó China Zhongwang a la bolsa de Hong Kong en mayo de 2009, para recaudar US$1.260 millones en una de las mayores ofertas públicas iniciales del mundo aquel año. Liu retuvo una participación de 74% en China Zhongwang.

En el año del debut bursátil de la compañía, las exportaciones de extrusiones de aluminio de China a EE.UU. se más que duplicaron en relación con 2008, para alcanzar las 192.000 toneladas. Los precios de las extrusiones importadas disminuyeron 30% respecto del año previo, según Global Trade Information Services, o GTIS, que monitorea el comercio mundial.

El auge repentino de las exportaciones chinas del rubro condujo a un hallazgo del Departamento de Comercio de EE.UU., según el cual varias compañías, incluyendo las filiales de la China Zhongwang, estaban vendiendo aluminio a precio rebajado mientras recibían subsidios internos. En 2010, el Departamento de Comercio aplicó una serie de aranceles punitivos a ciertas importaciones de aluminio, incluidos los productos atribuidos al “Grupo de empresas Zhongwang”.

Los envíos de China Zhongwang a EE.UU. fueron frenados abruptamente, y sus ganancias de 2010 cayeron 26% respecto del año anterior. La empresa nunca respondió a las preguntas del gobierno de EE.UU. acerca de sus prácticas comerciales, dijo el Departamento de Comercio. Tampoco respondió a varias solicitudes de comentarios sobre el tema de este artículo.

Alrededor de este tiempo, Po-Chi “Eric” Shen, un hombre de negocios de Singapur, joven y ambicioso, que había asistido a la Universidad de California en Berkeley se instaló en una parcela cerca de San José Iturbide, unos 260 km al noroeste de Ciudad de México y a unos 800 km de la frontera de EE.UU. en Brownsville, Texas. Allí, una compañía que Shen ayudó a crear, Aluminicaste Fundición de México, desarrolló planes para construir una planta de US$200 millones para fundir aluminio a su estado sin procesar.

Shen tenía un historial con el clan Liu. Era amigo del hijo de Liu, Liu Zuopeng, conocido como ZP, que también había vivido en el sur de California, donde la familia Liu posee varias casas. La esposa de Liu se convirtió en un miembro de la junta de una de sus empresas, Scuderia Development, según indican los registros empresariales. Otra de las empresas de Shen, Scuderia Capital, había prestado US$200 millones a China Zhongwang en 2008, de acuerdo con el prospecto de China Zhongwang.

Shen estaba implementando un plan audaz en México, según personas al tanto del asunto: una red de empresas comerciales capaces de enrutar cientos de miles de toneladas de aluminio de China a México, donde una planta que fundiría el metal para su reenvío a EE.UU. evadiendo restricciones comerciales y haciendo uso de los beneficios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o Nafta).

En una entrevista, Liu dijo que ni estuvo involucrado en Aluminicaste ni ayudó a Shen a financiar la planta. En varias entrevistas con The Wall Street Journal, Shen describió los extensos lazos comerciales con Liu y su familia. “El señor Liu y yo tuvimos una relación comercial muy complicada que no era ni de empleador ni de empleado, ni como inversionistas ni como socio”, dijo.

Sobre el papel, los días en los que podía contar con las ventas externas habían terminado para China Zhongwang. En su informe de resultados de 2011, la empresa dijo que el 96% de sus ingresos era producto de las ventas dentro de China, frente al 56% en 2010.

De hecho, las empresas de corretaje chinas que compraban el aluminio de China Zhongwang revendían gran parte del metal a una firma de corretaje de commodities en Singapur llamada GT88 capital, de acuerdo con registros de embarque y personas familiarizadas con el asunto. El propietario de GT88: Aluminicaste, la empresa de Shen.

En 2011 y 2012, las importaciones de aluminio extruido de México se dispararon. La mayor parte del metal fue despachada por la firma de comercialización de Shen en Singapur a la empre sa de logística de Aluminicaste, de acuerdo con registros de envío rastreados por Panjiva Inc., una compañía de datos de comercio de Nueva York.

Los rumores sobre la planta y su gigantesco inventario comenzaron a circular entre los productores estadounidenses. “Nadie sabía lo que estaba pasando”, dijo el ejecutivo que encargó las fotos aéreas de la planta, Mike Rapport, que dirige una empresa de extrusión de aluminio en el sur de California.

En 2013, la propiedad de Aluminicaste fue transferida al hijo de Liu, que se convirtió en presidente ejecutivo de la firma, según los registros de empresas de México.

Liu dice que no tomó parte en nada de esto, y que “reprendió” a su hijo cuando descubrió que él había asumido el control de Aluminicaste. “En este asunto, no lo he ayudado”, dijo en una entrevista. El joven Liu no respondió a múltiples solicitudes de comentarios.

Shen se estableció en una exclusiva oficina de Dallas. También compró casas costosas, autos raros y un avión privado Gulfstream valuado en US$10 millones, indican los registros de una corte de condado en Dallas. Muchas de las compras eran para fines de negocios o inversiones, según Shen.

Pero todavía faltaba una pieza. Las personas familiarizadas con el asunto dicen que Aluminicaste necesitaba un comprador en EE.UU. para volver a fundir el aluminio y revenderlo allí. Para resolver el problema, Shen comenzó a sentar la fundación para una planta de US$1.500 millones en Barstow, California.

Shen dijo a funcionarios de la ciudad que tenía el respaldo de Liu, el multimillonario fundador de China Zhongwang, y que acababa de construir una gran planta de aluminio en México, dice Oliver Chi, entonces subadministrador de Barstow.

A finales de 2013, Shen convocó a una reunión entre funcionarios locales y Liu en Irvine, California, según Chi. Liu dijo que tenía reservas sobre el proyecto, explicando que las empresas chinas recibían una asistencia financiera sustancial por parte del gobierno, y que dudaba que pudiese conseguir lo mismo en EE.UU., dijo Chi, que asistió a la reunión.

En una entrevista, Liu dijo que asistió a la reunión para discutir “cuestiones ambientales, no para discutir sobre inversiones”.

Mientras tanto, los contratiempos se acumulaban. El robo de camiones y de metal en la planta de México estaba retrasando las entregas, dicen ex empleados de Aluminicaste. La empresa dejó de obtener beneficios derivados del TLC después de que las autoridades de EE.UU. llegaron a la conclusión de que el metal venía de China.

En medio de crecientes problemas financieros en Aluminicaste, hombres cercanos a Liu acusaron a Shen de mal administrar fondos de la compañía, según personas familiarizadas con las acusaciones y documentos judiciales.

Después de eso, buscaron incautar los bienes de Shen, incluyendo su jet privado, sus autos costosos y una lujosa casa en Newport Beach, California. La gererencia de la empresa propietaria del Sugar Building de Dallas, DFW Maple Leaf Partners, fue transferida a la esposa de Liu, según los registros de sociedades.

Shen niega que haya incurrido en irregularidades. Su abogado, Dean Kajioka, de Kajioka & Associates, una firma de abogados de Las Vegas, dijo que Shen acordó entregar sus activos después de que fue “amenazado físicamente” por los asociados de Liu. Una portavoz de China Zhongwang dijo que Liu declinó hacer comentarios sobre esa acusación.

Para Henderson, probar que China Zhongwang y Liu estaban detrás de las existencias de aluminio en México se convirtió en una obsesión. El pasado octubre, su grupo, que incluye a Alcoa y Rio Tinto PLC, presentó una petición de 600 páginas ante el Departamento de Comercio según el cual Liu y su familia utilizan una red de empresas afiliadas para evadir las prohibiciones antidumping de EE.UU.

Liu sigue pensando en grande. El mes pasado, una compañía controlada por él y vinculada con China Zhongwang, acordó la adquisición por US$1.100 millones de Aleris Corp., un productor de aluminio de Cleveland, estado de Ohio, en lo que sería el precio más alto jamás pagado por una metalífera estadounidense.

Ahora, Aluminicaste tiene una nueva gerencia y el hijo de Liu ya no aparece como propietario. Charles Pok, un abogado de California que dice que ahora ayuda a dirigir la compañía, niega cualquier conexión entre la planta mexicana, Liu padre y China Zhongwang. “No tengo una relación de negocios con Liu”, dijo.

Pero Liu dijo en una entrevista que Pok había trabajado para él en EE.UU. y México por lo menos desde 2004. Pok admitió más tarde que Liu es su cliente, pero que no podía discutir el asunto debido a la confidencialidad entre abogado y su cliente.

Pok también ha hecho una serie de trabajos para Shen. En enero de 2015, fue nombrado presidente de Eighty Eight Investments AG, el holding suizo que controla GT88, la firma comercial de Singapur que enviaba el aluminio a México.

En cuanto a la pila gigante de aluminio, ya no es tan grande, según funcionarios de la ciudad, vecinos y ex empleados de Aluminicaste. Ahora, hay planes en marcha para enviar el metal a un lugar en Vietnam propiedad de Global Vietnam Aluminim Co., de acuerdo con personas al tanto del asunto. Jacky Cheung, un director de Global Vietnam, es el nuevo presidente ejecutivo de Aluminicaste. Miles de toneladas de aluminio salieron en camiones de las instalaciones de Aluminicaste con destino a Vietnam, según observadores y personas al tanto.

A junio, más de US$400 millones en aluminio habían sido enviados de México a Vietnam, según datos de la Secretaría de Economia de México. Cheung declinó hacer comentarios.

—Justin Scheck en Londres y Brian Spegele en Beijing contribuyeron este artículo.

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